CAMPUS GALICIA ENTREVISTA CON MCALMONT & BUTLER

CAMPUS GALICIA ENTREVISTA CON MCALMONT & BUTLER

ULTRASÓNICA

ENTREVISTAS 2003 


McAlmont & Butler, dos en la carretera

 

        La hipotética idea de unir sentimentalmente a Steffi Graf y Andre Agassi no sólo es muy romántica, sino que además resulta bastante práctica. Al fin y al cabo, a nadie le apetece irse de vacaciones para descubrir que su pareja juega muchísimo mejor al tenis que él / ella. Un descubrimiento de tal magnitud podría dar al traste con la noche más apasionante del mundo.  

        Algo parecido ocurrió cuando Bernard Butler empezó a componer sus nuevas canciones hace dos años. Desde el principio se dio cuenta de que tan sólo existía una voz capaz de igualar su personal estilo pop. Desde que Bernard Butler vivió su época dorada con Suede, tan sólo David McAlmont había sido capaz de ofrecer un nivel de calidad suficiente para igualarse al talento de Butler como guitarrista.  

        Eso ocurrió en el tema “Yes”, de 1995, y en el apasionante single “You Do”. Tras la recopilación de temas de estudio que se publicó posteriormente The Sound Of McAlmont & Butler, ambos vieron como sus respectivas carreras tomaban caminos separados. Así transcurrieron varios años, hasta que llegó el día en que Bernard Butler supo, sin ninguna duda, que el único que podía interpretar sus nuevas canciones era David McAlmont. 

        Sin embargo, la colaboración resultaba bastante difícil de realizar, sobre todo teniendo en cuenta que ninguno de los dos había mantenido el contacto, y Butler ni siquiera tenía el número de teléfono de David. “No tenía ni idea de lo que podía hacer,” recuerda Bernard, “así que acudí a Geoff Travis, que fue quien nos presentó a los dos por primera vez, y le expliqué el problema. Le dije que siempre había tenido la seguridad de que alguna vez volvería a trabajar con David, y tenía muchas ganas de volver a hacerlo”. Afortunadamente, Travis le pasó el teléfono de David, y de ese modo la colaboración entre ambos empezó a desarrollarse una vez más, lo que se ha traducido en el nuevo álbum del dúo, Bring It Back. 

        “Empecé pensando que la mayoría de la gente del mundo del pop está intentando crear discos lo más comerciales y vacíos posible, mientras que los artistas que están inmersos en la música alternativa dirigen sus esfuerzos en la dirección contraria,” afirma Bernard.  

        “Sin embargo, había un espacio en medio de ambas posturas en el que no había nadie intentando crear rock o soul con un toque de inteligencia. Me parecía que era una auténtica pena. Crecí escuchando la música de grupos como T-Rex o Los Beatles, por eso acabé formando parte de un grupo como Suede. Me pasé más de un año intentando aclarar mis ideas acerca de si debía trabajar con David. Había pasado prácticamente dos años desarrollando varias cosas por mi cuenta, y me encontraba ante la necesidad de crear buena música de nuevo. Me daba igual el papel que acabara teniendo en el proyecto, no me importaba lo que hiciera, lo único que sabía era que quería formar parte de ese proceso, quería participar en la creación algo que rebosara calidad por todas partes.” 

        “En aquel momento no tenía ningún contrato en vigor, y lo mismo le pasaba a Bernard,” añade David. “Me sentía como la primera vez que trabajamos juntos, cuando el grupo Thieves se acaba de separar y Bernard acababa de abandonar Suede. En aquel momento se daban las mejores circunstancias posibles para que ocurriera algo interesante.”  

        “Es un tipo lleno de inspiración. En cuanto se pone a cantar, su voz suena como si fuera un pájaro, como un auténtico ángel. Es como si hubiera vendido su alma a cambio de la voz más impresionante que puedas imaginar.”  

        “La idea de grabar un álbum en solitario siempre me llevaba a pensar en el caso de Phil Collins,” recuerda Bernard. “La posibilidad de crear un grupo como McAlmont y Butler me hacía imaginarme a dos personajes muy concretos que no tenían por qué parecerse a nosotros mismos, y por eso nos gustó la idea de incluir un tema que tuviera esa imagen de sintonía de los personajes protagonistas.” Se refiere al tema que abre el disco, “The Theme From McAlmont & Butler”. 

