CHIC (y II)

Chic, el auténtico ritmo de la noche

 

(Contamos su historia en dos partes, ayer y hoy)

 

Chic-Ism

 

A pesar de haber comprobado de primera mano el éxito de su primera canción, tardaron aún unos meses en conseguir un primer contrato. Por entonces ya habían reclutado a las cantantes Norma Jean Wright y Alfa Anderson. “Dance, Dance, Dance (Yowsah, Yowsah, Yowsah)”, grabada con el productor Bob Clearmountain, se convirtió en su primer single. El ‘yowsah’ del título era una expresión arcaica de los años 20 que había popularizado el violinista de jazz Ben Bernie y que había recuperado la película de Sidney Lumet Danzad, danzad malditos en 1969, sobre los concursos de maratones de baile en los años 30. El detalle ocultaba algo que a la gran mayoría se le escapó siempre en las canciones del grupo: Rodgers y Edwards habían acordado previamente que no editarían ninguna canción en la que su letra no tuviera un significado encubierto, una segunda lectura más allá de la que se podía entender fácilmente en su superficie (DHM lo llamaron –Deep Hidden Message, el Mensaje Oculto Profundo–), y así fue durante toda su carrera.

 

El grupo había fichado ya con el pequeño sello Buddah Records, que se había comprometido en el contrato a tener el single para la convención de la revista Billboard de 1977, de forma que lo pudiesen promocionar entre  sus asistentes. Por su lado, Jerry Greenberg, el Presidente de Atlantic, la gran discográfica de aquellos años junto a Columbia, había escuchado la canción y quería lanzarla a toda costa, a pesar de que los encargados de seleccionar nuevos talentos la habían descartado por su larga duración.

 

Tom Cossie era quien había ayudado a Chic a fichar por Buddah, pero se había enterado de que ese pequeño sello no iba a poder llegar a tiempo con los discos a la reunión de Billboard. Copió la canción en una cinta magnética y se la llevó a Atlantic. Su Presidente ordenó que se fabricasen las copias inmediatamente, que un helicóptero volase con ellas desde la planta que las facturaba y que unas limusinas las llevasen raudas al hotel de la convención y a las discotecas más importantes. El plan funcionó: se convirtió en la canción estrella de la reunión y un éxito en las pistas de baile de aquellos días, aunque curiosamente en una edición de menor calidad (el máster de segunda generación de Atlantic) que se empezó a vender escaso tiempo antes que la de Buddah (la grabación de alta fidelidad) para evitar una demanda legal.

 

Ya en nómina de Atlantic, Chic aprovechó para terminar “Everybody Dance” y otras cinco canciones que formarían su álbum de debut. Tras la deserción de Norma Jean Wright para iniciar su carrera en solitario, la cantante fue reemplazada por Luci Martin, sumando en los siguientes años otros cantantes como Luther Vandross, David Lasley, Robin Clark, Diva Gray, Jenn Thomas o Sylver Logan Sharp, músicos como los teclistas Rob Sabino, Raymond Jones o Andy Schwartz y violinistas como Karen Milne, Cheryl Hong o Valerie Heywood.

 

 

Chic Mystique

 

En ese año, el grupo se hallaba en su cima creativa y de popularidad, siendo la formación recurrente en programas de televisión como Soul Train, Top of the Pops, American Bandstand… En este último programa, su presentador Dick Clark dio paso a su actuación diciendo: “Esta es la más grande canción de una banda que nadie conoce acerca de un baile que nadie sabe bailar. Señoras y señores, ¡“Le Freak” de Chic!” Después de “Le Freak”, su mayor éxito, llegaría “I Want Your Love”, impulsado por el sonido de campanas tubulares y el refuerzo de los metales, con una letra en la que Rodgers hacía pública su lujuria irrefrenable por la mejor amiga de su novia de entonces.

 

Fue entonces cuando su discográfica Atlantic les ofreció producir a algunos de sus pesos pesados, como The Rolling Stones, Aretha Franklin o Bette Midler, pero ellos prefirieron trabajar con Sister Sledge, logrando el mayor éxito hasta el momento para el grupo, o con el crooner Johnny Mathis, en un álbum que sin embargo no se llegó a editar, probablemente por el miedo del cantante a romper con una imagen que no tenía nada que ver con lo que Chic representaba.

