CARLOS REGO NUEVO ROCK AMERICANO

Carlos Rego: Nuevo rock americano, años 80. Luces y sombras de un espejismo (Milenio)

 

 

 

Hemos escuchado y leído muchas veces que lo que escuchamos en la adolescencia es aquello que más nos marca, a lo que volvemos una y otra vez. Este volumen, escrito por Carlos Rego, compañero en esta casa y músico (Cosecha Roja, Burgas Beat), parece ser su confirmación. De hecho, ya en sus primeras líneas reconoce que en su día se quedó asombrado viendo en La edad de oro de TVE el concierto de Violent Femmes en 1984.

 

Sí, los principios de los 80 fueron mal momento para las guitarras eléctricas. Hay incluso quien se cargaría de un plumazo toda la década a nivel musical. Sin embargo, entre los ‘nuevos románticos’ y los desorientados coletazos del after-punk surgieron en los USA una serie de grupos que sacaron brillo a la tradición del rock. Desde Europa, probablemente en nuestro Estado, se les puso una etiqueta: Nuevo Rock Americano.

 

El libro, repleto de detalles y anécdotas, repasa profusa y admirablemente su trayectoria, dedicando especial atención a lo que se produjo entre el primer single de R.E.M. en 1981 y el momento en el que los más significados firmaron contratos con multinacionales en 1985. Si los dos grupos ya citados o Dream Syndicate, Long Ryders o Green On Red están sus páginas, también hay sitio para los más olvidados como E*I*E*I*O o Dumptruck.

 

Por suerte, el autor sabe separar la paja del grano y no tiene ningún reparo en desmitificar lo que haga falta, utilizando sus palabras o la de periodistas musicales, especialmente de España, como Jaime Gonzalo o Santi Carrillo, autor también del prólogo. Además, se agradece que Carlos Rego relate cómo lo vivió personalmente, lo que ayuda a una identificación mayor con el lector y a hacer de ello algo distinto a la hagiografía habitual.

 

Separados sus capítulos por tres interludios firmados por Steve Wynn, Sid Griffin y Pat Thomas, cuenta también con las aportaciones de Mitch Easter y una -muy acertada- discografía seleccionada. Aunque aquel legado fuese “a veces brillante esmalte y otras modesto minio”, lo más sorprendente es darse cuenta de que hoy, casi tres décadas después, una buena parte siguen en activo. Era, pues, necesario recordarlo para saber de dónde venimos.

 

 

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