CAMPUS GALICIA ARTICULO SILVIA TORRES

CAMPUS GALICIA ARTICULO SILVIA TORRES

ULTRASÓNICA

ARTÍCULOS 1999


Silvia Torres, seducción bahiana

 

         La década de los noventa, un auténtico trampolín para las músicas del mundo de cara al siglo XXI, ha traído para la música brasileña el impulso de nuevas formas y valores necesario en aras de la renovación de un género que ya había visto momentos de trascendencia capital. 

         La revolución de la bossa nova, capitaneada  por Antonio Carlos Jobim y Vinicius de Moraes a partir de finales de los cincuenta y primeros sesenta, así como el tropicalismo, conducido por Caetano Veloso y Gilberto Gil durante los setenta, se habían quedado fijados de tal forma en el subconsciente colectivo que cualquier evolución posterior tenía que tomarlos como referente obligado.  

         Son aquellos unos nombres que, a través de los años, han convivido con otros clásicos como Joao Gilberto, Gal Costa, Jorge Bem, Chico Buarque o Milton Nascemento, entre otros, y que, a su vez, han seguido estando siempre presentes y en la mente de las nuevas generaciones cuando comenzaron a grabar y actuar. 

         Así, en los últimos años, una nueva hornada de músicos, receptivos a todos aquellos referentes, pero sobre todo conectados a la realidad más inmediata, han proporcionado una nueva dimensión al tratamiento de la música popular. Todos han contribuido a mantener intacta la tradición al tiempo que conectaban con el lenguaje pop internacional, propiciando un espectacular resurgimiento de la música brasileña. 

Pensemos en la voz de Marisa Monte, el carisma de Carlinhos Brown o el discurso de Chico Cesar. Recordemos, también, la irrupción de figuras como Zeca Baleiro, Rosa Passos, Daniela Mercury, Fernanda Abreu, Lenine, Belo Velloso, Margarita Margareth Menezes, Marina Lima, Rita Ribeiro, Daúde, Mónica Salmaso, Chico Science & Naçao Zumbi… 

Entre aquellas cantantes introducidas recientemente en nuestro Estado se encuentra Silvia Torres, mujer de mirada directa y gesto apasionado, que acaba de publicar su primer disco de resonancia internacional, Silvia Torres.  

En el cómputo de su carrera, éste es su quinto disco, aunque según ella viene declarando se trata del primero de una nueva vida. Una consideración motivada por el hecho de que sus trabajos precedentes no eran más que recopilaciones de sus participaciones como intérprete en un trío eléctrico por las calles de Salvador de Bahía durante el Carnaval, intervenciones en las que diferentes artistas se pasean durante días cantando encima de escenarios ambulantes, entre cientos de miles de personas, por pura diversión y a la espera de que alguien reconozca su talento. 

         Nacida en Bahía y pariente lejana de Astrud Gilberto –la mítica cantante de “A garota de Ipanema”-, Silvia Torres tiene detrás un lustroso pasado como parte del grupo de rock brasileño Mar Revolto y como acompañante de figuras como Gilberto Gil o Carlinhos Brown, en este caso dentro de la agrupación Acordes Verdes, el grupo de Luz Caldás. 

         Para el disco con el que comienza su nueva etapa, Silvia Torres ha tenido claro que era necesario una alianza con alguien más para garantizarse a ella misma que no daba un paso en falso en este momento decisivo de su trayectoria. De ahí la participación como productor de su antiguo compañero Carlinhos Brown, siempre más proclive a colaborar con sus colegas que a dar impulso a su propia carrera. También ha contado con el respaldo del gobierno del Estado de Bahía, elemento clave para dejar definitivamente de lado las canciones de carnaval y exponer un concepto personal, escogiendo las canciones, el productor, los arreglos e incluso los músicos. 

         En esta colaboración, Carlinhos Brown ha sabido dejar claro el caudal de seducción que atesora la música bahiana y que tan perfectamente ha sabido interpretar Silvia Torres. Sensualidad, cadencia y ritmo son elementos que definen este disco, en el que la voz otorga luminosidad y escalofrío a los textos que pasan por su garganta. 

         Junto a canciones del Recônvaco de Bahía, zona de mar de melodías inocentes, ritmos cadenciosos y sensualidad desorbitada, como “Ao a da mina doce”, se incluyen otras procedentes del Sertao, el interior seco y pobre del mismo Estado, en tonos más graves, a medio camino entre el dolor y la esperanza.  

         La bossa miniaturista se combina con el samba de autor en canciones provistas de grandes hallazgos melódicos, brochazos de percusiones con trasfondo místico e invitados tan relevantes como Oscar da Penha, “Batatinha”, que falleció a los 72 años, poco después de poner su arte en este disco regalando el tema “Para todo efeito”. Así, su tratamiento, en clave acústica, casi artesanal, sin alardes tecnológicos, se convierte en su mayor acierto. 

         Si Elis Regina era pura fuerza, Maria Bethania puro carácter, Gal Costa la reina de la elegancia y Marisa Monte se sitúa como la nueva diva de la música brasileña, entonces Silvia Torres encarna la mejor representación posible de la sensualidad bahiana.

Xavier Valiño

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