CAMPUS GALICIA ARTICULO ACUARELA

CAMPUS GALICIA ARTICULO ACUARELA

ULTRASÓNICA

ENTREVISTAS 2000 


 Jesús Llorente, pintor de acuarelas

 

         Acuarela es uno de los sellos independientes más interesantes de nuestro Estado. Ahora se cumplen su quinto aniversario, tiempo que han empleado en descubrirnos a Sr. Chinarro, forjar un catálogo internacional exquisito y colocar a Astrud en una multinacional. Jesús Llorente, máximo responsable, hace balance semanas antes de lanzar el disco más hermoso en su lustro de existencia, el de los asturianos Mus.  

– ¿No es un poco esquizofrénico hacer de periodista y tener tu propio sello?

– La verdad es que, conforme el sello se va haciendo más grande y más próspero, compaginar ambas cosas se ha convertido en algo que requiere un gran esfuerzo. Puedo decirte que aunque he escrito montones de artículos, entrevistado a cientos de grupos y criticado muchísimos discos, me cuesta una enormidad hacer la hoja informativa de cada disco o banda que publica Acuarela. De todas maneras es verdad que mis gustos como crítico se reflejan en la música que edito.  

– ¿Cuántos casos conoces de gente que haya trabajado en los dos frentes y lo haya hecho con dignidad?

– Ahora mismo no caigo. En Inglaterra hay periodistas que, al tener maquetas de primera mano muy interesantes, se han lanzado a editarlas movidos por el impulso de aparecer ante los demás como los descubridores de algo nuevo y excitante. Fue el caso, por ejemplo, del primer single de Elastica. Por lo demás, no conozco muchos casos de una trayectoria larga compaginando ambas actividades.  

¿Alguno de los grupos con los que cuentas en tu sello los conociste en tu labor de crítico?

            – Sí, Sr. Chinarro. Salían en un recopilatorio publicado por el sello sevillano El Colectivo Karma (ahora Green Ufo´s) y también conocíamos sus primeras maquetas. Sr. Chinarro fueron la razón original de montar el sello. 

¿Cómo ha cambiado la escena independiente en los cinco años que llevas editando discos?

            – Pienso sinceramente que ya no hay escena. La hubo, entre el 92 y el 94, y tenía cierta ingenuidad, cierta energía que ahora recuerdo con cariño. Pero desde luego ahora hay mejores grupos, mucho menos miméticos que antes, más maduros, no importa que estilo practiquen. No es que la música independiente en España sea un jardín de rosas. El verdadero talento -Manta Ray, Los Planetas…- no es un rasgo común. Todo lo que hay entre Sunflowers / Dover / Neurotics y Los Fresones Rebeldes / TCR / Meteosat vive una efervescencia que dará sus mejores frutos de aquí a dentro de dos años. 

¿Y la de la prensa musical con la desaparición de "Spiral" y la aparición de "Mondo sonoro" -gratuito- o "El País de las Tentaciones" -acompañando a un periódico de gran tirada y de gran influencia, por lo tanto-?

– La verdad es que a pesar de la aparición de los medios que citas, la Biblia del movimiento independiente sigue siendo ‘Rockdelux’. ‘Mondo Sonoro’, y también revistas como ‘aB’, mejoran a pasos agigantados, pero no tienen una personalidad muy definida. Y ‘Tentaciones’ es un poco un cajón de sastre en el que cabe desde lo más moderno a lo más cutre, pensando que la expresión inglesa "It´s so shite it´s good" –“es tan malo que tiene que ser bueno”- es una buena premisa para ciertas cosas. Muchos de sus artículos son muy interesantes. A veces la gente se olvida de que la moda es lo primero que se pasa de moda. De todas maneras, leo todas las revistas que encuentro. En general me entretienen, pero de algo estoy seguro: a ninguna de ellas le interesa convertirse en abanderada de ningún movimiento, tal y como quiso hacer –fracasando- ‘Spiral’ hace unos años.  

– ¿Qué grupo has intentado fichar y no has podido y qué grupo de los que no has intentado te gustaría tener en Acuarela?

– No me considero un cazatalentos, así que no estoy obsesionado con los fichajes. Me hubiera gustado fichar a Manta Ray o a Peanut Pie. Me encantaría tener en el sello a Los Planetas y a Le Mans.  

