BELLE AND SEBASTIAN

Belle and Sebastian, luna nueva

         Momentos de cambio en el seno de Belle & Sebastian. Después de tres años, en los que han visto como Isobel Campbell los dejaba y como mantenían viva su llama con conciertos tan bien recibidos como los de Benicassim, y en los que también tuvieron tiempo para la banda sonora de Storytelling -de la que casi nadie quedó completamente satisfecho-, el grupo de Stuart Murdoch regresa con Dear Catastrophe Waitress. Esta vez el productor ha sido de relumbrón -Trevor Horn, componente de Buggles y artífice del sonido de, entre otros Frankie Goes To Hollywood y T.A.T.U- y no hay problemas para defenderlo frente a los medios.

¿Quedasteis contentos con la banda sonora de Storytelling?

         Storytelling fue una gran experiencia, pero no lo consideramos un disco de Belle & Sebastian. Fue como un entrenamiento para el disco que ahora hemos hecho, en el que aprendimos mucho de arreglos y crecimos como músicos.

Con este disco parece que queréis ayudarlo con la promoción, dando entrevistas, poniendo la cara.

         – Siempre me he preocupado mucho por el grupo y ésa es la razón por la que nos encerramos en nosotros mismos. No nos hubiera ayudado al principio cuando la gente estaba intentando manipularnos y se imaginaban cosas de nosotros. No era apropiado hablar cuando empezamos. Ahora está cambiando. Este disco es como un nuevo comienzo. Mucho ha pasado desde Fold Your Arms Child, You Walk Like A Peasant (2000) y, por primera vez, todo el mundo se ha involucrado en el disco, así que nos debemos a nosotros mismos darle un poco de publicidad al álbum.

También da la impresión de que se ha abierto un poco el abanico de sonidos.

         – Estamos intentando avanzar continuamente, más en concreto con este disco, que fue un intento deliberado de no hacer las cosas como las habíamos hecho antes. Intentamos escapar de los límites en los que podíamos haber caído.

¿Tiene el título, Dear Catastrophe Waitress Querida camarera catástrofe-, algún significado?

         – Una tarde estaba en el Café Grosvenor de Glasgow y una camarera tiró toda una bandeja de té por encima de una familia. Todo el lugar enmudeció y sólo se escuchaban los gritos. La chica tenía un mal día y le escribí una nota que le entregué a otra camarera para que se la pasara. Quería pedirle una cita. Puede sonar sórdido, pero es lo más aventurado que he hecho nunca. Dejó el trabajo y nunca volví a saber de ella.

¿Cómo fue el trabajo con el productor Trevor Horn?

         – No nos lo creímos cuando su hija nos dijo en un festival que estaba interesado en trabajar con nosotros. Aún así, lo conocimos y enseguida entendió perfectamente lo que queríamos. Muchas veces el productor se convierte en el enemigo, pero, en este caso, se salió de lo que es habitual en él para trabajar con nosotros.

Él está acostumbrado a que todos sus trabajos se conviertan en un éxito.

         – ¿Nos servirá para vender más? ¿Quién sabe? Eso lo decidirá la gente. Venderá más u olerá mal. Él hace discos comerciales y nosotros no pensamos en ello, así que no sé. Hubo un momento hace tiempo en que todo nos salía mal aquí. Pero fuera siempre nos ha ido bien. Vamos a los EEUU y a Japón y tocamos para miles cada noche. Pero también queremos lograrlo en casa. Puede que sea lo que siempre nos eluda. Nos gustaba escuchar discos cuando éramos jóvenes y nos gusta que nuestras canciones suenen en la radio. El público tiene la última palabra.

También os sigue mucha gente en España.

         – Sí, no sé muy bien cuál es la razón. Siempre que editamos un disco pienso que no pasa nada. Pero ése no es el caso ahora, lo que nos hace sentir como un grupo de verdad.

Tengo entendido que empezaste escuchando heavy.

         – De joven me gustaban Rainbow y Deep Purple y, más en concreto, AC/DC, Thin Lizzy y Status Quo. Dirty Deeds Done Dirt Cheap de AC/DC es sorprendentemente bueno y no entiendo cómo se me escaparon las sutilezas de Bon Scott entonces. Canciones de sus principios como “It’s A Long Way To The Top…” o “Ride On”, que es la canción que todos los heavies quieren que pinchen en su funeral, son muy buenas. ¡Es terrible! ¡Estamos discutiendo sobre los principios de AC/DC”

Y, después, llegó el rock progresivo.

         – Todavía escucho a Yes y me pregunto por qué ellos y no Genesis o Pink Floyd. Supongo que es porque había una genuina musicalidad en ellos. Progresivo es una palabra maldita en la música, pero Yes simplemente trataban de ampliar los límites. No tocaban acordes, sino partes líricas, incluso el batería. Por supuesto que no les dices a tus compañeros de grupo que te gustaban Yes. Ha sido un pequeño problema.

¿Cuándo te empezaste a interesar por otros sonidos?

         – Tuve uno de esos momentos cruciales cuando vi a los Smiths tocando “Bigmouth Strikes Again” en un programa de televisión llamado The Old Grey Whistle Test, y otro cuando escuché por primera vez a Felt. En aquel momento eran algo minoritario dentro de lo minoritario. Estaban rodeados de grupos grandes que hoy han sido olvidados, así que sienta bien saber que puedes reconocer la calidad intrínseca en algunos momentos de tu vida.

¿Qué escuchas en casa?

         – Es natural que, cuando has pasado 12 horas en el estudio, no quieras escuchar música en casa. Lo que me gusta esa apagar las luces, ponerme los auriculares y escapar a otro mundo con una película. Anoche estuve viendo Luna nueva con Cary Grant y Rosalind Russell, y es fantástica: los diálogos son brillantes y veloces, y la forma en la que hablan los periodistas es muy natural. Me encantan los DVDs.

Por último, Stuart, ¿has dejado tu trabajo como conserje en una iglesia?

– Sí, he dejado el trabajo, aunque me paso habitualmente a ver a la gente. En los últimos meses he llevado una vida muy glamorosa y, he de reconocerlo, lo he disfrutado. Además, ya era hora de ver algunas de las trampas en las que caen otros grupos antes de morirme.

Xavier Valiño

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