BOB MOULD

Bob Mould en sus propias palabras

 

Estoy tan preocupado con las palabras y los sonidos que alguien podría decir que raya lo obsesivo. No es nada nuevo para mí. Cuando tenía cinco años la única manera de hacerme con el mundo era esconderme en mi habitación y escuchar los éxitos de los sesenta. Era obsesivo hasta el punto de ser capaz de memorizar cada parte de la etiqueta de un disco. Por la noche guardaba la radio entre los pliegues de la almohada, escuchaba emisoras de exóticos y lejanos lugares, ciudades que iban y venían sin control, dependiendo del clima.

 

Empecé a escribir música a la edad de nueve años, sintiendo que era mi vocación. Veintiséis años después me encuentro satisfecho conmigo mismo. Entiendo mi obsesión y reconozco que es lo que me mantiene aquí, además de ser mi actual trabajo. Crear este disco –Bob Mould– es lo que siempre quise hacer, por mi mismo, para mí. Escribí cada palabra, toqué cada nota, diseñé la portada. No es una destilación de pensamientos, no es una explicación para otros músicos sobre crudas emociones; éste es, simplemente, el sonido que hay dentro de mi cabeza. Es extraño compartir el resultado con otros, principalmente porque no estaba completamente seguro de lo que hacía, en un sentido creativo, emocional.

 

Doy más importancia al respeto que he conseguido de la gente, que al éxito alcanzado en las ventas y las ganancias. Sugar acabó por varias razones. Mirando hacia atrás la satisfacción inicial de tres personas parecidas divertiéndose haciendo música puede que se convirtiera en una carrera hacia el éxito. Sugar comenzó orgánicamente, sin un plan. Éramos tres personas que disfrutaban mutuamente de su compañía y tocando juntos. En algún momento, a lo largo del camino, las cosas cambiaron. Una vez que el negocio -ventas, credibilidad, dinero, competitividad- te ha hecho sentirte el centro de atención es difícil dejarlo. Es el elixir de la fama, sabiendo que tú tienes el don de moldear las sensaciones propias de la gente y el mundo que les rodea. Es un don que no se debe tomar a la ligera. Cuando fuerzas ajenas se te empiezan a subir a la cabeza puedes perder la orientación. O incluso algo peor: utilizarlo como un arma.

 

Así que, para mí, este disco ha terminado por ser algo menos complicado y algo más personal y revelador. Comparado con mi trabajo anterior es único. Representa un paso natural en una nueva dirección y no tengo ni idea cuanto tiempo seguiré con este acercamiento, pero por ahora es reconfortante. No deseo hablar de mí en los próximos meses. Los pensamientos  y las guitarras de este disco hablan por sí mismos. No hay mucho más que yo pueda añadir.

Xavier Valiño

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