BRENDAN BENSON

 Brendan Benson, ansia y recuerdos

 

Brendan Benson es una banda. Sí, y también es el nombre del hombre que está detrás de ella, aunque cuando escribía las canciones que se convertirían en su nuevo disco, The Alternative To Love, tenía en mente las partes de los dos guitarristas, los coros añadiendo armonías, el bombo retumbando por su columna vertebral… ¡Qué más da que todo esto lo haga él mismo! Brendan Benson es un hombre orquesta, aunque él dice que “‘banda’ es la palabra clave”.

 

No es ni un cantante-compositor (aunque su música está, desde luego, bien construida e interpretada) ni un músico pop (aunque cada nota que toca es pegadiza) e, incluso, no se le puede aplicar ya la etiqueta de ‘artista de culto’, visto cómo sus seguidores y la crítica recibieron Lapalco en 2002.

 

Tres años después, podríamos hasta decir que The Alternative To Love era esperado desde hacía tiempo. Y, ya sea en el resoplido acelerado de la guitarra de “Spit It Out”, en el desvanecimiento de la barrera del sonido de “The Pledge” o en las tonalidades angustiadas del piano en “Biggest Fan”, no defrauda, ofreciendo una docena de ejemplos de rock’n’roll dinámico, que es, a la vez, alegre y agridulce, como cabe esperar de un músico cuya discográfica se llama Glad Sad Music (Música Alegre Triste).

 

Habitualmente, Benson se encierra solo en el estudio, para así poder trabajar cuando le llegue la inspiración, con ‘colaboradores’ que están siempre en la misma onda creadora. “Es infantil”, admite. “Me resulta difícil ceder la batuta o sentarme y escuchar a otro, en lugar de simplemente decir, ‘hazlo de esta manera’”. Pero así es como ha grabado siempre este músico originario de Michigan, Louisiana, ya desde sus años de adolescente, cuando mezclaba un tema detrás de otro en el estéreo de su casa. Esas ‘sesiones de dormitorio’, y algunas grabaciones realizadas en Los Ángeles, acabaron convirtiéndose en el debut de Benson, One Mississippi.

 

Cuando se editó en 1996 con Virgin (reeditado después por StarTime en 2003), quedó en la situación típica de otra historia de éxito crítica al borde de ser abandonada, por lo que se retiró al barrio de Belle Isle, en Detroit, utilizando lo que había quedado de su adelanto para el segundo álbum para llenar un viejo caserón con un equipo antiguo de grabación e instrumentos de segunda mano. Allí grabó Lapalco, que el diario Times calificó como ‘un álbum de una belleza tan radiante y una introspección para cortarse las venas, que pone en su sitio al resto de aspirantes a convertirse en unos nuevos Beatles/Beach Boys’.

 

The Alternative To Love se percibe como la descendencia calibrada con precisión de sus predecesores. “Es una buena mezcla de ambos”, dice Benson. Pese a su manifiesta alergia al ‘síndrome del cantante-compositor’, Benson ha dado más conciertos acústicos en los últimos años, que han influido en el proceso de escribir canciones.

 

“Aunque las canciones tratan, sobre todo, de amor, corazones rotos y comunicación, el contexto no es siempre el del romance”, añade. Benson también se sirve de una experiencia vital bastante dura, como el haber sido abandonado por su padre y la muerte de su abuelo, que fue quien lo crió. “Muchas veces puede parecer que estoy cantando acerca de una chica, pero puede tratarse de otra persona o de algo totalmente diferente”, explica.

 

Si Lapalco recordaba a algunos discos melancólicos de finales de los 60 y principios de los 70, en los últimos tiempos Benson ha estado escuchando a grupos como Calexico, The Cars y The Pretenders. Pero si le hicieras la clásica pregunta de “¿quiénes son tus influencias?”, no podría darte una respuesta única. “Muchas veces grabo o escribo una canción porque tengo un nuevo amplificador, o porque alguien se ha dejado una guitarra en mi casa, o porque me he comprado un micro nuevo. Realmente me fascina cómo suenan las cosas”.

 

Incluso incorporó parte del material que utilizó en Lapalco. “No tengo muchas presunciones a la hora de grabar música, del estilo de ‘no se han utilizado ordenadores en la grabación de este disco’”, explica. “Los ordenadores facilitan las cosas, pero la batería y las guitarras acústicas creo que suenan mucho mejor grabadas”.

 

La compleja huella sónica del disco es también el resultado de las mezclas de Tchad Blake, productor e ingeniero que ha trabajado con Los Lobos, Latin Playboys, Elvis Costello o Crowded House. “¡Dios, es mi héroe!”, dice. “Sólo hablamos unas cuantas veces por teléfono. Le dije que hiciera lo que quisiera, pero que sonara bien. Y así lo hizo. Algunos de los temas los produjo, en cierto modo, de una forma retroactiva. Cuando los escuché con los cascos, me eché a reír como un loco, de lo encantado que estaba”.

 

The Alternative To Love es un disco para escuchar con cascos, entre otras cosas. Desde la fantasmagórica “The Pledge” hasta la armonía y el juego de preguntas-respuestas del tema que da título al álbum. Otros momentos a destacar son el tembloroso “Cold Hands Warm Heart,” que se ha convertido ya en un favorito en los directos, y el tema que cierra el álbum, “Between Us”, que deja escuchar la emoción pura contenida en el mensaje del contestador de una mujer después de una ruptura, por encima de un himno casi psicodélico.

 

Por supuesto, también está la contagiosa “What I’m Looking For”, que ofrece una visión global del arte, la vida y el amor en sólo 18 palabras: “Well I don’t know what I’m looking for but I know that I just wanna look some more” (“Bueno, no sé lo que estoy buscando pero sé que quiero buscar un poco más”).

 

“Es eso, más o menos”, dice Benson. “Ése soy yo. Podría pasarme el resto de mi vida dedicado a la música y ser totalmente feliz”, afirma Benson. “Si no trabajo en la música, me entra la ansiedad. Quizá no sea muy saludable encerrarse en un estudio; hay que tener una vida para poder escribir una canción. Pero en “Cartas a un joven poeta”, Rilke dijo que si estuvieras en la cárcel, apartado del mundo, con tan sólo una vista del cielo desde un ventanuco, seguirías teniendo tus recuerdos para escribir sobre ellos. Me encanta eso”.

Xavier Valiño

 


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