BLUR

Blur, rebelión en la granja

 

         Tras la ruptura con Graham Coxon, Blur pasa a ser un animal de tres patas. En este caso, además, influido por las recientes experiencias africanas de Damon Albarn y los sonidos electrónicos intentados con Gorillaz. Este año son uno de los máximos atractivos y curiosidades del Festival Internacional de Benicassim.

¿Cuál es el estado de ánimo del grupo ante la edición del nuevo disco, Think Tank?

– Alex James (AJ): Dos resacas y una sonrisa burlona.

– Damon Albarn (DA): Sí. Dos resacas y una sonrisa burlona. Sí. Me siento más o menos como siempre, ya sabes, con la diferencia de que ya no está Graham. No creo que se haya producido ningún cambio drástico. Creo que en cuanto a la comunicación, claramente es mucho más fácil con tres que con cuatro. Vamos, eso es de cajón; es más fácil hablar con dos personas o que tres tomen una decisión, a que lo hagan cuatro, cinco o seis, ya sabes. Sería incluso más fácil con dos.

         – AJ: Sí, ¿verdad? Sería genial. Imagina lo fácil que sería sólo uno. Creo que eso ha sido lo que le ha pasado a Graham.

         – DA: Bueno, la verdad, no creo. Creo que se invierte tanto en los grupos que cuando cambian, ya sabes, están expuestos a mucha… ¿Cuál sería la mejor palabra? Creo que ambigüedad, ya sabes, la razón por la que han cambiado las cosas. Pero lo cierto es que han cambiado y la música tiene que cambiar un poco a la fuerza, y cuando toquemos en directo se verá el cambio, evidentemente. Es completamente imposible que recreemos la magia que teníamos cuando éramos cuatro, pero el primer día de grabación decidimos que no nos rendiríamos y que intentaríamos crear un nuevo tipo de magia con tres personas. Y eso ha sido lo que hemos intentado hacer, ¿sabes? La gente que escuche el disco decidirá si lo hemos logrado o no.

¿Había algún tipo de dudas al inicio del proyecto?

         – Dave Rowntree (DR): No teníamos muy claro si iba a funcionar o no. Asumimos el riesgo. Lo fácil habría sido irnos a casa y haber esperado un poco, no estaba nada claro que fuera a funcionar, pero empezamos a grabar inmediatamente y quedó claro que iba a funcionar.

        – AJ: Todo empezó muy rápido. Estuvimos un par de semanas en el estudio y prácticamente hacíamos al menos algo nuevo cada día, de modo que pasadas dos semanas teníamos unos quince puntos de partida. Y a partir de ese momento no supimos lo que iba a suceder después. Ni se nos pasó por la cabeza que fuéramos a embarcarnos en un viaje épico de un año que nos llevaría a Marruecos y Devon, o a un montón de ruidos extraños, pero así fue, de pronto todo se volvió totalmente emocionante. Todos tirábamos hacia una misma dirección. Necesitas encontrar nuevos motivos para hacer música. Las cosas tienen que seguir cambiando y ahí había algo que evidentemente había cambiado de forma sustancial, como el número de gente implicada, así que las cosas comenzaron a tender de forma natural hacia otra dirección.

        – DA: Así es, cuando empezamos a preparar melodías no teníamos guitarra. Sólo bajos y batería, así que ha sido inevitable que esos dos elementos tengan más fuerza en este trabajo.

¿Cómo se plantea Blur los directos sin la guitarra de Graham?

         – DA: Desdichadamente no sé tocar en directo y cantar al mismo tiempo. Me habría encantado, pero no puedo, y hasta el día en que muera cargaré con la cruz de no haber sido capaz de hacer exactamente lo que puedo hacer, así que siempre me sentiré inseguro y un poco incómodo. Es difícil de cuantificar y demostrar lo que represento y hago, porque es caótico, porque soy una persona muy caótica. Ya sé que tienes que aceptarte tal y como eres, pero resulta muy frustrante para mí no ser capaz de tocar en concierto como lo hago en el estudio en directo.

         – AJ: Cuando estás en el estudio puedes pasarte unas cuantas horas tocando un fragmento de guitarra y tocando tres partes distintas de guitarra, y si además también intentas cantar ya es demasiado. Lo que quiero decir es que necesitamos una gran banda para tocar este álbum.