– ¿Te guías por el gusto personal a la hora de un fichaje o hay otros condicionantes?

    – Exclusivamente mi gusto personal, pero siempre hay que tener a unos Migala con cierto éxito para poder arriesgarse con Jr o Diariu, o lanzar un disco con temas inéditos de Hefner para financiar la grabación de Emak Bakia. Tener un sello, llevarlo decentemente, se basa en el equilibrio de viabilidad y riesgo.  

– ¿Quién debe más a quién: Acuarela a Sr. Chinarro o viceversa?

    – Sin Sr. Chinarro no existiría Acuarela, pero al mismo tiempo sin Acuarela Sr. Chinarro sería algo bien distinto, no digo que mejor ni peor, sino simplemente distinto. Nuestra relación es de amor y odio, como uno de esos matrimonios que se conocen demasiado bien, hacen el amor todos los sábados, y se echan espantosas broncas en privado.  

– Desde fuera, da la impresión de que trabajar con Antonio Luque es difícil, pero ¿es así realmente?

– Solo a veces la situación llega a ser insostenible. Es la única persona que conozco que se acerca a la categoría de genio. Sus conversaciones, sus ocurrencias, sus letras, su capacidad para componer, incluso sus chistes tienen una carga de profundidad y al mismo tiempo de cachondeo, que no se capta con una mirada superficial sobre su obra. En general es un tipo muy desengañado con el mundo de la industria musical, de los críticos, de las discográficas, y puede ser tremendamente arisco y cruel, pero nuestra relación nunca ha corrido peligro.  

– Vuestro catálogo internacional es impecable -Hefner, Will Oldham, Songs: Ohia, Dominique A-. ¿No te queda mal sabor de boca al saber que no llegará a tanta gente como quisieras?

– Precisamente esos discos se venden mucho más en Europa o Estados Unidos que en España. Es nuestra forma de que Acuarela sea un sello de culto en muchos países. Recuerdo que hace unos años publicamos el primer single de Bis y aquí se vendieron 20 copias. Ahora salen en toda la prensa musical y los conoce todo el mundo.  

– ¿Qué aporta la nueva colaboración con Chewaka y Virgin para la edición del primer disco de Astrud?

            – Astrud son, oficialmente, un grupo de Chewaka. Acuarela se convierte en "productora ejecutiva" de sus discos, y además publicaremos el formato vinilo, percibimos un royalty, etc… Lo que tengo claro es que a pesar de la fama de "arty" y de "tristones" que tenemos en Acuarela, hemos descubierto a gente como Astrud o Bis, que son extremadamente comerciales, pop en estado puro. 

¿Y qué confianza hay en el primer disco de Mus?

    – Total. Tenemos la impresión de que va a ser uno de los mejores discos del 99. Mezcla con tanto buen gusto la música electrónica, las bandas sonoras y las melodías con sabor brasileño o francés que los resultados son estremecedores. Se llama "Fai".  

– Tengo entendido que tienes publicado un libro de poemas. ¿Cómo se titula y dónde se puede conseguir?

– Hace un año se publicó "Luna Hiena" (Vitruvio, 98) y está a punto de salir "Verano Muerto" (Renacimiento, 99). El primero está agotado y el segundo se podrá conseguir en librerías especializadas.  

Y de tu faceta como promotor de conciertos, ¿qué has aprendido?

    – Que es algo que necesita plena dedicación y que no pienso prodigarme mucho. He traído a España a Moonshake, Pram, Red House Painters, Will Oldham, Smog, The Magnetic Fields, Songs: Ohia o Lois, y es algo agotador. El poco dinero que se gana no compensa las horas, las tensiones, las discusiones, los contratiempos, y las decepciones. Yo soy un poco desastre en la organización, pero la mayoría de los grupos se han ido muy contentos a sus respectivos países.  

– ¿Cuáles son los grandes lanzamientos para este año y cuáles son los fichajes recientes?

    – El fichaje más reciente ha sido el grupo cordobés Flow, conocidos porque publicaron 3 discos en Elefant hace unos años. Ahora cantan en castellano y son mucho más pop, algo entre Los Planetas y La Buena Vida. Nuestros próximos lanzamientos son el álbum de Mus, un disco nuevo (seguramente un mini-lp) de Sr. Chinarro titulado "La pena máxima", un recopilatorio veraniego con muchos temas inéditos y un EP de los norteamericanos Drunk.  

