ATLANTIC (II)

Atlantic, la casa que Ahmet levantó (II)

Por increíble que parezca, la discográfica estadounidense más relevante de la historia nunca habría existido sin la caída del Imperio otomano. Fundada en 1947 por el turco Ahmet Ertegun –junto a Herb Abramson– en Nueva York, en todos estos años no ha dejado de grabar y editar discos de jazz, rhythm and blues, soul, rock, pop, hip hop… Por si fuera poco, ha tenido varias subsidiarias como Atco, Cotillon o Clarion. Hoy, desaparecidos los máximos responsables de su época dorada, sigue existiendo bajo el paraguas de Warner, con artistas como Weezer, Tori Amos, Bruno Mars, Death Cab for Cutie, Ed Sheeran, Crystal Fighters o Gnarls Barkley, aunque siempre será recordada como el lugar donde hicieron sus mejores grabaciones Ray Charles, Aretha Franklin, Led Zeppelin, Otis Redding, Cream, Mott the Hopple, Dusty Springfield, Genesis, Peter Gabriel, Bad Company, Roberta Flack, Chic, ABBA, Stevie Nicks o Crosby, Stills, Nash & Young. En su debe, un desliz llamativo: rechazaron a Bruce Springsteen cuando hizo una prueba para ellos.

(Repasamos en tres entregas a partir de hoy su historia y sus diez discos más significativos. Hoy, la segunda parte)

 

 

Soul: El auge

 

“No buscábamos ser canonizados; codiciábamos éxitos. Los éxitos significaban flujo de caja, eran el alma, el icor celestial, nuestro medio de supervivencia”.

 

A finales de 1961, Spector dejó Atlantic para fundar el sello Philles con ex jefe Lester Sill. No fue la única baja en las filas de Atlantic. Por aquellas fechas dejaron la discográfica tanto Ray Charles (quien se pasó a ABC-Paramount) como Bobby Darin (a Capitol), un golpe importante teniendo en cuenta que las ventas de ambos sumaban una tercera parte del total. Por suerte, no tardaron mucho encontrar reemplazos igualmente valiosos. En el otoño de 1961, Solomon Burke se presentó en la oficina de Jerry Wexler sin previo aviso. Wexler era fan de Solomon Burke y había querido ficharlo anteriormente, pero este tenía contrato con Apollo Records. Cuando Solomon se presentó y le dijo a Wexler que había dejado Apollo, no tuvo ninguna duda: “Estás en tu casa”, le aseguró, “te voy a firmar tu contrato hoy mismo”. Lo curioso es que su primera referencia con Burke, “Just out of Reach”, tenía más de country que de soul, adelantándose en medio año a la primera grabación country de Ray Charles, “I Can’t Stop Loving You”.

 

Aunque en lo musical no hubo problemas con Burke, sí los tuvieron de otra índole. El promotor del Apollo, donde solía dar sus conciertos el gran soulman, llamó a Atlantic quejándose de que vendía ‘Palomitas Mágicas del Dr. Solomon’ entre las actuaciones, y el recinto ya tenía a alguien con la concesión en exclusiva. Ahmet le hizo saber que no podía venderlas, que otra persona tenía un contrato firmado para ello, y que daba mala imagen que él fuera por los pasillos vendiendo palomitas. “Ya, pero estas son palomitas excepcionales”, fue el argumento de Burke. Ahmet le comentó que las palomitas, los perritos calientes, todo era único. “¿Sabes si venden sándwiches de chuletas de cerdo?”, preguntó el cantante. Lo siguiente que supieron era que Burke se había montado una freidora portátil en los camerinos y que estaba vendiendo los ‘Increíbles Sándwiches de Chuletas de Cerdo del Dr. Solomon’ en sus actuaciones.

