CAMPUS GALICIA ENTREVISTA CON JANE’S ADDICTION

CAMPUS GALICIA ENTREVISTA CON JANE’S ADDICTION

ULTRASÓNICA

ENTREVISTAS 2003 


Jane’s Addiction, el grano que supura

 

Jane’s Addiction, la banda que prendió la mecha que marcó el inicio de la revolución del rock’n’roll de los 90 ha vuelto. Strays es la primera obra completamente nueva de Jane’s Addiction desde hace más de una década, propulsado, como siempre, por el llamativo lirismo de Perry Farrell, el ostentoso virtuosismo del guitarra Dave Navarro, la ingeniosa y musculosa sala de máquinas del batería Stephen Perkins y el nuevo kung fu del bajo, Chris Chaney. 

“Es una progresión lógica desde el punto en que lo dejamos”, explica Navarro. “Pero al mismo tiempo, creo que es así porque nuestra música es eterna. Ésa ha sido siempre una de las claves de la banda, todo lo que hacemos tiene reminiscencias y es futurista al mismo tiempo.” 

“No sabría decirte exactamente en qué radica la energía y el sonido de nuestra música”, comenta Perkins acerca de la fuerza eterna de la banda. “Se ajusta al presente, al pasado y al futuro.” 

“Ha sido un proceso similar al de la elaboración del vino”, observa Farrell acerca del regreso de la banda. “Como equipo, somos mucho más fuertes que nunca. Nuestros objetivos apuntan más alto. Y hay una necesidad: el mundo está más desesperado, vive momentos extraños, es todo mucho más excitante y mucho más desafiante al mismo tiempo.” 

Jane’s Addiction se plantó por sorpresa ante un mundo desprevenido a mediados de los 80, tomando el panorama musical por asalto con su ya legendaria amalgama de punk, metal, indie, prog, folk y cualquier otra cosa que les viniera en gana. En 1987 editaron su álbum homónimo de directo, que vino seguido al año siguiente por el aún influyente Nothing’s Shocking. Ritual De Lo Habitual (1990) triunfó comercialmente con todas las de la ley. Si en algo fue sorprendente el éxito del disco, fue por que Jane’s Addiction no renunció ni a un ápice de su actitud y agresividad para llegar a un público creciente. En 1991, la banda decidió poner punto final a su aventura y despedirse con una gira de festivales única y sin precedentes por Norte América: el Lollapalooza. 

Después del Lollapalooza, que marcó todo un hito, Jane’s Addiction se despidió a lo grande, sin llantos. Y aunque la banda había terminado, sus componentes no dijeron adiós muy buenas en su faceta individual. Qué va, al contrario, comenzaron a investigar nuevos caminos hacia nuevas fronteras musicales, como Porno For Pyros de Farrell y Perkins, Deconstruction de Navarro (junto al bajista Eric Avery), o el proyecto Banyan de Perkins y los años de Navarro (1993-1997) en Red Hot Chili Peppers. 

En 1996, Jane’s sufrió una reaparición temporal cuando Navarro (y el bajista de Red Hot Chili Peppers Flea) se unieron a sus ex compañeros en Porno For Pyros para grabar un tema, el impresionante “Hard Charger”, para la banda sonora de la película de Howard Stern Partes Privadas. Su colaboración fue tan satisfactoria que Jane’s Addiction se volvió a unir oficialmente, con Flea al bajo, en el otoño de 1997, ofreciendo actuaciones con lleno total en todo América del Norte dentro de la gira “It’z My Party”. Kettle Whistle, su colección de retazos de demos, tomas alternativas, grabaciones en directo y dos nuevos temas, salió a la venta en noviembre de aquel mismo año. 

En abril de 2001, Jane’s Addiction decidió reagruparse de nuevo junto al componente de Porno For Pyros Martyn LeNoble al bajo para encabezar el segundo Coachella Valley Music & Arts Festival, seguido en otoño por su gira Jubilee 2001 por Norte América. Pronto quedó claro para todos que Jane’s Addiction versión 2 no se estaba limitando a pasear su colección de grandes éxitos, sino que tenía una fuerza musical infinitamente potente que pedía a gritos un análisis más profundo. 

“Cuando terminamos Jubilee, nos miramos los unos a los otros y pensamos, ‘bueno, no podemos volver a hacer algo así’,” recuerda Perkins. “Ya van dos reuniones con música antigua, ¿listos para un nuevo reto?” 

“Ninguno de nosotros lo ve como una ‘reunión’”, explica Navarro. “Somos una banda completamente nueva con una gran historia a nuestras espaldas. Hemos trabajado juntos de cuando en cuando desde hace ya unos cuantos años. Creo que simplemente hemos ido evolucionando en esta dirección. Hemos crecido, como personas y como músicos, y ahora, al fin, hemos sido capaces de crear algo especial.” 

“Creo que los músicos tienen un reloj biológico, como las madres”, explica Farrell. “Cuando la música necesita salir lo sientes en la barriga, igual que sientes cuándo no es el mejor momento para unirse y cuándo podrás hacer tu mejor música. Llegado un punto sentimos que era el momento de ponerse serios y hacer un par de discos. Teniendo tan claro que la música es lo más importante de mi vida, ¿con quién hacerla si no es como ellos?” 