        – DA: Ahora en el directo hay nueve personas en la banda que se han unido como resultado de la música que hemos hecho en el estudio. Pero creo que lo que el tiempo me ha enseñado, especialmente después de haber trabajado con muchos otros músicos, es que cuando estás en el escenario, todos navegamos en el mismo barco, ya sabes, no puedes separar a nadie, todos somos iguales sobre el escenario. Y eso es muy importante. Cuando hago música lo hago porque me encanta trabajar con la gente y no porque quiera ser el centro de atención. Porque hay mucha gente que ha hecho posible que tú te subas al escenario, que actúes en ese lugar… Hay un montón enorme de gente con talentos individuales, sus neuras y lo que sea… Desafortunadamente hemos llegado a un punto en la sociedad en el que todo está a punto de explotar. Es una enfermedad: exigimos muchísimo a gente que es igual que todo el mundo.

Pero al guitarrista no es fácil suplirlo.

         – DA: Sí, por supuesto, y sería mucho mejor si Graham estuviera aquí, pero no lo está, así que tenemos que trabajar sin él. Pero no puedes reemplazar la magia de esa especie de optimismo chiflado del principio, de pasar de tocar en el colegio con gente y de pronto acabar viajando por todo el mundo y acabar tocando ante 100.000 personas o lo que sea, cuando prácticamente empezaste en el colegio, entre horas, a la hora de la comida. La primera vez que Graham y yo tocamos juntos fue en una reunión escolar, a las 9.30 de la mañana. Creo que a lo que me refiero es que es inevitable que a medida que vas creciendo vas valorando mejor lo que te ha pasado y lo valoras mucho más que cuando eras joven, y lo mismo ocurre con los demás aspectos de la vida, ¿no?

Creo que en este disco se puede percibir la influencia africana.

         – DR: Si en algo mereció realmente la pena fue porque Damon aprendió a tocar la guitarra en Malí.

         – DA: Gracias, tío, ya sé, pero eso no significa que sepa tocar la guitarra. Sólo un poquito, pero tampoco con mucha calidad. Lo que sí es que es el único estilo que podría decir que tiene algo de mi personalidad. Si no, me estaría limitando a imitar lo que hace Graham, pero no puedo hacerlo porque él es mucho mejor y le va más la música potente de guitarra que a mí. Yo no soy así. Me encantan las melodías y para mí la guitarra es uno de tantos instrumentos, no es el instrumento predominante. Lo que distingue a músicos como Mozart y Stravinsky o los Beatles y James Brown, o gente de cualquier sitio al que vayas, como Toumani Diabate, es el equilibrio. El equilibrio es lo más importante y por eso mismo a mí no me van las guitarras fuertes. Sí, me encantan las guitarras potentes, pero creo que tiene que haber una presencia similar entre los demás instrumentos.

¿Cómo fue la grabación en Marrakech?

        – AJ: Estuvo bien poder salir del espantoso gueto provinciano de la música pop occidental, que no es más que en un lugar unidimensional en ninguna parte, porque las ciudades son dispositivos masivos de pérdida de tiempo, ¿no? Puedes pasarte años en una ciudad sin hacer nada y sin darte cuenta de ello, pero en cuanto te vas a algún lugar rural donde no pasa absolutamente nada, excepto lo que tú provocas, de pronto te ves frente a frente contigo mismo y con lo que estás haciendo.

         – DA: Cuando empecé con la historia de Gorillaz, cuando empecé a ofrecer las primeras entrevistas, hace unos dos años y medio, me preguntaban; ‘¿Qué será lo próximo que hagas?’ Yo respondía: ‘Me voy a ir a Bagdad. Quiero grabar en Bagdad. Sí, sí, es cierto’. Y aún tengo ganas de hacerlo, me encantaría grabar el próximo disco de Gorillaz en Bagdad. Hombre, evidentemente, es muy probable que las circunstancias no lo permitan, ya sabes, pero siento en mi interior que tiene que haber gente occidental intentando conocer y entender la cultura árabe en estos momentos, y si no es así significa que nos dirigimos hacia un momento irreparable de la historia, y no es lo que deseo. Tengo un hijo y no es lo que quiero, quizás el impulso inicial de querer ir a grabar a un país árabe fuera sólo eso, un ímpetu, pero al igual que ocurre con todo lo demás, una vez que llegas allí no tienes más que plantearte si te gusta la gente y el lugar. Y sí, adoro a la gente, sí, me encanta el lugar, y como decimos en el disco, no hay nada de lo que asustarse allí. Son exactamente iguales que nosotros, y si alguien dice lo contrario, miente.

