Birkins

Birkins, Bowie y compañía

 

 

Para su quinto disco, los canarios Birkins se presentan con nueva formación: a Cristina Santana, Alby Ramírez y Sergio Miró se les unen Rafa Daza y Thiago Gomes. No es la única novedad, ya que por primera vez el grupo ha grabado sin contar con la producción de Paco Loco, en este caso en el estudio (Pin UP) del propio Alby Ramírez en Gran Canaria.

 

Aún representando cambios importantes, lo más relevante no es eso, sino que en su nuevo álbum, You’re Not Alone, recrean entero el clásico de David Bowie The Rise and Fall of Ziggy Stardust and The Spiders from Mars (1972), y no una vez, sino dos. Canciones esenciales del repertorio de Bowie y de la historia de la música como “Starman”, “Suffragette City” o “Moonage Daydream”, han pasado por el ‘filtro Birkin’.

 

Publicado el pasado 8 de enero, en el 72 aniversario del nacimiento del artista británico, el álbum se presenta en formato de disco doble en el que, por un lado, aparecen las once canciones de Bowie interpretadas por Birkins con un amplio abanico de colaboraciones que incluyen a un cantante invitado diferente en cada uno de los temas: Julián Maeso, Muni Camón, Jonathan Donahue, Luis Prado, Ken Stringfellow, Mikel Erentxun, Pablo Errea, Lyla Foy, Paco Loco, Ran Pink, Álvaro Suite y Javier de Torres con Sergio Casquero son los encargados de poner voz a cada uno de los temas en este primer volumen.

 

Por otro lado, el segundo volumen presenta las mismas once canciones interpretadas y cantadas por el grupo, aunque con colaboraciones de lujo en lo instrumental como las de Luis Prado, Chris Carmichael,  Rami Jaffee, Justin Adams o Joaquín Pascual, entre otros. A la voz de Cristina Santana se le suman la de Thiago Gomes en tres canciones y la de otro colaborador habitual en los directos de la banda, Coré Ruiz.

 

El diseño artístico y la maquetación del disco ha sido obra de Noemí Tejera –quien ya se había encargado del mismo trabajo en los tres trabajos anteriores de la banda, así como de muchas de sus imágenes promocionales–, a partir de la instantánea original “Convair ejection seat” de Hugo Mohrlock (1925-2014), cortesía del San Diego Air and Space Museum. Hablamos con Cris, Sergio y Alby sobre este homenaje.

 

Ya habíais tocado el disco Ziggy Stardust íntegramente con anterioridad. ¿Qué fue lo que os decidió en su momento por ese álbum en concreto? ¿Fue el homenaje a Bowie en el Paper Club de Gran Canaria?

– Alby (A): En ese improvisado homenaje que se organizó en el Paper Club tan solo unos días después del triste fallecimiento de Bowie tocamos tres de sus canciones. Dos de ellas del Ziggy y al día siguiente todos coincidimos en que el legado de Bowie merecía por nuestra parte un homenaje más amplio y trabajado. Su disco Ziggy es para nosotros una gran referencia, a nivel personal y como grupo, así que nos embarcamos en la tarea de pasar todas esas canciones por el “filtro Birkin” para presentarlas en directo en una pequeña gira por teatros.

 

¿Por qué David Bowie y no otro artista? ¿Cuál es vuestra opinión respecto a Bowie?

– Sergio (S): Podría haber sido otro artista. De hecho, llegamos a este quinto disco todavía con la figura de Gainsbourg como parte de algunos de los preceptos que al principio construyeron nuestro sonido, pero es cierto que llevamos un par de años centrados en otro tipo de influencias. Lo que pasó con Bowie es que, como tantos otros, nos vimos impregnados del pesar y la emoción general que llegó con su muerte. De repente es como si el planeta entero se hubiese dado cuenta de lo mucho que este hombre nos influyó casi de manera constante durante casi toda su carrera. En nuestro caso, se trataba de uno de los pocos artistas que era admirado por igual por todos los componentes del grupo. Por otro lado, mirar de tú a tú a uno de sus discos más importantes para tanta gente, nosotros incluidos, era un reto creativo e interpretativo irresistible.

