CENTRO-MATIC

Centro-matic: sombra, sígueme

  

 

 

 

Will Johson lleva grabando y editando discos como Centro-matic desde mediados de la pasada década. EL EP Transistor y el álbum Redo the Stacks fueron el prólogo en 1996 de una trayectoria que llega hasta este 2011 en el que presentan un más conciso Candidate Waltz, compuesto por Will con el bajo y grabado en Texas, que adelantaron a finales del año pasado en España.

 

 

 

Mientras, Will sigue editando discos en solitario y, también, con su otra banda, South San Gabriel, además de haber hecho giras con The Undertow Orchestra junto a Mark Eitzel (American Music Club), David Bazan (Pedro the Lion) y Vic Chesnutt. Fue, además, batería de Baboon durante un par de años, colaboró con los catalanes Animic y estuvo en el proyecto Monsters of Folk que hace casi dos años editaron su debut homónimo, compartiendo esta aventura con Jim James (My Morning Jacket), M. Ward y Conor Oberst y Mike Mogis (Bright Eyes).

 

Ha hecho giras también con Funland, Jay Bennett, Son Volt, Patterson Hood… Por lo tanto, estamos probablemente ante el músico más con más proyectos y colaboraciones de los últimos tiempos y una de las piezas básicas para entender el rock americano de los últimos años. En breve inicia gira española. Hoy tocar hablar principalmente de Candidate Waltz.

 

 

Nuevo álbum ya, el décimo. ¿Cuál ha sido la motivación en este caso para grabar una vez más?

            – Tenía un grupo de canciones que había escrito en un periodo de tiempo bastante corto que pensé que podrían encajar en Centro-matic. Habíamos comentado algunas ideas sobre los ritmos y la eficiencia de las pistas de grabación antes de juntarnos, así que tuve eso bien presente en mi mente mientras componía. Sabíamos que queríamos contar con nuestro amigo Scott Solter para que nos ayudara en este disco, así que con todas esas cosas rondando al mismo tiempo nos encontramos en nuestro lugar habitual del Norte de Texas y nos pusimos a trabajar.  

 
¿Había alguna idea en concreto detrás de las diez canciones o algún tipo de elemento que las uniera?

            – No había un concepto, pero sí algún tipo de nexo sónico, y supongo que eso fue probablemente el resultado de componerlas todas en un espacio de tiempo limitado de un par de semanas.


Has mencionado el Norte de Texas. ¿Influyó la localización o la situación del mundo en ese momento de alguna forma en la composición de las canciones?

– A una parte de ellas, sí. Estábamos en mitad del verano a una temperatura de unos 38 grados cada día. Caminaba hasta la ciudad para comer y hacer un descanso, pensar en las ideas o las melodías, después volvía y las escribía. “Shadow, Follow Me” es, probablemente, la canción que más asocio con el lugar, su río y esas grandes puestas de sol. Fueron unos días asombrosamente calurosos y, también, las mejores sesiones componiendo que he tenido.


En esta ocasión te planteaste una novedad: componer las canciones con el bajo. Supongo que la razón principal sería asumir nuevos retos y no repetirse.

            – Sí, se trata de una forma diferente de acercarse a las canciones. Representaba una nueva forma de escuchar las melodías en mi cabeza y nuevas formas de cantar. Desde el principio fue derivando hacia algo más rítmico y, también, era una forma de enfrentarse a ello con la que no me sentía completamente cómodo.  Esa pequeña incomodidad se convirtió justo en el reto que quería. En ese momento me empecé a sentir inspirado, lejos de mi zona de confort, sabiendo que era el camino que debía seguir. 


¿Cuáles fueron las ventajas y limitaciones que encontraste al hacerlo así?

            – No sentí ninguna limitación con el bajo, simplemente algo menos de familiaridad. Notas singulares en lugar de acordes. Las notas (en vez de los acordes) me decían algo menos, lo que dejaba más espacio a la imaginación. Había más que decodificar y más espacio para escuchar otras voces y elementos instrumentales en mi cabeza. También me forzó a contar las cosas de forma distinta la mayor parte del tiempo. Y, como ya te he comentado, marcaba más los elementos rítmicos. Al final sigue siendo un disco pop, pero fue creado y llegó a través de algunos caminos diferentes a los habituales.


¿Qué fue lo que sucedió al resto de los instrumentos? ¿Cómo encajaron? ¿También tuvieron que cambiar su forma de enfrentarse a las canciones, la dinámica dentro del grupo?

            – Sí, de muchas formas. Sabíamos al empezar que queríamos que las pistas de la grabación tuvieran una cierta crudeza, una cierta economía. Normalmente apilamos un montón de pistas y mezclas por encima, con lo que nos sentimos cómodos, pero eso no deja de añadir capas a las canciones. En este disco nos centramos en la economía e, incluso, la brevedad. Está más centrado en el ritmo, la concentración, el espacio, y no tanto en las capas de guitarras tupidas que hemos utilizado en el pasado.

 

Parece como si “Against the Line” fuera el tema apropiado para abrir el álbum, como diciendo que aquí está el nuevo rumbo aunque no deje de sonar todavía a Centro-matic de alguna manera. Y, después, “Talk You Down” cierra el disco como una tormenta perfecta. ¿Fue consciente?

– Creo que esas dos canciones en concreto representan mejor que ninguna el nuevo territorio explorado en esta ocasión. Somos conscientes de que no estamos reinventando la rueda, pero sí que emplean nuevos elementos y nuevas opciones para nuestra banda. Esos temas parecían ser los apropiados como prólogo y epílogo del álbum.  