Por último, ¿se han cumplido ya las expectativas que tenías cuando empezaste con el sello?

– Por ahora sí, pero cada vez me obsesiona más el trabajo y estudio nuevas fórmulas para mejorar el sello, hacer que cada jornada sea más sosegada y creativa. Por ahora vivimos (somos ya 3 personas trabajando en él) un ritmo muy frenético. Y sí, desde hace dos años, vivo del "indie", después de otros tres continuamente amenazado por las deudas, las quiebras y las depresiones. 

Xavier Valiño

CAMPUS GALICIA ARTICULO FESTIVAL SANTIROCK 2000

CAMPUS GALICIA ARTICULO FESTIVAL SANTIROCK 2000

ULTRASÓNICA

ARTÍCULOS 2000


Santi Rock, digna primera edición

Sonic Youth en Santiago de Compostela

        Curioso festival. Ya desde que uno llega el primer día y se encuentra con aquello de “Prohibida la entrada de animales cuadrúpedos; para los bípedos nos reservamos el derecho de admisión”, se adivina que no está ante un evento al uso. Sí, los pasados 13, 14 y 15 de julio tuvo lugar en Santiago la primera edición del Festival Rock por excelencia de Galicia desde ya mismo. Y lo ha sido porque no muchos pueden presumir de reunir el cartel con el que hemos contado.

        A pesar de todo, el protagonista principal no fue ninguno de los grandes nombres, sino… ¡el viento! Quedará para siempre grabado en los oídos de los asistentes como las rachas de viento hacían que el sonido de los grupos fuera y viniese sin otra explicación. Y no es que el equipo contratado por la organización se quedase corto, sino que ante los elementos de la naturaleza poco se puede hacer. De todas formas, nada como acercarse al escenario o pensar que mejor eso que tener que suspender por la lluvia o algo peor. 

        Iggy Pop triunfó la primera noche. Como siempre, a torso descubierto, pantalón de cuero negro y sobriedad en el escenario y en sus músicos, aunque para energía y electricidad sin tregua ya estaba él con sus 53 años. Él suda, mientras otros –Jagger, por ejemplo-, transpiran colonia de precio prohibitivo. A su misma altura, en otra concepción muy distinta de la música, estuvieron Asian Dub Foundation, la única nota plenamente actual de los tres días, con sus proclamas políticas, sus increíbles bases rítmicas y un sonido insuperable, aunque para entender a su cantante se necesite haber nacido en su misma casa. 

        El segundo día brilló con luz propia la voz y la presencia en escena de Skin, cantante de Skunk Anansie. Los músicos que la acompañan no siempre están a la altura y en este caso, aunque queda claro que ganan en directo respecto a sus discos, sólo pudieron seguirla al principio y al final. Ash no pasaron de correctos, mientras que Killer Barbies y L 7 demostraron un saber estar encima de las tablas casi similar al de Skin. Potentes, cuando menos. Dover, como siempre, lo tenían todo ganado, y ni siquiera necesitaban de versiones como “Time After Time” de Cindy Lauper o el espectáculo de ver a su batería desnudo haciendo el pino para arrasar con su sonido de hace diez años. 

        Sonic Youth, por mucho que digan, brillaron como en sus mejores momentos, en el que fue sin duda el mejor día de los tres. Dejaron de lado su difícil último disco y dieron, de nuevo, una lección para todos sus discípulos en el mundo del noise, del grunge, del punk y, por extensión, a toda la escena del rock. Emplearon sus mejores armas: un buen diseño de escenario y distorsión a raudales, la misma que utilizaron por momentos Yo La Tengo. Aunque en el caso de estos últimos, lo suyo fue mucho más atípico: de la delicadeza a la furia en segundos y dejando para la posteridad el mejor momento de todos: su interpretación coreografiada –y cómica- de un oscuro éxito de la música disco “You Can Have It All”. 

        Mientras, Manta Ray volvían a deslumbrar con sus ambientes, que no canciones, siempre embelesadores en vivo. Teenage Fanclub decepcionaron por no traerse ensayada la lección y por empeñarse en sonar aún más pop en sus nuevas canciones. Ocean Colour Scene, aunque se mostraron por encima de lo esperado escogiendo lo más granado de su repertorio, se empeñaron en dejar claro lo retro de su sonido cerrando con el “Day Tripper” de los Beatles. 