 

¿Se podría decir que Bowie es uno de los artistas –no sé si muchos o pocos- en los que los componentes de Birkins coinciden en su valoración y respeto?

– A: Sin duda. Todos tenemos artistas de cabecera y referentes musicales, pero no son tantos como cabría esperar los que tenemos en común a la hora de tomarlos como referentes en el grupo. Aparte de los omnipresentes The Beatles, creo que Serge Gainsbourg y David Bowie son de los pocos “iconos” musicales que forman parte de nuestro referente grupal.

 

Después de vuestro cuarto álbum, ¿en qué momento decidís que sería buena idea hacer el disco de versiones y no otro con vuestras propias canciones?

– A: No fue una decisión consciente. Fue, de hecho, algo casual. Cuando terminamos con los compromisos en los que tocamos el Ziggy Stardust en directo, quisimos registrar esos arreglos en estudio, por tenerlos en el archivo del grupo, y sin pretensiones de publicarlo. Andábamos de lleno en la preparación de Aquí hay dragones, nuestro cuarto disco, que aún no se había ni publicado. Unos meses más tarde, coincidió que Rami Jaffee, amigo y colaborador de la banda, estuvo por la isla de Gran Canaria y mientras paseábamos por la playa de Las Canteras, tras la cena, le contamos en qué andábamos metidos. Su respuesta inmediata fue que él quería participar y grabar en un par de temas, que le parecía una idea genial y un proyecto muy divertido del que formar parte. Ahí fue cuando se nos dispararon la ilusión y la fantasía y el disco pasó a ser una realidad y empezamos a trabajar en él como lo nuevo de Birkins.

– S: Al principio nos decíamos constantemente “esto es de consumo interno”, pero acabamos llegando a un momento en el que los resultados nos gustaban demasiado como para no compartirlos públicamente.

 

¿Tiene algo que ver con el cambio de formación en la banda? ¿Fue anterior, posterior?

– Cris (C): la idea de hacer You Are Not Alone es anterior a Aquí hay dragones, nuestro cuarto trabajo, y se puede decir que hubo un momento en el que fueron trabajos paralelos. Cuando Dani estaba en la banda, el homenaje a Bowie ya estaba fraguándose y su marcha supuso un pequeño parón, pero decidimos seguir mirando adelante y no dejar que todo el trabajo hecho quedara en un cajón. Después apareció Thiago Gomes con muchas ganas y supuso el impulso que necesitábamos para decidirnos a seguir.

 

Si ya se había preparado en su día el repertorio de Bowie, ¿hubo ahora que rehacerlo por completo o sirvió parte de lo que habías trabajado?

– A: Muchos de los arreglos del directo acabaron formando parte del disco, pero ahora que teníamos el lujo de trabajarlos más a conciencia en el estudio y, además, no estábamos limitados a lo que un número de músicos concretos pudieran reproducir sobre un escenario; aparecieron arreglos nuevos, nuevas instrumentaciones, cambiamos estructuras, etc. Algunas canciones las rehicimos por completo.

 

Al hacer las canciones del disco, después de años de disfrutarlas como oyentes, ¿qué fue lo que más os sorprendió?

– C: Al principio esto fue un poco una fiesta musical para nosotros, pero no imaginábamos la complejidad que existe alrededor de los temas de David Bowie. A mí, personalmente, me sigue fascinando su tesitura de voz y cómo podía moverse con total comodidad en registros agudos o graves.

S: Pensábamos que conocíamos estas canciones de pe a pa, pero una cosa es disfrutarlas como oyente, y otras es intentar entrar en sus entrañas. Cada canción era una montaña tremenda que ofrecía sus pequeños e inmensos retos. Pero una vez que sentíamos que la habíamos coronado, el paisaje desde la cumbre era espectacular.