 

 

 

 

De todas formas, el sonido sigue siendo reconocible. ¿Es una señal de que estáis haciendo lo que queríais cuando empezasteis el grupo?

            – Sospecho que siempre seremos en esencia un grupo de rock, así que… sí.


Tocasteis estas canciones por primera vez en España en noviembre. ¿Cómo les afectaron esos conciertos? ¿Qué descubristeis en ellas que no supierais antes?

            – Pues que eran canciones con un menor grado de locura, de empacho de guitarras y de largos trozos de distorsión persistente, y que se trataba, en cambio, más de una unidad rítmica y breve.


¿Fue la grabación una reacción contra vuestro disco previo, Dual Hawks?

– Si no lo fue el proceso de grabación exactamente, si al menos el resultado final. Después de un extenso y largo disco doble que involucró a nuestras dos bandas, estábamos predispuestos a editar algo más afirmativo y al grano.  

 

El año pasado colaboraste con los catalanes Animic. ¿Cuál es tu impresión ahora de esa colaboración?

            – Fue una experiencia magnífica que me gustaría repetir un día. Son una banda formidable y gente maravillosa, y creo que todos aprendimos de los otros. Se forjaron algunas grandes amistades en aquellos días. Me hubiese gustado que aquella gira hubiese durado algo más. Su comunicación, su amabilidad, talento e instinto hicieron que todo aquello pareciese muy fácil.  

 

Steve Wynn grabando con Australian Blonde, Roy Loney girando con Señor No, Micah P. Hinson con Tachenko, Barrence Whitfield con Petti &  the Bloodyhotsak… ¿Cuál crees que es la razón de que varios músicos americanos trabajen con grupos de aquí?

– Sospecho que es porque aprendemos unos de otros.  En mi caso, aprecio cuando se trata de un cruce de culturas, cuando la mayor parte de la comunicación puede suceder a través de la propia música y el resultado es (espero) una mirada positiva a los antecedentes de quienes se involucran en ello. Integra voces, estilos y diferentes educaciones musicales, así que acaba por educar tanto a los músicos como a su audiencia.

 
¿Cómo van tus otros proyectos? ¿Algún disco o gira para los próximos meses?

            – Centro-matic empezarán una gira completa en apoyo a  Candidate Waltz en junio. Yo acabo de registrar un EP en solitario con mi amigo Jim Eno (Spoon) grabando. Lo hicimos y mezclamos en su casa de Austin en dos días y de ahí salieron seis canciones. Todo acústico, muy minimalista. Tengo también un disco en solitario ya grabado y me gustaría editarlo el próximo año.  

 

Un grupo que supongo que no dará más conciertos es The Undertow Orchestra, después del suicidio de Vic Chesnutt. En el Festival Primavera Sound disteis un concierto entrañable y lleno de buenos ratos. ¿Qué recuerdas de él y de tu tiempo con Mark Eitzel, David Bazan y Vic Chesnutt?

            – Una de las cosas que más recuerdo de esas giras es cuánto nos reíamos. Fui muy afortunado, era todo un regalo tocar y cantar esas canciones cada noche con esos compositores que he admirado durante años, y lo que lo hizo aun mejor fue el hecho de que normalmente estuvo adornado con esa explosión de carcajadas. Creo que todos disfrutamos estar juntos desde la primera noche en la que nos reunimos en casa de Vic. Hacíamos fiestas televisivas después de casi todos los conciertos. Esa camaradería hizo que la música y los conciertos fuesen mejores y, además, representó mucho para todos nosotros.

 
¿Grabasteis alguno de esos conciertos? ¿Hay alguna posibilidad de que se puedan editar?

            – Alguno de esos conciertos fueron grabados y están rondando por ahí, pero seguramente no hay nada apto para un disco en directo.


¿Crees que con el tiempo ha cambiado lo que quieres contar en tus canciones o, más bien, la forma de hacerlo?

            – Seguro. Es parte del hecho de hacer música. El diseño y el enfoque deben cambiar con el tiempo, aunque sea de la forma más sutil. Ayuda que no estés muy cómodo, experimentar con distintas propuestas. Hay canciones que he escrito recientemente de las que hubiera huido hace años y canciones de hace un tiempo que no creo que hubiese compuesto hoy. Creo que los motivos y el enfoque a la hora de componer deberían cambiar a medida que una persona crece y su experiencia en la vida evoluciona. Si uno no lo tiene presente, entonces amenaza el impacto, la amplitud y el bienestar de su propio arte. Es todo el resultado de hacerse mayor en este mundo, pero manteniendo siempre la canción presente en tu vida.


¿Te reconoces hoy en el joven y el músico que editó el EP  Transistor en 1996? ¿Tienes las mismas motivaciones, los mismos ideales?

            – Mi voz suena bastante diferente ahora y los temas han cambiado, pero algunos de los planteamientos técnicos siguen vigentes. Todavía me gusta acercarme a una grabación con la posibilidad de errores, de forma que puedas sentir parte de su urgencia.


¿Qué es lo último que te ha interesado desde el punto de vista musical?

            – He producido un par de discos en el tiempo que estado en casa recientemente. Todavía soy un estudiante en casi todo, pero he disfrutado de la perspectiva que proporciona.

 

¿Y la mejor anécdota?

            – He sido padre el mes pasado. No se trata de una historia de carretera o una historia simpática de la vida del rock’n’roll. Pero es en lo que estoy centrado en estos días.

 

  

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