        La sorpresa llegó de la mano de los portugueses Madamme Godard, un grupo sin sello discográfico aún por el que vale la pena suspirar. Ocean Colour Scene aportaron el personaje más entrañable: un viejecito que tocaba la pedal steel guitar y que hacía de roadie para el grupo, encendiéndoles los cigarrillos. ¿Sería el padre de alguno de ellos, el auténtico causante de la vocación de sus hijos? 

        Más curiosidades: Iggy Pop apareciendo en Mercedes en el recinto para, a continuación, seguir con atención la actuación de Sexy Sadie y pedirles un disco. No fue el único que mostró su alma de fan: Cristina Llanos, de Dover, presenció varias actuaciones desde la primera fila, en especial la de las salvajes L 7. También se pudo ver entre el público a gente de Los Enemigos, Los Flechazos o Barricada, estos acomodados a resguardo del viento y haciendo tiempo hasta que les tocase salir al escenario en otro punto de Galicia. 

        Se pueden mejorar muchas cosas, desde luego, y la organización es consciente de ello. Sobre todo, esa carpa dance que, prevista para sólo mil personas, se quedó pequeña desde el primer momento. Mejorar las señalizaciones de entrada, poner autobuses gratuitos desde el centro de la ciudad y habilitar una sala de prensa son también cuestiones pendientes. Ni se debería tampoco anunciar el cartel hasta que esté cerrado en su mayor parte, tal y como se hizo este año, creando unas expectativas que luego no se pueden cumplir. 

        Pero lo que hay que dejar muy claro es que el balance es totalmente positivo, sobre todo por esos casi 40.000 asistentes que superaron ampliamente a los 5.000 que esperaba la Consellería de Cultura. Por todo ello, por el éxito artístico y de público, se debe asegurar ya, sin más dilación, la continuidad de un acontecimiento que se ha convertido, en su primera edición, en cita ineludible del verano festivalero.

Xavier Valiño

CAMPUS GALICIA ARTICULO FESTIVAL BENICASSIM 2000

CAMPUS GALICIA ARTICULO FESTIVAL BENICASSIM 2000

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ARTÍCULOS 2000


FIB: Camino sin retorno

Primal Scream en Benicassim 2000

         Curioso, curioso. En un Estado en el que todos huyen de la cultura minoritaria como la peste, el festival veraniego que triunfa es el de Benicassim, consagrado a la música independiente y más al margen de los medios masivos. Y no hay excusas que valgan: a estas alturas el Festival Internacional de Benicassim tiene un público fiel que pasea la especialización como su estandarte y el elemento que le hace existir por imperiosa necesidad. 

Edición del 2000: 24.000 espectadores, 700 periodistas, televisión en directo, 150 millones de oyentes a través de las ondas, 500 millones de presupuesto… Cantidades para marear, pero no para perder el Norte. A pesar de haber crecido cuantitativamente en los años anteriores –no en éste, ojo, el techo ya está marcado-, la filosofía original permanece inalterable. Y el resultado se traduce en un balance artístico satisfactorio y en una organización casi impecable: quedan en el debe los cortes a Primal Scream, Elastica, Johnny Marr’s Healers o Los Fresones Rebeldes. 

Cartel. Contar con Oasis en el plantel de artistas significa una seguridad que permite dedicarse a grupos aún más minoritarios. Así que de menos calidad en la programación, nada. Más bien todo lo contrario: posibilidades así no se pueden tener todos los días, por lo que la mayoría intentan convencer a una audiencia respetuosa, pero crítica, de sus propuestas. Arriesgadas unas, desconocidas otras, creativas todas, y con un amplio margen por delante, del que Benicassim se convierte en punto de partida a ese sendero que ya no tiene vuelta atrás. 

Oasis. Sólo uno de los hermanos Gallagher, Liam, se dignó en pisar el escenario. Noel ya no es más que el mito a imitar. Lo hace su guitarrista de reemplazo, como un clon -y lo hace también Johnny Marr al frente de su nueva banda, demostrando como el maestro ha pasado a imitar al alumno-. Lo que ahora representan los de Manchester, cuando Liam decide concluir un concierto, es un gigantesco karaoke, poniendo en evidencia que los Oasis del 2000 poco tienen que ver con la banda que hace cuatro años conquistó el mundo. Eso sí, los sustitutos se ganan el sueldo con su perfecta clonación, y cuando Liam canta “Rock’n’Roll Star” el mundo le da la razón: ha conseguido su sueño, con la arrogancia y la chulería como elementos indisolubles a tal condición. 

