CAMPUS GALICIA ARTICULO SINEAD O’CONNOR, MADRE SUPERIORA.

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ULTRASÓNICA

ARTÍCULOS 2003


Sinead O’Connor, una vida intensa

Madre superiora

 

         No hay nada como un artista que crece en público. Sus contradicciones son las nuestras y, casi con total seguridad, sus discos serán siempre interesantes. Por las pistas que puedan dar o porque habrán sido compuestos en tiempos turbulentos. Y nadie que mejor que Sinead O’Connor ha representado ese papel en los últimos quince años. 

         De actualidad por sus recientes colaboraciones con Massive Attack, Asian Dub Foundation y Conjure One, además de su disco de versiones de canciones tradicionales irlandesas, Sean-Nós Nua -tal vez el menos interesante de los suyos, junto al de versiones de clásicos de otras décadas, Am I Not Your Girl-, Sinead O’Connor puede presumir de haber vivido intensamente su existencia. Incluso con sus errores, ¿cuántos han tenido una vida parecida? Casi nadie. Repasemos una vida intensa, al tiempo que escuchamos de nuevo sus discos.

         Sinead O’Connor nació en Dublín el 8 de diciembre de 1966. Su infancia estuvo marcada por el divorcio de sus padres pero, sobre todo, por los abusos que sufrió de pequeña por parte de su madre. Nunca ha quedado claro si, además de los maltratos físicos, sufrió abusos sexuales, aunque su hermano declaró en una ocasión que Sinead había exagerado las cosas. 

         Tras ser expulsada de un colegio católico, pasó parte de su adolescencia en un reformatorio, después de que fuera descubierta robando unos zapatos. En aquel tiempo estaba viviendo con su padre, y éste decidió internarla. Parece que era algo habitual en ella robar en las tiendas, y también ha declarado que fue su madre quien la enseñó.  

En 1985 su madre falleció en un accidente de tráfico. Según Sinead, las lágrimas que se veían en el video de “Nothing Compares 2 U” tenían mucho que ver con ello, ya que el día que rodaba el video se puso a pensar en todo lo que había pasado con su madre. 

En el reformatorio empezó a tocar la guitarra. El batería del grupo In Tua Nua, Paul Byrne, fue quien la descubrió cantando en la boda de su hermana. Le ofreció unirse a la banda y compuso su primer single, “Take My Hand”, aunque no siguió con ellos. Meses más tarde se convertiría en la cantante de otro grupo de nombre curioso, Ton Ton Macoute, que se disolvió rápidamente, pero que llegaron a grabar unas maquetas para el responsable de Ensign Records, Nigel Grainge. 

Éste le envió un billete de avión para que fuera a verlo a Londres, pero al no tener respuesta se olvidó de ella. Un buen día se la encontró en las oficinas. Días después, comenzaba la grabación de su primer disco, The Lion & The Cobra. En los dos años que duró el proceso, Sinead se dedicaba a contestar el teléfono de la discográfica porque, según ella, “no tenía nada mejor que hacer”. 

Antes de editar su primer disco, puso la voz a la canción “Heroine”, compuesta por The Edge de U2 para la banda sonora de The Captive. Su relación con la banda irlandesa más famosa de todos los tiempos no acabaría ahí. Poco más tarde criticaría a U2 por su sonido “bombástico”. Curiosamente, a finales de los 90 se produjo el reencuentro y, tras pedirles perdón, llegó a grabar con Bono “I Am Not Your Baby” para la banda sonora de El fin de la violencia

Aquel primer disco, a pesar de sus grandes canciones, no vendió más de 25.000 copias. Poco antes de empezar la promoción, la compañía le sugirió que adoptara una imagen “más de chica”. La respuesta de Sinead fue raparse el pelo al cero, después de intentarlo con un corte mohicano. Ahí los medios vieron claramente que tenían una voz rebelde y distinta que podía dar mucho juego. En una de sus primeras declaraciones, habló abiertamente de su simpatía por el IRA, algo de lo que después renegó. 

Todo estalló con su segundo disco, I Do Not Want What I Haven’t Got. Para empezar, renunció a los premios Grammy por razones políticas. Semanas más tarde se negó a actuar en el estado de New Jersey si antes de su concierto sonaba el himno americano, algo que allí es obligatorio. Muchos la emprendieron con ella y Frank Sinatra comentó que le gustaría “darle una buena patada en el culo”. 

Pero lo que acabó de rematarlo todo fue su aparición en el programa de televisión “Saturday Night Live”. Después de rechazar su aparición dos meses antes por que había otro invitado que hacía chistes obscenos y denigratorios, aceptó participar. Delante de las cámaras, al acabar su actuación, rompió una foto del Papa gritando: “Lucha contra el enemigo”. Según ella, las religiones no hacen lo suficiente para luchar contra los abusos a menores. 

Dos semanas más tarde, el público la abucheó cuando apareció en un homenaje a Bob Dylan. Tan sólo Kris Kristoferson se dignó a salir y abrazarla, para retirarla dignamente del escenario. A partir de ahí, desapareció de la vida pública. Abandono el pop durante un tiempo para estudiar ópera. También interpretó a Ofelia en un montaje de Hamlet.  

En estos años, sus relaciones se complicaron. En 1986, después de firmar contrato para editar su primer disco, había quedado embarazada inesperadamente de su batería John Reynolds. A pesar de la oposición de su discográfica, siguió adelante y tuvo el hijo. Poco después, se separaron. Años más tarde, y después de tener varias parejas, se reconciliaron y se casaron. Volvieron a separarse, pero él aún sigue siendo su batería y produciendo sus recientes discos. 

Con el periodista John Waters, después de mantener una tormentosa relación, accedió a tener un hijo por inseminación artificial. Cuando la custodia de la niña pasó a ser cuestión de litigios, Sinead habló de él como “un simple donador de semen”. Perdió la custodia. Meses más tarde raptó a su hija en Londres y se escapó a Dublín con ella. Cuando se la quitaron, intentó suicidarse con barbitúricos. Estuvo en coma 36 horas. 

En abril del 98, ya recuperada, fue ordenada sacerdotisa de una Iglesia cristiana disidente para la que llegó a pronunciar cuatro misas, dos de ellas en latín. La ceremonia tuvo lugar en Lourdes, y su nombre pasó a ser el de la Hermana Bernadette Maria. En aquel mes hizo una generosa donación al máximo representante de esa religión. Cuando los medios lo descubrieron, acusándola de comprar su ministerio, anuló la donación. Al mismo tiempo, declaraba que se sentía, por encima de todo, rastafari, y que de ahí le venía su interés por las religiones. 

Poco después reconoció que había hecho voto de castidad. No tardó ni dos semanas en manifestar públicamente que no podía respetarlo. La última vez que se airearon sus manifestaciones, Sinead O’Connor se declaraba lesbiana, aunque especificó poco después que quería expresar que se sentía abierta a enamorarse de cualquier persona. ¿Último capítulo? Mucho nos tememos que no.

Xavier Valiño

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