        – AJ: Una tarde me subí en bicicleta a una colina que había a lo lejos, fue como escaparme de la meseta. Me puse a mirar el atardecer, a mirar a mi alrededor, todo el mundo había salido también del pueblo para ver atardecer. Fue como ver las noticias o algo por el estilo. Era más o menos esa hora. Eso hicimos todos. Vimos al sol ocultarse.

         – DA: Compuse la mayor parte de las letras bajo un ciprés, un árbol muy común en Marruecos, Más o menos estaba influido por la inminente y creciente agresión que estaba a punto de producirse. Además, ¿qué se supone que debes hacer como artista si no es expresar lo que pasa a tu alrededor?

¿Qué representa este disco en la música de Blur?

         – DA: Ya no somos adolescentes y ahora incluso la idea de estar en las listas de éxitos va acompañada de un gran sentido de la responsabilidad, de otro modo no tendría sentido en hacer música, y si parece una tontería me da igual, ya ves. Personalmente, tengo que sentirme así o no podría hacerlo, no podría seguir en esto a menos que sintiera que tiene algún significado. No estoy diciendo que en el pasado no pensáramos así, porque siempre hemos pensado que lo tiene, pero ahora tenemos que centrarnos más en lo vocal porque resulta vital para nuestra identidad saber que ésa es nuestra fuerza motriz.

¿Es éste el mejor álbum de Blur?

         – DR: Sí, el mejor con diferencia, creo. Teníamos que experimentar cambios importantes en nuestras vidas para plasmar grandes cambios en el disco, y creo que Graham y Marrakech nos han cambiado en cierto modo, lo que ha hecho que la música cambie también de forma drástica. Hay algo que hemos aprendido en este disco: que es importante cometer errores. Es importante equivocarse y no preocuparse demasiado por ello, estar contento de cometer errores.

¿Qué es eso del plan maestro?

        – DA: Consiste en sacar el mayor partido del caos, en realidad. Ya sabes, el caos es algo maravilloso porque tiene de todo, lo único que tienes que hacer con el caos es escoger los elementos que más… Es como si fueras pequeño y estuvieras en una tienda de golosinas, ¿qué cogerías? Lo que realmente te apeteciera. Cogerías gominolas, o lo que fuera. Sabes qué quieres y en eso consiste precisamente el caos. Como músico, siempre lo he visto así. Voy a por lo que realmente quiero. Ya sabes, y me encanta. Voy a comérmelo todo.

         – AJ: Es una cuestión de toma de decisiones, ¿no? Creo que una vez que has decidido qué quieres hacer, el resto es pan comido. Cuestión de organización, en realidad. Lo difícil es decidir qué quieres.

Por último, ¿cómo es formar parte de Blur?

         – DA: Es difícil llegar, como creo que lo es para todos los que tienen que pasar por el filtro de los medios. Lo más complicado es conseguir que te vean tal y como eres. Eso es lo más difícil y, si realmente te preocupa lo que la gente piense de ti, la verdad es que lo llevas claro, lo peor es que te preocupe eso; si estás constantemente en el ojo del huracán, lo último que deberías hacer es preocuparte por lo que la gente piense de ti. Para mí es la parte más complicada. Lo demás es una maravilla.

         – DR: Lo que mejor se nos da es tocar juntos con nuestros instrumentos. Todavía no estamos seguros al cien por cien de cómo se hace lo demás, así que nos las vamos arreglando y eso, pero cuando nos ponemos a tocar, todo fluye de forma natural. Hacemos discos presentándonos en el estudio, sentándonos ahí con los instrumentos y dejando que el trabajo nazca sólo. 

Xavier Valiño

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