 

Grabando el disco, ¿qué es lo que habéis aprendido y en lo que hasta ahora no habíais reparado?

– C: Por un lado, tras el tiste fallecimiento de David Bowie decidimos llevar el Ziggy Stardust al directo. Fue un guiño que hicimos a la carrera de Bowie y un gustazo que nos dimos al hacer un disco de cabecera para todo el grupo. Eso sí, no habíamos reparado en la complejidad de algunos temas: las tesituras de voz, arreglos, etc. Habíamos subestimado que estábamos ante un disco complejo, pero aparentemente sencillo. Por otro lado, de la grabación del disco, Alby podría contar muchísimas anécdotas que son casi increíbles, pero que si las contáramos aquí necesitarían una edición especial de la revista para que cupieran todas (risas).

– S: Para empezar, aprendimos a grabarnos y producirnos nosotros mismos, sobre todo Alby, ya que al final este disco ha sido una especie de proyecto piloto deluxe con el que ha ido dando forma a su propio estudio. A la hora de enfrentarnos a los siempre delicados vericuetos del material grabado, nos han ayudado mucho todos estos años de experiencias en el estudio de nuestro querido y admirado Paco Loco.

 

Es la primera vez que el grupo no cuenta con un productor externo y que lo hacéis vosotros mismos. ¿Era este el momento perfecto para hacerlo al tratarse de canciones ajenas?

– A: No es algo que nos planteáramos. Como te decíamos, todo esto empezó de manera muy casual y artesanal. Todo grabado en casa, en mi estudio. Nosotros tenemos claro que nuestro productor de cabecera es Paco Loco y este disco no marca un antes y un después en nuestro trabajo con él. Yo lo veo más como un paréntesis en el que hemos podido volcar mucho de lo que hemos aprendido trabajando codo con codo con él, aparte de lo que cada uno lleva ya en la mochila tras tantos años de hacer, grabar y tocar canciones.

– S: Yo sí creo que ha ayudado el hecho de trabajar con canciones ajenas. Una de las cosas que aporta un productor es una visión externa (y muy sabia, en el caso de Paco) que te ayuda a quitarte miedos y plantear soluciones que a veces tu propia inmersión en tus creaciones no te dejan ver claramente. Aquí nosotros éramos la mirada externa ante unas canciones que ya venían testadas por el tiempo y por la genialidad de Bowie.

 

 

¿Cómo se enfrenta alguien a un disco tan canónico? ¿Qué fue lo que os propusisteis antes de grabarlo, los límites que os fijasteis, las indicaciones que disteis a los colaboradores?

– S: Mucho antes de que llegaran los colaboradores, cuando esto era tan sólo un proyecto para un espectáculo en directo, nuestra perspectiva era muy clara: no acometer esto como si fuéramos un grupo de versiones. Ya teníamos una obra propia lo suficientemente extensa como para conocernos y conocer los anclajes de nuestro sonido. La idea, por tanto, era tratar cada una de estas canciones como si hubiéramos tenido la inmensa suerte y el talento de haberla compuesto nosotros. ¿Qué tipo de arreglos le haríamos? ¿Cómo las cantaríamos?

 

En este caso, además, lo habéis hecho por partida doble. ¿Cuándo empezáis a valorar la posibilidad de hacer un disco con voces invitadas, por una parte, y, por otra, otro disco vosotros con algunos colaboradores en la parte musical? Da la impresión de que la cosa fue creciendo gradualmente y que en algún momento hubo que ponerle límite.

– A: Cuando te enfrentas a un disco clásico como este y decides hacer una revisión, al menos desde nuestro punto de vista, debes aportarle un valor añadido. Hagas lo que hagas no vas a superar al original y, si no aportas nada nuevo, mejor disfrutar de lo que ya grabó Bowie en su día. Por ese motivo decidimos darle a este disco ese tratamiento de Birkins and Friends y “reclutar” a todos los amigos y músicos afines con los que, de una u otra manera, teníamos relación. En un primer momento, la idea era un disco sencillo, con algún dueto y colaboraciones instrumentales, pero el listado de amigos que se querían sumar y respondían a nuestra invitación para colaborar era de tanta calidad y tan extenso que decidimos optar por un disco doble en el que todas esas voces invitadas tuvieran el protagonismo que merecen, pero en el que el oyente también pudiera disfrutar de estas canciones de Bowie en la voz de Birkins.