Las experiencias vividas por cada componente durante su década de separación han permitido a Jane’s Addiction conectar en una dimensión más personal que antes. Después de más de quince años, los miembros de la banda se vieron inextricablemente unidos como algo más que amigos, más que compañeros de banda, como una auténtica familia. “Hemos atravesado muchos caminos distintos”, comenta Farrell. “Estamos completamente unidos, como los presos en la cárcel.” 

“Después de haber liderado un grupo, puedo ponerme en el pellejo de Perry mucho mejor que antes”, reconoce Navarro. “Siento mayor respeto por lo que hace. He aprendido lo complicado que es entregarte en cuerpo y alma a una escala tan grande. Esto ha reforzado nuestra relación, como grupo y como amigos.” 

“Nos conocíamos musicalmente, aunque en realidad nunca supimos cómo éramos como personas”, apostilla Farrell. “Yo siempre estaba en mi mundo, pero he llegado a descubrir que estamos todos en un único universo, y que hay sitio más que suficiente para todos. Es importante que seamos amigos.” 

“En la época de mayor apogeo de Jane’s, la verdad es que no nos llevábamos tan bien”, confiesa Perkins. “No había comunicación, así que sabíamos que no tenía ningún sentido intentar grabar otro disco. Para hacerlo, todo el mundo tiene que pintar en un mismo lienzo, pero si a una persona le gusta el cielo azul oscuro y a otro azul claro, hay que ser capaces de hablarlo para tomar una decisión. Ya hemos abierto las vías. Nos comunicamos de una forma completamente distinta de la del pasado.” 

Unidos de veras por una meta común, en marzo de 2002 Jane’s se encerró en los legendarios Jim Henson Studios de Los Ángeles y se puso a componer nuevo material. Aunque tenían alguna idea acerca del sonido y visión buscados, el grupo empezó a trabajar desde cero, sobre un lienzo blanco inmaculado. 

“No teníamos ningún tema”, explica Perkins. “Sólo sabíamos que queríamos estar juntos y componer. Teníamos en mente empezar el proceso en un gran estudio para que todo lo que pasase quedase grabado. Queríamos poder escuchar cómo sonamos de verdad.” 

“Nunca hemos hecho música siguiendo un único patrón”, explica Navarro. “De muchas formas, no sé cómo, la verdad. Es algo orgánico, intuitivo, nace por el motivo que sea. Es muy difícil intentar explicarlo. Es como es.” 

“El disco está más centrado en lo que son las canciones”, observa Navarro. “No hay piezas de ocho minutos, aunque algunos de los temas son en realidad bastante épicos, pero no tienen por qué durar nueve o diez minutos para transmitir el sentimiento. Hemos aprendido a ser épicos en tres minutos y medio, lo cual es bastante más complicado.” 

“Jane’s Addiction es como conducir un Porsche o un Ferrari”, añade Perkins. “Si te montas en él irás rápido. Nosotros nos metimos en el estudio pensando de forma veloz, profunda, moderna y sin rodeos.” 

Siempre directos en cuestiones políticas, Jane’s Addiction está decidido a concienciar al público una vez más. No sólo flota en el ambiente el tema de la guerra, sino que además el medioambiente se enfrenta a su mayor amenaza hasta la fecha. La banda es consciente de que su influencia puede ayudar a concienciar a la gente acerca de temas tan vitales como las fuentes alternativas de energía, en especial el combustible de hidrógeno. 

“Intento mantenerme lo más positivo posible”, afirma Farrell. “Mi principal prioridad es asegurarme de que la gente se divierta, pero en toda burbuja de felicidad tiene que haber un momento serio. Como pregoneros que somos, estamos muy interesados en la promoción de los combustibles alternativos, que es precisamente a lo que se refiere el tema que da título a este trabajo. Corremos el riesgo de que todas las leyes medioambientales escritas del país se vayan al traste, y la voz que más llega al público es la musical.” 

“Creo que todos somos muy conscientes del poder que nos confiere la música”, admite Perkins. “Además de hacer que la gente dé saltos, también quiero que la gente llegue a casa, haga el amor y piense acerca de su mundo.” 

“Es una cuestión de trabajar duro y jugar duro,” explica Farrell acerca de la dicotomía temática del álbum. “Si tienes un tío que está todo el día currando, es un aburrido y al final su mujer acabará por abandonarle. Si tienes un tío que es todo juego y diversión, es un cabeza de chorlito y al final su mujer acabará por abandonarle. Tienes que ser un tipo que sepa trabajar y jugar duro. Eso es lo que debería ser un álbum: debería tener momentos en que te sientas golpeado en el estómago, que notes como alguien te dice ‘qué, ¿lo sientes?’, y otros en los que eches a correr para meterte mano detrás de un arbusto.”

“Es el álbum más importante de mi carrera”, confiesa Navarro. “No es que lo compare con los trabajos anteriores, pero lo siento como algo especial.” “Ya no aguanto más”, se queja Farrell. “A veces, cuando escucho la radio, pienso: ‘¿Cómo hemos llegado hasta aquí?’ ¡Hay que explotar el ‘grano de la música pop’, superarlo y volver a salir al mundo real!”

Xavier Valiño

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