BJÖRK

Björk, trece lunas

 

Bailable y más alegre de lo que últimamente era costumbre en ella, con interludios que mezclan canciones con los sonidos de barcos que zarpan y echan anclas, sirenas en la niebla, aves marinas y el sonido de un tren, Volta es el último capítulo en la cambiante carrera de Björk, que supone un nuevo despegue para la artista.

 

“Fue muy distinto a como trabajo normalmente”, dice Björk de su auto-producido sexto disco. “Con Homogenic, Vespertine y Medulla, si había un punto de inflexión, eran los ritmos… Pero con éste, fue diferente, porque yo sabía lo que quería de una manera más emocional. Y como he hecho dos o tres proyectos de golpe que eran bastante serios, quizás lo que necesitaba era desconectar mi sistema o algo así. De modo que todo cuanto quería hacer con este disco era divertirme y hacer algo que fuera potente y alegre”.

 

Volta difiere notablemente de su predecesor de 2004, Medulla, que estaba construido enteramente con voces humanas. “Sencillamente, quería poner ritmos otra vez”, dice Björk. “Medulla fue mi forma de romper con todo, rechazando que me etiquetaran como ‘A ver con qué ritmo nos sorprende ahora’”.

 

Es interesante saber que los ritmos de Volta llegaron al final. “En realidad hice todo el álbum y no fue hasta los dos o tres últimos meses cuando el galimatías del ritmo era lo único que no estaba solucionado”, dice. “Habíamos hecho muchos experimentos con el ritmo, pero no me gustaban porque era como si cada vez que hacíamos algo verdaderamente inteligente con los programas de la batería quedara demasiado pretencioso para este álbum, no encajara. Para mí fue un poco nostálgico volver a 1992, cuando sólo teníamos el 808 y el 909, que eran aparatos de baja fidelidad… Había grabado todo el sonido de metal, había grabado todo lo demás, y ya todo empezaba a mezclarse… Y dije: lo que necesito es una batería acústica, que tenga ese modo salvaje casi pagano que lleva al trance”.

 

         Björk encontró el sentimiento salvaje en dos percusionistas de jazz, el colaborador de Sonic Youth, Chris Corsano, y Brian Chippendale, de Lightning Bolt, siguiendo la tradición de las colaboraciones inesperadas en sus discos. “Si contara con 500 años, podría colaborar con mucha gente”, dice. “Pero pienso que otra parte de mí es muy leal y preciosista sobre las colaboraciones. No creo que se deba recurrir a ellas a no ser que pienses que es absolutamente necesario y que tienes algo que ofrecer a cambio. Tiene que haber una especie de justicia creativa. Es como una ley de la naturaleza: no debe ser abusivo de ninguna manera, creo que es como la amistad, se puede palpar. Yo hago el 90% de mi música sola, así que las colaboraciones las tomo como algo demasiado precioso, y tienes que dejarlo fluir por sí mismo”.

 

Para Volta no sólo recurrió a ellos. El elenco internacional incluye también al colectivo africano Konono N°1 (que ganó un Premio BBC World Music en 2006), el instrumentista de kora de Malí Toumani Diabaté, la instrumentista de pipa China Min Xiao-Fen y un grupo de 10 féminas, todas ellas en las sección de metal de Islandia. Está además su antiguo colaborador, el músico Mark Bell de LFO, quien coproduce una canción y añade varios instrumentos, y también está la voz de Antony (de Antony And The Johnsons).

 

Su asociación con el productor de hip-hop Timbaland, quien ha coproducido dos de las canciones, no es tan sorprendente como pueda parecer. “Timbaland maquetó mi canción “Joga” hace como 11 años y dijo muchas veces en la prensa que le gustaba mucho una canción mía de hace 14 años, “Venus As A Boy”. Nos hemos encontrado en fiestas y ha habido mucha admiración mutua durante todos estos años. Hablamos de hacer algo juntos, pero nunca sucedió. Y después de dos o tres proyectos serios, pensé que sería divertido, así que le llamé hace un año y él dijo que sí”.