Primal Scream. Si los Rolling Stones sonaran como deberían en este cambio de milenio, se llamarían Primal Scream. La mejor banda rock del mundo, ni más, ni menos. Tienen la actitud punk, los riffs del Keith Richards más bastardo, la química del verano del amor, la imagen de Joe Strummer y la fuerza de una locomotora desbocada. Suenan peligrosos, sucios, vanguardistas, clásicos, primitivos, agresivos, eléctricos… Incitan a la rebelión y consiguen la unanimidad en la acción y en el baile. Bobby Gillespie es la instantánea de Benicassim 2000, al menos la que nos gustaría recordar. 

Richard Ashcroft sin The Verve. El nerviosismo dio paso a una confirmación. Sin su anterior grupo, Richard Ashcroft pierde fuelle: sus acompañantes no dejan de ser meros mercenarios. Pero jugó con las cartas marcadas: ennegreció su inmaculado sonido con coros soul y gospel y, al final, consiguió que su reblandecido sonido diera el pego. Triunfo por insistencia y convencimiento. 

Escenario Maravillas. En un escenario tan grande, consagrado en su mayoría a las propuestas más rock, casi todos brillaron por debajo de las expectativas. Sólo merecen una mención Six By Seven –penúltima regeneración del rock británico-, Autor de Lucie –delicadeza entre tanta pretenciosidad- y la excelente voz de la cantante de Morcheeba, un grupo demasiado dirigido a las audiencias mayoritarias. 

Grupos estatales. Los Planetas arribaron con una actuación anterior olvidable y, en el 2000, casi consiguen hacerlo inolvidable. Aún habrá tiempo para superarse, porque el Festival es suyo. Sexy Sadie tienen ya bastantes clásicos coreables y Astrud reconvirtieron la ironía y la sencillez en su mérito –“gracias por venir a vernos a nosotros y no a Onasis; al menos nosotros hemos venido los dos”-. 

Escenario “Viaje a los sueños polares”-“Urbe.es”. Con la única pretensión de disfrutar, agradar y convencer, la mayoría de sus inquilinos ocasionales fueron los grandes triunfadores: Saint Etienne y su pop lujoso y lujurioso, Pizzicato Five al borde del delirio bailable y Gonzales como el trío más canalla e incorrecto de los tres días. No estuvieron solos: Mojave 3, Baxendale, Pop Tarts, Le Hammond Inferno –y la consigna “Move Your MP3s”, guiño al subconsciente colectivo en tiempos de piratería masiva en red-… 

            Dos momentos para el recuerdo. Richard Ashcroft y sus diez minutos en acústico y eléctrico de un “Bitter Sweet Symphony” glorioso, y Moloko, con veinte minutos de un “Sing It Back” en acústico, eléctrico y versión dance que aún seguiremos bailando por mucho tiempo.

Xavier Valiño

CAMPUS GALICIA ARTICULO THE ISLEY BROTHERS

CAMPUS GALICIA ARTICULO THE ISLEY BROTHERS

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ARTÍCULOS 2000


The Isley Brothers

Cosecha para el mundo

         Orgullo, poder y política. Funk. Un retrato de la América soul. Durante una gran parte del siglo XX, The Isley Brothers han sido la antorcha y el hilo conductor de una dinámica tradición soul que abarca el rhythm & blues, el gospel e incluso el jazz. Han formado parte de todos los movimientos relevantes de la música popular desde los últimos años cincuenta, momento en el que grabaron “Jealous” y “Angels Cried”. 

         Aquellas primerizas canciones, enfundadas en el ropaje doo-wop de la época, macaron un punto de referencia para una odisea que continúa 40  años después. Coincidiendo con este aniversario, su reciente recopilatorio It’s Your Thing, The Story Of The Isley Brothers recuerda en tres compactos cuánta música imprescindible nos han legado. Cualquiera puede sentirse atrapado por su grandeza, debido, sobre todo, al estilo y al espíritu del enfoque del grupo, algo que ya se intuía en aquellas dos canciones y que les garantiza una vitalidad eterna. 

