CHERNOBYL

Chernobyl

Johan Renck (HBO)

 

 

Si hay que buscar un equivalente de la tensión en una pantalla, ese no puede ser otro que Chernobyl. Aunque uno conozca por encima lo sucedido en el accidente nuclear más grave de la historia, no por ello deja de sentir la misma angustia y terror que los personajes de esta historia. Está Gorbachov y su cohorte, sí, pero los verdaderos protagonistas son otros, especialmente aquellos que eligieron sacrificarse para salvar al resto del mundo de un desastre que podía haber sido de proporciones aún mayores de no ser por su desinteresada intervención.

 

La serie se inicia con un suicido y la explosión nuclear, con un clímax aparentemente imposible de superar y, aun así, de ahí en adelante todo cabalga sobre ese clímax, sumando suspense y ansiedad. Quedan, en su impecable desarrollo, muchísimas imágenes para el recuerdo: desde un pájaro moribundo, señal de lo que se viene encima, hasta una mujer asistiendo al funeral de su marido con sus zapatos en la mano, viendo como cubren los féretros con hormigón.

 

Con unos diálogos modélicos, tomados en ocasiones de las conversaciones reales grabadas en su momento, y una espectacular recreación hecha por un equipo internacional en tierras soviéticas, la serie pasa ya al panteón de las mejores de la historia junto a Los Sopranos y The Wire. Si acaso, lo único que podría haberla mejorado sería haber mantenido el idioma en el que se desarrollaron los acontecimientos, el ruso y ucraniano.

 

 

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