 

Además de Timbaland y del regreso a sus primeros tiempos, un viaje a favor de UNICEF a Indonesia en enero de 2005 tras el tsunami supuso un factor importante para Volta. “Ver un pueblo de 300.000 personas donde murieron 180.000, y donde la gente seguía excavando y encontrando el olor de los cadáveres, fue espeluznante”, afirma. “El tsunami se llevó las casas. Se podía ver el suelo desnudo, y la gente con la que yo estaba encontrando el vestido favorito de su madre en el barro; fue tremendo… “Earth Intruders” fue el primer ritmo que hizo Timbaland. Esa especie de fantasía de que tal vez un tsunami humano puede llegar y golpear la Casa Blanca y arrancarla del suelo y hacer justicia… Sencillamente una ola de gente. Quiero decir que la raza humana es una tribu, afrontémoslo, y paremos toda esa mierda religiosa. Creo que todo el mundo, o al menos muchos de mis amigos, están hartos de toda esa importancia que se le da a la religión. Acabemos con ellos. Somos todos animales, así que vamos a hacer un rito tribal universal. Somos paganos. Vamos adelante”.

 

En ciertas canciones (“Pneumonia”, “Hope”), Björk trata también con los temas de la feminidad y el feminismo, a menudo con un toque muy personal. “No se trata necesariamente de mí como mujer, sino de todas las mujeres”, dice. “Es como un salto hacia atrás de 10.000 años cuando estaban en armonía con la naturaleza y cosas pequeñas como el hecho de que hubiera 13 lunas en un año, y la mayoría de las mujeres tiene ciertas cosas que le ocurren 13 veces al año. Pero la Cristiandad quería que hubiera 12 meses, para intentar acabar con todo eso… Es como intentar dar buenas vibraciones a las princesitas de ahí fuera. Hay más cosas además de perder un zapato de cristal”.

 

Evocando sus días de punk adolescente, “Declare Independence” reta al oyente: “Emite tu propia moneda/ imprime tus propios sellos/ protege tu idioma/ declara la independencia/ iza tu bandera”. A veces estos temas de la revolución, la guerra y el feminismo se mezclan como en la canción “Hope”. “La canción es una reacción a esa mujer palestina que ingresó en un hospital por estar embarazada, e hizo explotar una bomba y no mató a nadie excepto a ella misma. El primer artículo de prensa era como colérico: ¿Cómo pudo hacer algo así? Fingir estar embarazada, porque llevaba como un bulto, cómo pudo no respectar lo sagrado de un embarazo y utilizarlo para matar a tanta gente, cómo pudo hacerlo. Y luego dos días después descubrieron que estaba embarazada de verdad, y entonces fue como perdonada porque había sacrificado a su hijo. Se plantearon todas esas preguntas como que si hubiera matado a otra gente, ¿habría estado justificada la muerte de su feto? Todo era como de una especie de doble moralidad”.

 

“A veces es bueno ser completamente impulsivo”, añade con respecto a la canción. “Yo estaba escribiendo todas estas letras y no sabía para quién las iba a utilizar, y así acabé con “Hope”. Volé a Malí para conocer a Toumani Diabate. Yo tenía tres letras que podía usar para esta canción y quería decidirme entonces, para así poder cantarlas con él, porque es diferente cantar con él en la misma sala, y al final, por la forma de las frases, me decidí por ésta en el último minuto en la habitación del hotel. Acabé eligiendo estas letras porque encajan las sílabas”.

 

Ésa es la clase de superposiciones que ocurren en Volta: “Dull Flame Of Desire”, una balada que es un dueto con Antony se ve respaldada por la caótica batería de Brian Chippendal. “I See Who You Are” es una canción que habla ostensiblemente de la hija de Björk y que utiliza los frágiles sonidos de la pipa de Min Xiao-Fen con un ritmo de Chris Corsano y unos arreglos del metal en 14 partes. Sobre la letra de esta última canción, Björk dice: “Es ese sentimiento de cuando estás con alguien y luego tres meses después ves que el tiempo pasa tan deprisa y te das cuenta que no has estado suficiente tiempo con ellos… Imagínate el año 2099 cuando ambos seamos cadáveres, así que deberíamos disfrutar del momento ahora”.

 

Estos momentos se unen con las últimas notas de la lastimera canción final, “My Juvenile”, “que habla de sentirse exhausta con la importancia de la religión, y pensar, ‘vale, espera un momento, tal vez estamos en una tribu, y somos parte de la naturaleza, e intentamos sugerir una especie de patente para que…’ Pero aún estamos en 2007, no es un rollo hippie, debemos regresar a nuestras raíces, es una marcha hacia delante”.

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