BLUR PARKLIFE

 

BLUR: Parklife (EMI, 1994)

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            Modern Life Is Rubbish asentó a Blur como los herederos de la realeza pop británica, aquella de The Kinks, Small Faces, Madness y The Jam, pero fue el disco que le siguió, Parklife, el que descubrió realmente la profundidad de su transformación y el que sentó la propia identidad del grupo. 

            Aunque sus cimientos más evidentes los encuentra en los comentarios sociales serio-cómicos de Ray Davies y en la añorada nueva ola, lo cierto es que Parklife navega a través de toda la historia del pop británico que siguió a su invasión musical de principios de los 60, dejando tentarse por la psicodelia, el pop sintético, el punk, la música disco y el music-hall. 

            Damon Albarn, su líder y principal compositor, intentó con estas canciones crear una instantánea de la vida en la Inglaterra de mediados de los 90, y es asombroso descubrir cuánto se acercó a su objetivo. No sólo la contagiosa y bailarina “Girls And Boys” –con su reflejo del pasatiempo favorito de la juventud inglesa: perseguir sol, sangría y sexo por el Sur europeo- y la coreable “Parklife” se convirtieron en himnos en el Reino Unido, sino que inauguraron una nueva era que sería conocida como brit-pop, en la que la juventud británica se dedicó a descubrir y celebrar su país y sus tradiciones.  

            Y ése tal vez sea su mayor defecto, aunque fue totalmente involuntario e imprevisto, hasta el punto de que Blur acabaron renegando de tal etiqueta para volver la atención al lo-fi americano. Las legiones de bandas melodiosas y discordantes que siguieron sus pasos revelan cuanto más compleja era la visión de Blur. 

            Sorprendentemente, Blur, a pesar de su tratamiento frío y desapasionado, demuestran una compasión que les da a las canciones una tercera dimensión, como en la marcada por el destino “End Of The Century”, el tributo melancólico a los Walker Brothers “To The End” o el cierre épico “This Is A Low”.  

            Por ser a la vez celebración y tradición, Parklife es un disco completamente moderno al fundir estilos tan diversos, que acabó convirtiéndose en referencia (el himno mod que le da título está cantado por ni más ni menos que el intérprete principal de Quadrophenia, Phil Daniels), un punto de inflexión a mediados de la década y, sobre todo, un disco que definió toda una época.  

Recomendado en una línea similar: 

Everything Must Go de Manic Street Preachers (1996)

 

 

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