         En el 98, los Isley Brothers  celebraron 40 años –40 años– en el negocio musical. No 40 años en la periferia del negocio, sino cuatro décadas en el mismo centro de la acción y de las modas que definen la historia de la música reciente. Pocos artistas de cualquier género pueden rivalizar con el impacto que los Isley Brothers han tenido en la música contemporánea. 

         No se han limitado a recrear e imitar aquello que los ha hecho populares década tras década. Al igual que Miles Davis en el terreno del jazz, los Isley Brothers han continuado siendo relevantes a base de crear un sonido que habla apropiadamente del aquí y del ahora. Y lo que los convierte en un caso sin igual es la forma en la que han llegado a formar parte, aunque todavía a una distancia prudencial, del Sistema

         La longevidad, que no el buscar apoyos dentro de él, es lo que les ha hecho parte de ese Sistema. Al mismo tiempo, se han resistido instintivamente a los esfuerzos que el Sistema ha hecho por cambiarlos, por comprometerlos. Rechazaron, en todo momento, entregar la esencia del Oro Negro –como tuvo que hacer al final el sello Motown- que lleva al desapego de la realidad y de la Comunidad, de su gente. 

El secreto de la larga vida de los Isley Brothers, fueran o no conscientes de ello, es que nunca dejaron a la Comunidad. Mucho antes de que el término representar se pusiera de moda, los Isley Brothers ya estaban dando cuenta de la importancia de mantenerse fieles a las raíces de uno. 

Por supuesto, eso ha sido, a la vez, una bendición y una maldición. Una bendición para todos aquellos que en algún momento escucharon o se sintieron tocados por sus canciones, y una maldición para su propia carrera, en la que la mayor parte del tiempo han sido considerados como aquellos artistas que hay que mantener casi a la fuerza, en un segundo plano, sin comprenderlos en absoluto y sin conseguir doblegarlos. 

Por todo ello, sus canciones –y, por extensión, la música seleccionada para la colección It’s Your Thing, The Story Of The Isley Brothers– es también un retrato de la cultura afro-americana de todos estos años. Incluso cuando más cerca estuvieron de la fama en todos los aspectos, el grupo supo reabastecerse y mantener pura la fuente de su instinto creativo. Siguieron pintando viñetas de la vida de la gente de color en las que la ira, la frustración, el disfrute y la resistencia han dado forma a la esencia, vibrante y vital, de lo que conocemos como soul. 

En los cuatro décadas que se recogen en este triple compacto, los Isley Brothers fueron asimilando muy diversos estímulos: la brutalidad  racial de los cincuenta, la resistencia de los barrios de color de las ciudades de los sesenta y los setenta y el espíritu empresarial de los ochenta y los noventa. 

Para mucha gente, la pasión ardiente de la comunidad  afro-americana –el entusiasmo por la vida, la chispa del instinto creativo- ha sido enterrada bajo capas de pretensiones, jugando con la herencia de la doble conciencia, manteniéndose vivos para seguir adelante. Han estado jugando el juego que se les marcaba, cantando para el amo durante tanto tiempo que han acabado por olvidar en dónde están las raíces. 

Por suerte, la  música de los Isley Brothers ha ido haciendo tajos en esas capas, generación tras generación, con acordes que los transportan hasta sus raíces más desnudas. Con himnos políticos como “Fight The Power”, mensajes concienciadores como “Harvest For The World”, ataques de lujuria desbocados como “That Lady” o baladas sensuales como “For The Love Of You” o “Between The Sheets” que recuerdan que en el Amor Negro está su salvación. 

        Los Isley Brothers han sido el latido de los afro-americanos. Son su pulsación, el ritmo lejano que recuerdan de dónde vienen y los profundos océanos que han cruzado. Y, si tenemos en cuenta lo que representa su comunidad para el mundo, los Isley Brothers han sido, también, el latido del mundo.

Xavier Valiño

CAMPUS GALICIA ARTICULO CURTIS MAYFIELD

CAMPUS GALICIA ARTICULO CURTIS MAYFIELD

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ARTÍCULOS 2000


Curtis Mayfield

Alma de soul

  

         Curtis Mayfield no es tan conocido como James Brown o Marvin Gaye, por citar a algunos de los nombres esenciales de la música negra, pero en algunos aspectos les supera con creces.        

