ATLANTIC (y III)

Atlantic, la casa que Ahmet levantó (y III)

Por increíble que parezca, la discográfica estadounidense más relevante de la historia nunca habría existido sin la caída del Imperio otomano. Fundada en 1947 por el turco Ahmet Ertegun –junto a Herb Abramson– en Nueva York, en todos estos años no ha dejado de grabar y editar discos de jazz, rhythm and blues, soul, rock, pop, hip hop… Por si fuera poco, ha tenido varias subsidiarias como Atco, Cotillon o Clarion. Hoy, desaparecidos los máximos responsables de su época dorada, sigue existiendo bajo el paraguas de Warner, con artistas como Weezer, Tori Amos, Bruno Mars, Death Cab for Cutie, Ed Sheeran, Crystal Fighters o Gnarls Barkley, aunque siempre será recordada como el lugar donde hicieron sus mejores grabaciones Ray Charles, Aretha Franklin, Led Zeppelin, Otis Redding, Cream, Mott the Hopple, Dusty Springfield, Genesis, Peter Gabriel, Bad Company, Roberta Flack, Chic, ABBA, Stevie Nicks o Crosby, Stills, Nash & Young. En su debe, un desliz llamativo: rechazaron a Bruce Springsteen cuando hizo una prueba para ellos.

(Repasamos en tres entregas su historia y sus diez discos más significativos. Hoy, la tercera y última parte)

 

 

Los 10 discos más importantes para Atlantic

 

 

1 Walter Benton: This Is My Beloved (1949)

 

Aunque sus primeros éxitos en single fueron de rhythm & blues, para su debut en formato elepé Atlantic eligió un disco de poesía de Walter Benton, con la voz de John Dall y la base musical de Vernon Duke, publicado en marzo de 1949. Este disco de 10 pulgadas llevaba el número 110, lo que significaba, simplemente, un disco de 10 pulgadas. El mismo material fue lanzado simultáneamente como tres discos de 12 pulgadas de 78 revoluciones por minuto con, claro está, el número de catálogo 312 para el conjunto y los números 1201, 1202 y 1203 para cada uno de ellos. Una grabación de escenas del Romeo y Julieta de Shakespeare interpretadas por Eva LaGallienne y Richard Waring se convirtió en el primer elepé de 12 pulgadas lanzado por la discográfica.

 

 

 

2 Ray Charles: Ray Charles (1957)

 

Según el cantante soul Bobby Blue Bland, fue justo cuando “se cambió Oh Lord por Oh Baby” que el góspel sufrió un proceso de secularización que lo condujo del altar a los clubes, convirtiéndose por el camino en la música soul. “I Got a Woman” de Ray Charles representa, como ninguna otra, ese momento. Editado a principios de 1955, fue el primer éxito de Ray Charles al que seguirían otros como “Mess Around”, “A Fool for You”, “Ain’t that Love” “Drown In My Own Tears” o “Hallelujah I Love Her So”. Todos ellos están incluidos en su primer álbum, editado dos años después de aquel hito, un disco que no deja de ser una recopilación de sus singles hasta el momento… ¡pero qué colección! En 1962 el disco se reeditaría con el título de Hallelujah I Love Her So.

 

 

 

3 Otis Redding: Otis Blue / Otis Redding Sings Soul (1965)

 

El tercer álbum de Otis Redding, editado el 15 de septiembre de 1965, siempre ha sido considerado su obra maestra, y es también aquel en el que el cantante y el productor-socio de Atlantic Jerry Wexler consiguieron llevar el soul a su estado más descarnado y primitivo. El álbum fue grabado en un período de 24 horas entre las 10 de la mañana del sábado 9 de julio de aquel año y las 2 de la madrugada del día 10, con un descanso entre las ocho de la noche del sábado y las 2 de la tarde del domingo para permitir que la banda dieses sus conciertos del sábado noche y pudiese descansar algo antes de continuar. Entre los músicos estaban Booker T. & the M. G.’s, The Mar-Keys, The Memphis Horns e Isaac Hayes. Además de canciones de Redding (“Respect”, “I’ve Been Loving You Too Long”), incluía versiones de clásicos como “Satisfaction”, “My Girl”, “Wonderful World” o “A Change Gonna Come”.

