CARLA BRUNI

Carla Bruni, corazones rotos y mujeres de hoy

 

 

         Han pasado cuatro años desde su debut, Quelqu’un m’a dit, y ya entonces quedó claro que esto no era un capricho más de una ex-modelo que se decidía por cantar para pasar un rato sin nada mejor que hacer. Ahora, Carla Bruni regresa con un segundo álbum, No Promises, enteramente en inglés, compuesto por poemas de autores del pasado como Emily Dickinson, Dorothy Parker o William Yeats, cuidadosamente escogidos para ser interpretados por su sensual voz. Además, Bruni demuestra que como guitarrista tampoco se le puede reprochar nada. ¿Alguien nos puede decir dónde vive esta chica?

 

Cuatro años después del álbum Quelqu’un m’a dit, del que se vendieron dos millones de copias en el mundo (75.000 de ellas en España), Carla Bruni sigue siendo tan difícil de catalogar como antes. Mientras todos pensábamos que era modelo, ella se inventaba un nuevo estilo de folk francés. Esperábamos su vuelta a las mismas bases que llevaron al éxito su primer disco, pero su voz se desliza ahora sobre once poemas escritos en otra lengua, el inglés, y en otro tiempo.

 

La italiana ha invertido dos años en encontrar de nuevo el centro de su creatividad. “Al principio compuse mucha música y después escribí en francés, en italiano y en inglés. Entonces llegó el momento de explorar la escritura de poetas y poetisas que sólo conocía por sus nombres (Emily Dickinson, William B. Yeats, Wystan Hugh Auden, Walter de la Mare), por mis hermanos (la hermana de Dante Gabriel Rossetti, Christina Rossetti) o por sus relatos cortos (Dorothy Parker)”.

 

Las primeras melodías para el disco las compuso en la Navidad de 2004. “Fue increíblemente fluido. Pero cuanto más avanzaba, menos capaz me veía de combinar esos poemas con mis propias canciones. Me parecían poco compatibles. Así que tuve que contemplar la posibilidad de convertir esos poemas en un disco”.

 

Continuó componiendo hasta el verano siguiente, grabando algunas maquetas mientras se dedicaba en paralelo a su proyecto de álbum franco-italiano. “Grabé en mi propia casa, en una grabadora de ocho pistas, las guitarras, los violonchelos y los contra-cantos que después servirían a Louis Bertignac para finalizar el álbum”.

 

 

El guitarrista de Téléphone, Louis Bertignac, se convirtió en uno de los responsables de Quelqu’un m’a dit, y junto a Carla ha escrito los textos del último disco del grupo. “Ahora ha sacado de nuevo los micros, las guitarras y las tijeras durante las pausas de su gira, guardando los violonchelos, recortando algunos contra-ritmos, añadiendo las guitarras, una armónica y algún teclado para crear un estilo clásico que posee la doble ventaja de resistir a las modas temporales y de revelar sus secretos con cuentagotas”.

 

Las referencias de Louis Bertignac, que van desde Bob Dylan a los Rolling Stones, pasando por Led Zeppelin, alentaron a Carla a inspirarse sobre las mismas raíces blues-rock para darles nuevos aires a su material folk. Estar liberada de componer los textos ha llevado a Carla Bruni a explorar otras áreas de su música, dando nuevos relieves, contornos y matices a esos poemas que tan bien pronuncia, gracias a la colaboración de Marianne Faithfull. “Ella los conoce perfectamente, y conoce también para quién fueron escritos. Trabajando con ella he aprendido a no traicionar el sentido de una línea por culpa de una pausa hecha en el momento equivocado”.

 

Los poemas no son como las canciones. Eso ha llevado a que Carla tenga que repetir una frase para convertirla en un estribillo o un coro. “Me sentía como si tuviera a los maestros a mi lado. Luego recordé que Aragon había aceptado que se desestructuraran sus poemas en vida. Entonces pensé que Yeats tal vez no habría tenido nada que decir si yo repetía uno de sus versos”.

 

Podemos decir que así es como estos poemas se han convertido en canciones en la voz de Carla Bruni. Como si hubiera construido un puente entre ellos, Carla ha dado una nueva forma de existencia a estos poetas cuyo romanticismo, melancolía e increíble sentimiento de soledad parecen corresponderle con ella. “Seguro, soy una mujer del siglo XXI. Pero no sé si hay mucha diferencia entre un corazón roto en el siglo XVII y uno en el día de hoy”.

 

“Lo que me ha sorprendido es el estado de soledad y de renuncia en el que esos poetas han escrito una obra que no siempre fue publicada en vida de su autor”, asegura. “Dorothy Parker no vio publicados sus poemas en vida, al igual que Emily Dickinson. Se dice de Christina Rossetti que tuvo una vida muy triste, mientras que la de su hermano Dante Gabriel estuvo llena de alegría. Hoy eso parece imposible con nuestros medios de comunicación. Pero, a pesar de eso, hay una modernidad en esos textos a la que yo me siento muy cercana”.

Xavier Valiño

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