CAMPUS GALICIA ARTICULO JOHNNY CASH

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ULTRASÓNICA

ARTÍCULOS 2002


Johnny Cash: cincuenta años de historia norteamericana

 No bebas, no fumes y, por supuesto, no consumas drogas ilegales, porque acabarán contigo. Eso es lo que dicen los médicos. Entonces uno pincha Man In Black, The Very Best Of Johnny Cash (Columbia-Sony) y, ¿qué es a lo que se enfrenta? A un hombre que cumple setenta años después de una vida llena de momentos álgidos, momentos para el olvido y, ciertamente, unas cuantas noches sin dormir y sin atender a prescripciones médicas. Nadie podría seguir su forma de vida y legar tan extraordinario bagaje después de cinco décadas. No es extraño que sea ya una leyenda. 

Esta nueva colección pretende contribuir a tan señalado cumpleaños del hombre de negro, celebrado concretamente el pasado 26 de febrero del 2002. El primer single de Johnny Cash fue editado en 1955 y, desde entonces, ha venido publicando una media de un disco cada año. Por si fuera poco, hay más discos de éxitos suyos que los años que cumple. Pero lo que hace a esta colección diferente de las anteriores es que repasa sus tres etapas con las discográficas Sun Records, Columbia y Mercury en un sólo disco, cubriendo la mayor parte de su carrera. 

El problema con la mayoría de cualquier recopilación es que incluye un número fijo de temas familiares al oyente, sin ninguna sorpresa, dejando una buena parte fuera. Tales parámetros se vuelven aún más limitados en el caso de un artista con un legado artístico tan rico como el de Johnny Cash, que comprende casi cinco décadas y que lo ha convertido, tal vez, en la voz más reconocible de la historia del country. Así que, ¿por qué esta colección iba a ser una excepción?  

Para empezar, este doble compacto incluye unas cuarenta canciones. Y la mayoría de las más legendarias están en él: desde sus principios en el sello que lanzó a Elvis Presley, Sun Records, bajo la dirección de Sam Phillips, hasta la colaboración con U2 en 1993, “The Wanderer” -curiosamente el único corte que no parece soportar tan bien el paso del tiempo-, pasando por "I Walk The Line", "Folsom Prison Blues" o "Highwayman", registrada en 1985 con Kris Kristofferson, Waylon Jennings, y Willie Nelson

Las grabaciones de los primeros tiempos suenan desnudas. No hay violín, ni harmónica, ni guitarra eléctrica de seis cuerdas, que eran -y todavía son- el acompañamiento estándar en Nashville. Sus canciones suelen incluir un bajo galopante, una guitarra acústica y esa voz de barítono que está a medio camino entre el recitado y el cante. Composiciones como "Don’t Take Your Guns To Town" o "There You Go" son ejemplos de este enfoque simple que se convirtió en el símbolo de identidad del sonido de Johnny Cash. 

El hombre de negro, no es, sin embargo, artista de un único truco. La grabación en directo de "A Boy Named Sue" proporciona un contraste amable a algunos de los cortes más oscuros, como "The Ballad Of Ira Hayes" o "Were You There (When They Crucified My Lord)". También hay sitio para los duetos menos sombríos con su mujer June Carter Cash, como en "Daddy Sang Bass" o “Jackson", aunque el más conmovedor de todos es la versión que ambos hicieron del "If I Were A Carpenter" de Tim Hardin, en la que capturan el optimismo de dos amantes en la vida real. 

Casi todo lo que un seguidor puede desear está aquí, con la adición de gemas insospechadas, como el dueto con Bob Dylan en la canción de éste "Girl From the North Country". Aunque sus trayectorias tienen más de una semejanza, sus sonidos se repelen como el aceite y el agua. A pesar de todo, ésa es la belleza de la interpretación. Sus voces suenan disonantes y, a la vez, totalmente independientes. La distancia entre Johnny Cash y Bob Dylan es, también, una representación simbólica del deseo del autor por la mujer que está lejos y fuera del alcance en el frío Norte. 

Por si alguien lo dudaba, en las notas interiores los nombres más grandes de las últimas décadas en varios estilos y ámbitos lo recuerdan y hablan de la influencia de Johnny Cash en su trabajo. Nick Cave recuerda que él fue quien le abrió los ojos a los nueve años y le decidió a dedicarse al mundo de la música. No es el único: ahí están Willie Nelson, Paul McCartney, Bono, Billy Bob Thorton, Chrissie Hynde, Merle Haggard, Sam Shepard, Keith Richards, Leonard Cohen o Tim Robbins para rendirle tributo y expresarle su admiración incondicional. 

Sorprende encontrarse entre ellos a dos de los componentes de la banda de heavy metal Slipknot, lo que deja claro que ha logrado un respeto que se extiende a ámbitos insospechados. Tal vez tenga que ver con el hecho de que Johnny Cash se hizo con una reputación de hombre duro cuando dio aquel glorioso concierto en la prisión Folsom y empezó cantando: “He matado a un hombre en Reno sólo para verlo morir,” con la consecuente sorpresa de los reos, tal y como se puede escuchar en la versión en directo de “Folsom Prison Blues” que se incluye en esta colección.

 No hay mejor álbum para empezar a conocer a Johnny Cash si una discoteca lo ha ignorado sistemáticamente, y también es de utilidad si lo que se conserva son sus grabaciones en vinilo, ya que todos los temas han sido completamente remasterizados. Al escuchar una colección así, uno se da cuenta de cuantas de sus canciones se han convertido en clásicas, llegando a representar perfectamente no sólo el country, sino la música norteamericana.

El único elemento negativo de la recopilación es que no contiene nada posterior a 1993, el período en el que editó sus aclamados discos American Recordings, Unchained y American III: Solitary Man, con la colaboración del productor Rick Rubin, que le atrajeron una nueva generación de seguidores, aunque, hay que reconocerlo, son sus discos más fáciles de conseguir hoy en día. 

Xavier Valiño

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