 

Una llamada que aquel año se recibió en las oficinas de Atlantic en Nueva York desde Memphis daría un giro radical a la compañía y sería el punto de partida para la fundación de la etiqueta de soul más reconocida de todos los tiempos junto a Motown, Stax Records. Un distribuidor llamado Buster Williams contactó con ellos para informarles que estaba teniendo muchos pedidos de “Cause I Love You”, un dueto entre Carla Thomas y su padre Rufus Thomas, en un pequeño sello local llamado Satellite. Wexler llamó a su propietario, Jim Stewart, y poco después sellaba, con un apretón de manos, un acuerdo por el que se comprometía a lanzar la canción y se aseguraba una opción preferente sobre los futuros productos del sello durante cinco años a cambio de 5.000 dólares. Satellite cambió su nombre a Stax (combinando las dos primeras letras de los apellidos de sus dueños, Jim Stewart y Estelle Axton) a los pocos meses y Atlantic mantuvo una asociación de ocho años con la etiqueta, fabricando y distribuyendo los lanzamientos de Stax. Wexler envió a Stax al ingeniero de sonido Tom Dowd y al arreglista Jesse Stone, que despuntaban en la compañía madre, para buscar músicos, mejorar sus equipos y sus instalaciones de grabación. Sin embargo, impresionados con la atmósfera de trabajo de aquellos estudios, no cambiaron a ninguno de los músicos de la banda de la casa (Booker T. Jones, Steve Cropper, Al Jackson, Duck Dunn, Wayne Jackson y Andrew Love) con los que grababan todos sus artistas, desviando incluso a Memphis parte de las grabaciones que hasta entonces se venían haciendo en Nueva York.

 

La alianza con Stax dio frutos inmediatamente: allí grababan nombres claves de la escena soul como Booker T. and the M.G.’s, Eddie Floyd, Carla Thomas, William Bell, The Mar-Keys y, especialmente, Otis Redding. Poco a poco se les fueron sumando Sam and Dave o Wilson Pickett. Con Pickett, el productor Bert Berns no había logrado gran cosa, así que Wexler lo encerró con el guitarrista Steve Cropper y una botella de whisky Jack Daniels en una habitación de hotel y les dijo que se pusieran a ‘escribir’. De esa prolífica y etílica noche salió el gran éxito de Pickett, “In the Midnight Hour”.

 

Poco a poco, Jim Stewart se fue cansando de tener su estudio casi en exclusiva dedicado a Atlantic, así que se distanció de Wexler. Este, para poder seguir trabajando como lo había hecho anteriormente, dirigió su atención a los estudios Fame de Rich Hall en Muscle Shoals, Alabama. Aretha Franklin fue de las primeras en probar suerte allí. Poco antes, Wexler había informado a Jim Stewart de existía una posibilidad de que Atlantic fuese vendido, así que con el fin de proteger a Stax, su acuerdo sellado con un apretón de manos debería ser formalizado por escrito. El abogado de Atlantic Paul Marshall redactó el nuevo contrato, recogiendo una cláusula que decía que, en el caso de que se produjera la venta o Jerry Wexler dejase Atlantic, su trato sería renegociado; en ese caso, Atlantic se haría con todo el material editado mientras su alianza había estado vigente, a cambio de un dólar. Stewart lo firmó sin revisar porque confiaba totalmente en Wexler.

 

Lo imprevisto, sucedió: en 1967, los tres dueños de Atlantic –los dos hermanos Ertegun y Wexler, aunque en contra de la opinión de Ahmet– vendieron la compañía por 17 millones de dólares en acciones y mejores remuneraciones para ellos, al tiempo que mantenían el nombre de la compañía y su independencia a la hora de seguir trabajando. El principal perjudicado fue Jim Stewart, que se quedó sin nada y acabó vendiendo su compañía a Gulf+Western en condiciones muy poco ventajosas. Wexler siempre expresó su remordimiento por lo sucedido, e intentó infructuosamente que le devolvieran los derechos a Stewart sobre lo que había grabado en sus estudios.

 

 

 

Rock: la expansión

 

“Creo que es mejor quemarse que desvanecerse. Es mejor vivir tus días estando muy, muy activo, incluso aunque te destroce, que desaparecer calladamente. A mi edad, ¿por qué crees que todavía estoy aquí luchando con los problemas de esta compañía? Porque no quiero desvanecerme”.

