BLACK JOE LEWIS LIVE 2009

Black Joe Lewis en concierto

 

 

Aún no hace unos meses que era un total desconocido, y ahora ya llena locales de medio aforo. Está claro que hay hambre de soul clásico entre las nuevas generaciones. No se trata de Amy Winehouse, sino de gente como Lady Dottie & The Diamonds, King Khan And The Shrines, Sharon Jones & The Dap Kings, Lee Fields, Naomi Shelton & The Gospel Queens…. Poco a poco, todos se van acercando a nuestros escenarios, algo que hace un año era casi impensable.

 

“Bitch I Love You” nos puso en la pista de Black Joe Lewis, un soulmen como los que ya no hay, sobre todo entre los músicos jóvenes. Si Eli ‘Paperboy’ Reed podría pasar por el Sam Cooke de los tiempos modernos, Black Joe Lewis se asemejaría a Otis Redding. O a James Brown o Lightnin’ Hopkins, que él cita como sus máximas influencias.

 

 

 

Las crónicas de sus dos primeras actuaciones en España el 24 de julio en Madrid y el 25 en el Festival de Jazz de Donosita repetían que Black Joe Lewis aún necesitaba de cierto rodaje. Él mismo reconoce que hasta hace bien poco sus conciertos eran un desastre, que estaba demasiado borracho o tenía demasiado miedo al escenario, así que salía insultando y despreciando al público. Curiosamente, aquello acababa convirtiéndose en una representación más cómica que un desastre, y eso era lo que llevaba a los dueños de los locales a contratarle de nuevo y darle la oportunidad de mejorar.

 

Girar incansablemente en los últimos meses le ha ayudado a ganar confianza y a conseguir ya hacer un tipo de concierto, digamos, ‘convencional’. En directo, hace honor a la etiqueta que le puso su batería al sonido de la banda: ‘garage soul’. El sonido bruto, pero pulido -a pesar de haber sido grabado en directo en el estudio- de su debut Tell ‘Em What Your Name Is!, se ensucia a propósito en directo. Esto no es una recreación de las canciones, sino su interpretación en estado crudo, seguramente como fueron concebidas en un inicio.

 

 

Es curioso ver a un grupo de músicos blancos -salvo uno de los saxofonistas- con sus gafas de pasta secundando a su líder, Black Joe Lewis, antiguo jugador de béisbol y fútbol americano. Sin embargo, parte del mérito reside en el guitarrista Zach Ernst, quien, después de contratarlo para hacer de telonero de Little Richard en un concierto en 2007, le montó, además, la banda, lo que hoy son unos correosos y festivos The Honeybears, que disfrutan totalmente de lo que hacen. Por lo visto sobre las tablas, es perfectamente comprensible que éstos sean los tipos que dieron varios conciertos disfrazados como los personajes de Star Trek-.

 

“Big Booty Woman”, con su contagiosa llamada-respuesta, suena al comienzo. “Humpin’”, la versión del tema que fue interpretado por The Barkays  -grupo que lo incorporó a la cara B del sencillo “Montego Bay” para el sello Stax-, suena como epicentro de su concierto, en su particular homenaje a grupos como los Funk Brothers o The MG’s. El otro instrumental, “Get Funky”, suena antes de pasar a los bises. “Master Sold My Baby” rememora el blues sureño y “I’m Broke” señala el camino por el que debería diversificarse en el futuro.

 

 

Desde el inicio, la voz áspera, a lo Joe Tex o Wilson Ticket es la que marca la diferencia. Black Joe Lewis agarrado a la guitarra, acudiendo esporádicamente a la harmónica, secundado perfectamente por su bajista y guitarrista a la derecha y la estupenda sección de viento -dos saxos y una trompeta- a su izquierda. Podría haber un órgano, pero sería otro sonido que, seguramente, no es el que busca en estos primeros pasos la banda.

 

Si acaso, el bloque central del concierto suena demasiado homogéneo. Cada vez que Lewis suelta la guitarra, el concierto gana en intensidad. Debería hacerlo más a menudo. En esta ocasión en concreto, después de su actuación la noche anterior en Bilbao y antes de continuar la gira por primera vez en Francia, Lewis lo probó con dos canciones extra que aseguró nunca hace en directo y que aquí regaló por encontrarse totalmente cómodo. En el suelo, despojado de su camisa, aullando como un poseso y haciendo lo que le venía en gana con su voz, él mismo demostró que aún no le está sacando todo el provecho que debiera a su arma más valiosa. Su inspiración, James Brown, no le queda muy lejos. Seguramente, todo llegará con sus próximas entregas. 

 

(Sala Capitol. Santiago de Compostela. 20 de noviembre de 2009. Lleno)

 

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