COCO Y LOS DEL 1500: ¿Se enterarán en casa?

COCO Y LOS DEL 1500: ¿Se enterarán en casa? (Lemuria)

 

Retrocedamos hasta finales de los 70. Un santanderino itinerante por mor del trabajo de su padre, Germán Coppini, recala en Vigo. Poco a poco va conociendo a algunos chavales de su instituto con gustos similares por el punk que llega desde el Reino Unido (y por bandas patrias como Leño, Cucharada o Burning). Con los hermanos Soaje (Javier y Pepe) y algún otro músico que pasó por la formación, monta su primer combo, que llega a tocar en algunos locales de la ciudad, Coco y Los del 1500. ‘Coco’ era el apodo de Germán, y ‘Los del 1500’ hace referencia al Seat 1500 en el que se movían.

 

Nunca llegaron más allá de aquellos locales, pero Germán, tras conocer a Miguel Costas y Julián Hernández, pasaría a formar parte de Siniestro Total (después de unos meses con el nombre de Mari Cruz Soriano y los que Afinan Su Piano). Desde entonces, siempre ha habido un cierto interés por saber cómo habían sido las primeras canciones de aquel grupo efímero. Se decía que habían grabado alguna de ellas, pero lo cierto es que, si era así, nadie las localizaba.

 

Removiendo en su archivo, meses antes de fallecer, Germán Coppini encontró aquellas grabaciones. Las dejó en mano de su amigo y responsable de su discográfica de los últimos años, Pablo Lacárcel, y ahora aparecen por primera vez en un vinilo de edición limitada a 300 copias diseñado por el propio Coppini.

 

Antes que nada, conviene prevenir a cualquiera: lo que aquí aparece son 14 canciones de sonido tremendamente crudo y cutre; digamos que ni siquiera se las podría denominar de sonido maquetero según lo entendemos hoy, porque entonces los medios técnicos eran mucho más limitados y, si además sus responsables no contaban con el dinero necesario para registrarlas en condiciones, ya se puede concluir cómo es de áspero lo que dejaron para la posteridad.

 

Si, consciente de ello, alguien mantiene el interés por conocer aquellas primeras canciones de Coppini, lo que encontrará son cortes punk primerizos, más tal vez en la voz desgarrada y vociferante de su vocalista que en el acompañamiento musical de sus compañeros de grupo.

 

Entre la temática de las letras se pueden encontrar referencias a las drogas para combatir el hastío (“Basura”), zoofilia (“Pili”), nihilismo (“¡Qué me dejen en paz), violencia de género (“Dímelo ya”), ratos perdidos en los bares (“El bar de Manolo”), aburrimiento (“Asco de verano”), desengaños (“Te miro a los ojos”), lugares tomados por las fuerzas de seguridad (“Polizonia”) o ataques a la religión (“El Vaticano va a arder”), además de dos letras ininteligibles (“Caracol”, “Chica tonta”) que ni siquiera aparecen reproducidas.

 

Hay, también, otros temas más conocidos, como su versión de “Toca el pito” de Kaka de Luxe, u otras dos que acabaron en el primer disco de Sinestro Total, como son “Matar jipis en Las Cíes” y “Las tetas en mi novia”, que, junto a “El Vaticano va a arder”, formaron parte de una maqueta de Mari Cruz Soriano y los que Afinan su Piano, y en los que la calidad de sonido es, por lo menos, decente, a diferencia del resto.

 

En el libreto, con textos también de Jesús Ordovás, asegura Miguel Costas que Coppini era el más punk de todos ellos, mientras que el propio Coppini mantiene que buena parte de estas canciones formaron parte del primer repertorio de Siniestro Total, aunque no se las dejaron incluir en el debut del grupo. Parece ser que en una única ocasión las recuperaron años después en un concierto en Lugo, con Germán Coppini y Miguel Costas como principales oficiantes. Nadie más las había oído hasta ahora. Aquí está un pedazo de historia de la música española, punk áspero en sonido y actitud.

 

 

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