 

Habiendo tocado la banda en ambos discos, ¿qué tuvisteis que aportar o cómo hubo que hacer para que fuesen diferentes en el resultado? ¿Con las aportaciones de los colaboradores ya os parecía suficiente para marcar esa distancia entre uno y otro?

– A: En primera instancia enfocamos ambos discos de la misma manera. Ya era un proyecto bastante monumental así como para plantearnos hacer dos arreglos diferentes por cada una de las canciones. Sin embargo, en algunos casos concretos, cuando escuchábamos las pistas que nos mandaban los colaboradores, veíamos sobre la marcha que su interpretación pedía un cambio radical en el sonido de la canción, en los arreglos. En esos casos reconstruimos el tema entero alrededor de la voz. Esto nos dio la idea de aportar diferencias sutiles en el resto de canciones que, a priori, parecen igual en ambos discos. Animamos desde aquí a que los lectores de Ruta 66 descubran las siete diferencias (risas).

 

Vuestro caso es distinto al de los grupos que únicamente hacen versiones y no tienen personalidad propia. ¿Se entiende mejor ese fenómeno tan habitual últimamente después de grabar un disco así?

– S: No querríamos que el disco fuera visto ni como un argumento contra las bandas que se ganan la vida o se divierten haciendo versiones. Pero tampoco como un argumento a favor. Esto es una criatura diferente y nos gustaría que fuera vista así. De hecho, otra de nuestras tozudeces era que en título y portada no hubiera alusiones ni a Bowie, ni a Ziggy Stardust, ni a su canónica iconografía.

 

Curioso que parezca que este proyecto se esté convirtiendo en más ambicioso de la banda habiéndose hecho desde las Islas Canarias y habiendo nacido aparentemente de forma más humilde que los anteriores.

– S: Somos los primeros sorprendidos por ello, pero ahora vamos a tope a mimar todo lo que podamos el destino del producto resultante.

 

¿Cómo se entiende la recepción en directo a vuestras interpretaciones de Bowie?

– C: Hace unos tres años preparamos el Ziggy Stardust en directo y lo presentamos en algunas salas y teatros de las islas. Hacíamos un primer pase con canciones de Birkins y un segundo con canciones de Bowie. Creo que el público disfrutó del directo y, una buena percepción que tuvimos, fue que muchos asistentes iban por el concierto de Bowie y se engancharon a Birkins. No imaginábamos que la recepción de nuestros temas tuviera tan buena acogida y que tanta gente se fuera con nuestros discos bajo el brazo.

 

¿Qué expectativas tiene el grupo con este proyecto y a dónde os gustaría que llegase tratándose de un homenaje?

– C: El disco nació como una casualidad y estamos ansiosos por saber hacia qué otras casualidades nos lleva. No tenemos unos tiempos definidos, pero sí que intentaremos rodarlo suficientemente como para disfrutar del trabajo que hemos hecho y hacer al público partícipe de este disfrute.

 

Por último, ¿recordáis alguna anécdota curiosa de este proyecto o de vuestra relación con David Bowie?

– A: ¡Anécdotas hay muchísimas! Han sido dos años largos de trabajo en este disco, y dos años dan para mucho. Creo que la manera en la que una grabación destinada al archivo pasó a convertirse en un disco oficial ya es una anécdota bastante significativa, pero como dato curioso, ya una vez publicado este disco nos dimos cuenta de que The Rise and Fall of Ziggy Stardust and The Spiders from Mars es el quinto trabajo en la discografía de David Bowie, y You Are Not Alone es también el quinto disco de nuestra discografía.

 

 

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