        Las primeras maquetas, grabadas en casa de Bernard, salieron tan bien que al final acabaron por grabar la mayor parte del álbum en el mismo lugar. Por otra parte, decidieron no firmar ningún contrato discográfico antes de que el álbum estuviera totalmente terminado. Esa libertad, tanto de tiempo como de concepto, les dio la oportunidad de tomarse las cosas con calma. En algunos temas contaron con la colaboración del compositor David Arnold en los arreglos. Arnold fue el creador del álbum de nuevas versiones de canciones basadas en las películas de James Bond, en el cual David McAlmont participó con el tema “Diamonds Are Forever”. 

        Además de disfrutar con la mezcla de buen soul y pop que nos ofrece Bring It Back, los fans de temas como “Yes” se alegrarán de saber que McAlmont y Butler no se han olvidado del estilo con influencias de Phil Spector. De hecho, el título del álbum supone un claro homenaje al pasado. “Hemos trabajando teniendo muy claro que nadie se sentaría a ver Tiburón II antes de haber visto la primera parte, por ejemplo,” afirma Bernard.  

        Por otra parte, uno de los temas más explosivos del disco, “Falling”, destaca como una referencia intencionada hacia aquel recordado éxito. “La última vez que escuché “Yes” fue durante el lanzamiento de unos fuegos artificiales,” nos dice Bernard. “Estaban usando la música de Prokofiev durante todo el rato, y justo antes de lanzar la traca final pusieron la canción. Creo que ése fue el momento más agradable de mi carrera musical. Fue mejor que alcanzar el número uno: estaba allí, viendo cómo la canción impresionaba a toda aquella gente. A pesar de todo, pienso que cuando grabamos “Yes” no nos encontrábamos en nuestro mejor momento. Ahora veo que hemos necesitado varios años para superar aquella etapa y para tener las cosas mucho más claras, pero en aquel entonces sentíamos que estábamos rodeados de demasiada expectación por parte de mucha gente. Después, personalmente pasé por un momento muy especial en el que tuve que decidir si iba a dedicarme a la música en serio o si por el contrario prefería convertirme en conductor de autobús o algo así.” 

        Cuando se separaron, la prensa musical empezó a especular acerca de las razones que les llevaron a tomar caminos separados. Ahora, los dos componen y asisten juntos a alguna que otra fiesta de vez en cuando. “Recuerdo que cuando Bernard me llamó y me dijo que quería que quedásemos para charlar un rato, pensé: “Bueno, al menos se ha molestado bastante para llamarme”, así que será mejor que nos veamos,” recuerda David. “Charlamos, me pasó un compacto y me pidió que lo escuchara. Le dije: “¿Es que no quieres hablar acerca del pasado?,” y él me contestó: “Lo que quiero es volver a trabajar contigo”. Fue así de directo.” 

        “Pensé que resultaba curioso, con todo lo que nos había ocurrido tiempo atrás,” sonríe Bernard. “Soy capaz de trabajar con cualquiera que tenga el talento suficiente para crear un buen disco. En el mundo de la música no hay demasiada honestidad, y por eso recuerdo que los dos pensamos: “¿Y a quién le importa lo que ocurrió en el pasado?” 

        Después de haber grabado dos álbumes en solitario para el sello Creation, Bernard Butler ha pasado los últimos años bastante ocupado. Si a ello le unimos una serie de demandas judiciales por parte de un antiguo contable que trabajó para él, el resultado ha sido un período de tiempo especialmente complicado para Butler. Sin embargo, la mayor experiencia y el mayor talento que ha desarrollado como músico han aportado una serie de interesantes sorpresas a este álbum.  

        Por su parte, David McAlmont formó parte de la compañía discográfica independiente Thieves, tras lo cual publicó el álbum A Little Communication (a través del sello Hut) en 1998. Aquel año supuso el inicio de una nueva etapa en su carrera como compositor e intérprete.  

        “Hay algo muy extraño en el hecho de que dos jóvenes londinenses de clase obrera hayan acabado creando música con un estilo que recuerda a un judío independiente en Nueva York, a los negros que viven en Detroit o incluso a un grupo de estudiantes de arte de la zona del Crouch End,” afirma David. “Sin embargo, Bring It Back es, ante todo, nuestro propio sonido, una música ligada a nuestras vidas. Aparte de la batería y las guitarras, lo único que hay en el disco en nuestra propia inspiración. Pienso que se debe al hecho de haber estado siempre entusiasmados por la música: estamos siempre muy abiertos acerca de la manera en que debe evolucionar nuestro estilo. Ofrecemos un toque del sonido de la Costa Oeste norteamericana, y un poco del sonido Motown… El resultado es una breve historia del fanatismo que ofrece el pop más clásico. Yo lo llamo sopa de Rock and Roll.” 

Xavier Valiño

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