         Su inconfundible voz, con un delicioso falsete que le hace identificable a la primera, la crónica social de sus textos, ya fueran de temática social o bien simples (y maravillosas) canciones de amor, su labor como compositor, productor y arreglista y su entereza ante las adversidades (un incendio arrasó su casa, en 1990 sufrió un accidente que le dejó paralizado de cuello para abajo), le otorgan un puesto de honor entre los más grandes. Y, además, es uno de los escasos músicos que figuran por partida doble en el Rock & Roll Hall Of Fame, una por su carrera en el seno de los Impressions y otra por su trayectoria en solitario. 

          Nacido en Chicago en 1942, en el seno de una familia pobre, Curtis debuta profesionalmente con The Impressions. Su entrada en el grupo supone el principio del éxito, gracias a canciones como "For Your Precious Love", "Gipsy Woman" o "People Get Ready", que fue pionera por su tratamiento reivindicativo de la minoría negra en los EEUU y se convirtió en himno del movimiento pro derechos civiles. 

         Su época dorada, ya en solitario, abarca la primera parte de la década de los setenta, cuando grabó sus obras maestras y fue asiduo visitante de las listas de éxitos con joyas como "Move On Up", "We, The People Who Are Darker Than Blue", "Superfly", "Freddy’s Dead", "So In Love" y un largo etcétera.

         A finales de los setenta, la irrupción de la música disco oscurece su carrera, aunque no dejaría de trabajar incansablemente, grabando, tocando en directo, produciendo y componiendo para otros artistas como Aretha Franklin, The Staple Singers, Gladys Knight and the Pips. En 1990 sufre un accidente que le dejaría paralizado hasta su muerte. Esto no le impediría grabar un disco –New World Order, 1996-, aunque tuvo que hacerlo tumbado en el suelo boca arriba.         

         El sello discográfico Castle ha reeditado con gran cariño lo esencial de la discografía de Curtis Mayfield en una serie de discos dobles remasterizados disponibles en vinilo de 180 gramos y en compacto con dos discos cada uno, incluyendo notas biográficas y pósters.  

         La primera entrega recoge Curtis y Got To Find A Way. El primero, debut de Curtis en solitario, impresiona por su calidez, su buen gusto y unos maravillosos arreglos orquestales. Incluye la versión extensa de “Move On Up”, su mayor éxito en Europa, y gemas como “The Makings Of You” o “We, The People Who Are Darker Than Blue”. Un disco imprescindible. 

         La segunda contiene dos discos grabados en directo: Curtis Live! Y Curtis In Chicago. Curtis Live! (1971) fue el primer trabajo de Mayfield en solitario y fue grabado en Nueva York. Está considerado como uno de los mejores discos en directo de la historia del rock. Curtis In Chicago (1973) es la grabación de una actuación de televisión memorable en la que le acompañan The Impressions, Leroy Huston y Gene Chandler y que incluye el tema “Superfly”.        

         Para la tercera, se han recogido Roots y Sweet Exorcist. Roots fue su segundo álbum de estudio. En este disco "We Got To Have Peace" supone lo que "Move On Up" a su primer trabajo: un himno anti-violencia en contra de la guerra. Fue editado en pleno auge de su carrera, consiguiendo el mismo éxito que con su trabajo anterior. Como añadido, Sweet Exorcist, con siete temas, que incluyen el éxito "Keep On Keepin’ On".

         En la cuarta reedición están Superfly y Short Eyes. Con Superfly uno puede olvidarse de Jackie Brown. Ésta es la banda sonora de las blaxploitation por antonomasia, con clásicos como "Freddie’s Dead", "Pusherman" y "Little Child Runnin’”. Es el Curtis Mayfield más clásico y creativo, como Shaft y What’s Going On de Marvin Gaye en uno. Música sofisticada, pero a la vez con el toque callejero de la película, melódica, funk e inteligente.  

         Quedan para el final, There’s No Place Like America Today y Give, Get, Take And Have. El primero, There’s No Place Like America Today (1975), fue el ataque más fiero de Mayfield a las injusticias sociales americanas, con una banda sonora rotunda. Give, Get, Take And Have (1976) fue el puente que unió el soul y la explosión disco que emergía en aquella época, la misma que le condenaría al ostracismo en los siguientes años.

Xavier Valiño

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