 

 

 

4 Aretha Franklin: I Never Loved A Man the Way I Love You (1967)

 

Hasta 1967, la cantante había grabado para Columbia, editando discos no demasiado innovadores ni especialmente destacados de estándares de jazz. Cuando Columbia no supo qué hacer con ella, Jerry Wexler la fichó para Atlantic con la idea de “llevarla de vuelta a la Iglesia”, para que cantase góspel con la determinación soul que había ya experimentado con Ray Charles. La primera canción que Aretha grabó fue “I Never Loved a Man (The Way I Love You)”, una de las cimas del soul y un cambio significativo frente a su anterior producción. A esta le siguieron “(You Make Me Feel Like) A Natural Woman”, “Think” o “Chain of Fools”, convirtiéndola en la ‘Reina del Soul’ y probablemente la cantante más destacada del siglo XX. El primer álbum que grabó para el sello incluía clásicos como el que le daba título, “Respect”, “Dr. Feelgood”, “Do Right Woman, Do Right Man” y, de nuevo, como había hecho Otis Redding, una versión de “A Change Is Gonna Come” de Sam Cooke.

 

 

 

5 Buffalo Springfield: Buffalo Springfield (1967)

 

Cuando a Ahmet Ertegun le pasaron una maqueta de Neil Young interpretando “Flying on the Ground Is Wrong”, se marchó a su encuentro y se sentó en el suelo de una calle de Los Ángeles para convencerlo a él y a sus secuaces de entonces de que tenían que firmar con él. Así se lo contó al biógrafo de Neil Young, Jimmy McDonough: “Creo que les gustó el hecho de que me acomodase con ellos en el suelo. Cuando me gusta un artista, lo trato como a una estrella, y para mí esos tipos eran estrellas excepcionales. Creía que iban a ser un grupo revolucionario”. Young lo confirmó cuando lo incluyeron en el Rock & Roll Hall of Fame en 1995: “Cuando Ahmet entraba en la habitación, todo salía bien”. El segundo single del grupo, “For What It’s Worth”, confirmó las mejores previsiones, lo que llevó a reeditar su primer álbum, lanzado a finales de 1966, para incluir esta canción en sustitución de “Baby Don’t Scold Me”. Sin embargo, las tensiones internas y los problemas con las drogas del bajista Bruce Palmer condujeron a la disolución del grupo después de haber editado su segundo álbum, Buffalo Springfield Again (1967). Aún se editaría otro disco después, Last Time Around (1968), pero Ahmet estaba devastado: “Creo que fue una de las pocas veces que lloré, porque creía que tenía al grupo histórico”. No fue el fin, y dos de sus componentes resultaron cruciales en el devenir de Atlantic: Stephen Stills grabaría posteriormente discos en solitario para el sello y, junto a Neil Young, formaría una de las bandas más rentables dela escudería: Crosby, Stills, Nash & Young.

 

 

6 Varios: History of Rhythm & Blues, Volume 4 (1968)

 

En febrero de 1978, un enorme fuego asustó a la población de Long Branch, Nueva Jersey. Pocos se enteraron de que acababa de ser reducido a cenizas buena parte del archivo de Atlantic, así como todas las cintas y los másters de descartes, grabaciones alternativas y las pistas de todas sus grabaciones. Atlantic había sido la primera discográfica en registrar sus grabaciones en mono y en estéreo al mismo tiempo a principios de los cincuenta, aunque ese incendio destruyó gran parte de la evidencia. Por suerte, años antes, en 1968, el sello había publicado alguna de sus canciones clásicas tal y como las había registrado en estéreo. History of Rhythm & Blues, Volume 4 es su prueba, con clásicos incontestables como “Yakety Yak”, “Charlie Brown”, “There Goes My Baby”, “What’d I Say”, “Poison Ivy”, “Save the Last Dance for Me” o “Spanish Harlem”.

 

 

 

7 Iron Butterfly: In-A-Gadda-Da-Vida (1968)

 

A instancias del batería de Buffalo Springfield, Dewey Martin, los responsables de Atlantic supieron de la existencia del guitarrista Danny Weis y su grupo Iron Butterfly. Les grabaron un primer disco pero fueron retrasando su edición. El teclista y cantante, Doug Ingle, insistía en publicarlo, ya que de otra forma su grupo no permanecería unido. Finalmente se editó y vendió unas 10.000 copias, pero Ahmet Ertegun creía que podrían lograr algo mejor. Fue a verlos a Los Ángeles y se encontró con que el guitarrista se había marchado. Quiso ver al nuevo guitarrista y le comentaron que llevaba tocando tres meses, aunque tuvieron que explicárselo mejor: no tres meses tocando con el grupo, sino tocando la guitarra. En cualquier caso, le enseñaron un acetato que decía In-A-Gadda-Da-Vida y preguntó qué era. Alguien había escrito mal el título que habían decidido para su siguiente trabajo, In a Garden of Eden. Ahmet decidió dejarlo así para estar en sintonía con la espiritualidad oriental que emanaban algunas de las grabaciones de The Beatles o The Rolling Stones. Se convirtió en el mayor éxito de Atlantic hasta el momento… ¡de una banda que estaba aprendiendo a tocar sus instrumentos!

