CAFE TACUBA

Café Tacuba, la chica banda

 

         Son, tal vez, el grupo más importante del pop mexicano de la última década. Conjugan la tradición con el rock, no tiene miedo a experimentar ni a escribir canciones que pueden llegar a todo el mundo. Por fin este viernes se presentan por primera vez en Galicia, dentro del Festival Para Vigo me voy. Al habla con Emmanuel del Real, teclista y guitarrista.

Para celebrar vuestros 15 años en la música, habéis editado un triple lanzamiento bajo el título de Un viaje: doble compacto, DVD y triple compacto. ¿Es cierto que cuando se grabó el concierto no se sabía si se editaría?

         – Fue en octubre del año pasado cuando pensamos en hacer unos conciertos para celebrar esos 15 años. Viendo que había expectativas y cuál era el lugar, decidimos registrarlo. Después, pensamos que era una pena que quedase ahí y que a la compañía seguro que le iba a interesar. Fueron unos conciertos muy especiales en los que quedó claro el cariño y el respeto del grupo con la gente y viceversa. 

¿Cómo se hizo la selección de las canciones?

         – Se escogieron unas 40 canciones, a partir de una lista de cada uno de nosotros y de las peticiones de la compañía. Algunas se han quedado fuera y, con otras, nos sorprendió ver cómo habían quedado después de grabarlas, así que ahí están. 

¿Hubo algo que se tuvo en cuenta a la hora de grabar el concierto?

         – Aunque lo ensayamos antes, se trata de un espectáculo que venimos haciendo desde hace dos años, así que ya tenía su ritmo y rodaje. Lo extendimos un poco y buscamos hacerlo lo mejor posible, con un buen sonido. Lo que refleja es que el grupo se encuentra en un buen momento. Y con el DVD conseguimos revivir aquel momento. 

¿No hay quien califica vuestra diversidad de estilos como dispersión?

         – Hay quien dice que somos eclécticos, pero nosotros disfrutamos componiendo, grabando y después vemos los resultados. Lo que pase más tarde con los conciertos y los discos, se nos escapa, y claro que hay gente a la que el grupo le puede parecer complicado. 

Siempre os habéis movido con riesgo, innovando entre disco y disco. ¿Cómo se fue generando esta dinámica?

         – Es el reflejo de lo que es el grupo, siempre mutando y reinventándose. Ésa era la intención. Creo que, aunque no hubiésemos llegado a grabar, estaríamos siempre cambiando. Con cada disco nos proponemos jugar con las herramientas a mano. Revés fue un disco instrumental, sin voces, en el que nos cambiamos los instrumentos. El presente nos va dictando el camino, y ésa es la manera más creativa de trabajar. 

¿Y cómo se combina eso con las exigencias de la industria?

         – Por ejemplo, Yo soy salió como reacción a Revés, que fue también una reacción al anterior, Avalancha de éxitos. Cuando a la compañía les presentamos el disco de instrumentales Revés, no les hizo mucha gracia y les parecía difícil venderlo, así que negociamos con ellos editarlo conjuntamente con otro disco de canciones, Yo soy. Todo es cíclico y, tras una etapa de un relativo éxito, viene otra de un cierto olvido.  

¿Estáis contentos de cómo habéis fundido las raíces mexicanas con el rock?

         – Cuando comenzamos, pensamos que lo mejor era dejar fluir lo que habíamos oído desde pequeños en nuestras casas, las raíces folclóricas o la música española que llegó en los 80. Ya entonces las cosas sucedían sin provocarlo. Al ensayar, había quien tomaba lo que nosotros pensábamos que era una bossa nova por un bolero, o una canción más punk por una polka norteña.  

Tres de vosotros habéis tenido también proyectos al margen del grupo. ¿Os sirve para sacar vuestra música más personal?

         – Con el paso de los años, cada uno de nosotros ha ido buscando su espacio para hacer otras cosas, para que, cuando llega el momento de estar juntos de nuevo, no exista esa presión de hacer lo que no se ha podido. También, como sacamos un disco cada dos años, más o menos, supongo que tenemos otras necesidades creativas que necesitan otra válvula de escape. 

¿Cómo habéis conseguido permanecer juntos durante todo este tiempo?

         – Es difícil, ya que se trata de un matrimonio de cuatro personas que están juntas todo el día. Crecimos juntos, aunque está claro que hemos ido evolucionando. Lo que intentamos es respetar las opiniones de cada uno. Por otra parte, está claro que existe una energía especial entre nosotros desde el punto de vista artístico. 

¿Ha habido intención o tentación de dejarlo en algún momento?

         – Supongo que a los cuatro se nos habrá pasado por la cabeza en algún momento, algo que le pasa a todas las relaciones. Seguramente, se habrá debido a presiones externas que se han desahogado dentro del grupo, aunque éste no tenga culpa. De todas formas, por ahora ninguno de los cuatro ha planteado esta intención en serio en el seno del grupo. 

¿En qué lugar del intercambio entre países del rock latino se situaría café Tacuba?

         – Eso es algo que se debe decir desde fuera, por la gente y por la crítica. Yo lo veo en relación a lo que nos ha dado la música: conocer lugares en los que nunca hubiera imaginado estar, tener amigos en muchos sitios, vivir de esto… Si hemos trascendido, si hemos generado algo bueno, si ha alguien le ha influido, pues mejor. Todos formamos parte de una cadena: nosotros miramos para grupos como Radio Futura en su momento y puede que alguien, ahora, esté mirando para nosotros.

Xavier Valiño

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