 

El grupo publicó poco después “Good Times”, un nuevo single que respondía a algunas críticas en las que les habían acusado de la -aparente- banalidad en sus textos. Su intención con esa canción era recordar las buenas canciones que se habían compuesto en su país tras la Gran Depresión de 1929, aunque probablemente pocos se enteraron de ello. De todas formas, “Good Times” siempre será más recordada por su línea de bajo, probablemente la más sampleada, copiada y plagiada de la historia de la música, desde Queen en “Another One Bites the Dust” hasta Hot Hot Hot!!!” de The Cure, pasando por, ejem, el omnipresente “Aserejé”.

 

Además, fue la canción clave en el inicio del hip-hop, “Rapper’s Delight” de Sugarhill Gang, sin duda la que más descaradamente tomó prestada esa melodía. Así lo debió sentir Nile Rodgers cuando un día de 1979 entró en una discoteca y le pareció escuchar su propia canción con el pinchadiscos recitando por encima. Tras descubrirle el DJ que se trataba de otro tema, puso el caso en manos de su abogado, quien amenazó con demandar al grupo de rap. La respuesta les llegó a través de unos gánsteres que fueron al encuentro de Rodgers y Edwards y les apuntaron con sus armas, conminándoles a no presentar demanda alguna. Por suerte, su abogado había trabajado con la Mafia anteriormente y, de hecho, conocía a aquellos tipos que los habían amenazado. Negoció un acuerdo y finalmente los dos compositores de Chic recibieron medio millón de dólares… ¡en efectivo!

 

“Good Times” había sido el single de adelanto del tercer álbum del grupo, Risqué, en el que aparecían retratados vistiendo elegantes trajes de los años 30. El disco daba mayor énfasis a las texturas proporcionadas por los teclados y aparecía revestido con unos arreglos de cuerda más elaborados. Es ahí cuando se puede situar el comienzo del fin del éxito del grupo, aunque nunca dejaron de componer temas rotundos y efectivos. Para empezar, Nile Rodgers se había convertido en un adicto a la cocaína y al alcohol, sustancias que necesitaba a diario para poder funcionar.

 

 

Re-Chic

 

Con nuevos sonidos como la nueva ola o el post-punk y movimientos sociales como el que propagó el lema “Disco Sucks” (“La música disco apesta”), los nuevos trabajos del grupo fueron acogidos con menor entusiasmo y mayor frialdad. Así se fueron sucediendo Real People (1980), Take It Off (1981), Tongue in Chic (1982) y Believer (1983), antes de que decidieran disolverse después de siete discos bajo su nombre y ocho hechos para otros artistas. Curiosamente, por aquel entonces buena parte de la música que dominaba las listas de éxito parecía haber recogido su influencia, y los músicos de color empezaban a redescubrirlos gracias a los samplers que muchas canciones de rap incluían de sus temas.

 

Tras sus trabajos en solitario durante el resto de la década, en 1992 el grupo se reformó para editar un nuevo y último disco, Chic-Ism, que les llevó a retomar sus giras por todo el mundo ya como estrellas reverenciadas. Tras un concierto en Japón en abril de 1996, Bernard Edwards murió de una pulmonía fulminante. Años después, concretamente en 2003, fallecía también Tony Thompson. Desde entonces, Nile Rodgers mantiene viva su llama en directo, sobreponiéndose recientemente a un al cáncer.

 

A Chic le llevó su tiempo ser reconocidos como los dos compositores y músicos más importantes de aquella explosión de finales de los 70, que se les considerase algo más que otra pieza del engranaje de un sonido concreto, aunque por el camino tuviesen que perder el anonimato que en su día habían buscado. Ellos fueron los primeros en darse cuenta: en abril de 1979, en una entrevista con la revista Rolling Stone, Nile Rodgers aseguró que “dentro de unos quince años puede que Chic sea considerado un grupo realmente innovador”. En las cuatro décadas que han transcurrido desde entonces, esa profecía se ha convertido en consenso unánime en todas las facciones de la comunidad musical global, una reputación que empezó a fraguarse con la frustración de aquella Nochevieja de 1977 gracias a un portero estricto en el cumplimiento de su trabajo: “Ah… fuck off!!!!”.

 

 

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