 

 

 

8 The Rolling Stones: Sticky Fingers (1971)

 

Cuando Ahmet supo que el contrato de la banda con Decca llegaba a su fin, voló hasta Los Ángeles para hablar con Mick Jagger, que esa noche estaba en el club Whisky a Go Go viendo a Chuck Berry. Con el jet lag y lo que había bebido, Ahmet se durmió delante de sus narices mientras charlaban. Al día siguiente, Jagger le confesó que estaba en negociaciones con Clive Davis del sello Arista. Ahmet, avispado, le contestó que solo podía fichar a un grupo grande ese año y que, a menos que tuviera respuesta rápidamente, el grupo sería Paul Revere and the Raiders. Jagger lo tenía claro, así que en los 45 minutos siguientes lo llamó una y otra vez, hasta que Ahmet decidió que ya podía descolgar el teléfono: Rolling Stones cerró inmediatamente un acuerdo por el que sus siguientes discos llevarían un sello con su nombre, aunque de facto sería Atlantic quien se encargaría de todo. De hecho, mientras grababan el primer disco para Atlantic, Sticky Fingers, Ahmet se pasó por los estudios Olympia de Londres donde el joven ingeniero Andy Johns estaba teniendo problemas mezclando “Bitch”. “Chaval, lo que tienes que hacer es darle profundidad a las guitarras y subir el bajo”, le indicó Ahmet solucionando por fin la cuestión. “¿Quién coño era ese tipo?”, le preguntó Johns a Keith Richards todavía sorprendido de su eficacia. “¿No lo sabes?”, fue su réplica. “¡Es Ahmet Er-te-gun! ¡Y lleva haciendo discos de éxito desde antes de que tú nacieras!”.

 

 

 

9 Led Zeppelin: Led Zeppelin IV (1971)

 

Tras la pista de Jimmy Page, y atendiendo a una efusiva recomendación de Dusty Springfield (a quien Jerry Wexler le había producido su álbum Dusty in Memphis), Atlantic le ofreció un contrato al nuevo grupo del guitarrista, que acababa de abandonar The Yardbirds. Pagaron la mayor suma nunca ofrecida a un grupo nuevo y les dieron control total sobre sus grabaciones y todos los artículos relacionados con la promoción comercial. Podría parecer una temeridad, pero tuvieron buen ojo: aquel grupo se transformaría en lo que hoy conocemos Led Zeppelin y en la siguiente década se convertiría en la banda más grande del rock, centrando su carrera en los elepés, más rentables, y negándose a editar y promocionar singles, en connivencia con su mánager Peter Grant. De todos sus discos, Led Zeppelin IV sería su mayor éxito, y canciones como “Stairway to Heaven”, “Black Dog”, “Rock and Roll” o “Going to California” impulsarían las ventas hasta los 40 millones de copias, siendo el disco más vendido de la compañía (el décimo de la historia) después de Back in Black de AC/DC (el segundo).

 

 

 

10 Phil Collins: Face Value (1981)

 

A finales de 1979, Genesis había finalizado su contrato con Atlantic. La negociación concluyó firmando también a Phil Collins en solitario para el mercado norteamericano (Virgin en el Reino Unido). Ahmet era el único que creía en las maquetas caseras que Collins había hecho para un posible debut. Confiaba sobre todo en una de ellas como single, “In the Air Tonight”, pero antes tenía que convencer a su autor de que debía meterle más percusión: “¿Dónde está el ritmo de fondo? Los chavales no sabrán reconocerlo, tienes que ponerle más batería”, le comentó, a lo que Collins respondió: “La batería entra después”. “En ese momento, ya habrán sintonizado otra emisora”, zanjó contundentemente Ahmet. Collins hizo algo inaudito hasta entonces, doblar la percusión en la toma final, y tuvo que acabar dándole la razón al Presidente de Atlantic. El éxito fue colosal, lanzando su carrera en solitario y, a pesar de que nunca ha gozado del respaldo de la crítica, Collins es uno de los tres artistas que ha sumado más de 100 millones de discos vendidos en su carrera con su grupo y en solitario, compartiendo tal honor con Michael Jackson y Paul McCartney.

 

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