 

Atlantic estaba ya en otra fase, concretamente Ahmet Ertegun, quien iba a dirigir buena parte de sus esfuerzos en los próximos años hacia los artistas y el público blanco. En 1965 había fichado a una pareja desconocida que se hacían llamar Caesar y Cleo. Bajo sus nuevos nombres,  Sonny y Cher (los reales), encadenaron varios éxitos seguidos, empezando por “I Got You Babe”. Meses después hacía lo propio con un grupo que había descubierto en un concierto en Long Island, The Rascals, grabándoles y editándoles éxitos como “Groovin’” o “Good Lovin’”. Ahmet también supo ver la importancia de la invasión británica en su país de adopción y empezó a fichar grupos como Cream (Eric Clapton fue su primer objetivo), King Crimson, Yes, Bad Company, Bee Gees o Emerson, Lake & Palmer, además de sellar un acuerdo con The Rolling Stones por el que estos editarían sus discos con su propio sello y Atlantic los distribuiría.

 

En su país, Atlantic se hizo con los servicios de Buffalo Springfield en 1966, editándoles sus tres elepés. En el grupo militaban Stephen Stills y, al separarse, su mánager David Geffen intentó llevárselo al sello Columbia. Cuando se lo comentó a Jerry Wexler, este lo echó de la oficina de malos modos. Al día siguiente, Ahmet, más diplomático, consiguió que se quedase en Atlantic y, además, convirtió a Geffen en su protegido. Años después, Geffen montaría la exitosa etiqueta Asylum dentro del paraguas de Warner, para acabar fundando su propio sello con su apellido como denominación, en donde pudo poner en práctica todo lo aprendido hasta entonces, grabando, por ejemplo, a Nirvana.

 

 

En una nueva operación empresarial a finales de los sesenta, la empresa Kinney, que no tenía ningún interés ni conocimiento del mundo del espectáculo, compró Warner. En lugar de deshacer lo que funcionaba, el conglomerado dio plenos poderes a Ahmet Ertegun. Una de sus primeras recomendaciones, junto al resto de la Junta Directiva, fue la adquisición de Elektra y el establecimiento de una red de distribuidores regionales que les permitiese tomar el control de este aspecto del negocio y no depender de otros. De esta forma, se colocaban al nivel de multinacionales como Columbia o RCA y dejaban atrás a sellos más pequeños que fracasaban al no poder distribuir su producto. Tanto Atlantic como Elektra y Warner Brothers siguieron compitiendo entre ellos por los artistas y las ventas de discos, mientras que Warner Communications les proveía de capital y se encargaba de la distribución.

 

Durante las dos siguientes décadas, Ahmet Ertegun seguiría al frente de su compañía, fichando y grabando a bandas como Led Zeppelin, Genesis, AC/DC o Phil Collins, reinventándose como uno de los sellos que capitalizaba el asalto al mercado del rock fichando nuevos talentos británicos en los seis o siete viajes que hacían anualmente a las Islas. A mediados de los años ochenta se embarcó en otra cruzada ideada por él: la creación del Rock and Roll Hall of Fame, que se construyó finalmente en Cleveland, Ohio, institución que cada año incluye a nuevos artistas en su Salón de la Fama con la condición de que hayan pasado 25 años desde su aparición en el mundo de la música. En esos años, Nesuhi se haría cargo de la división internacional de Warner hasta que se retiró en 1987, falleciendo dos años después.

 

Jerry Wexler, por su parte, dejó la compañía el 3 de mayo de 1975, cediendo su puesto a su protegido Jerry Greenberg, aunque siguió grabando a artistas como Bob Dylan, Dire Straits o George Michael para otras etiquetas. Antes de marcharse, y sintiendo que ya no era partícipe de las decisiones que se tomaban en la compañía, escribió una carta a Ahmet en la que le decía que “bajo ninguna circunstancia seré tu empleado”. Fue el fin del mejor equipo en la historia de la industria discográfica. Tres años después, en una entrevista con la revista The New Yorker, Wexler se quejaba de que no había vuelto a ver a su antiguo socio desde entonces. No obstante, cuando publicó su autobiografía en 1993, se la dedicó a Ahmet Ertegun. Falleció en 2008 y, aunque había pedido que en su losa constase la inscripción “More bass” (“Más bajo”), hoy su lápida reza “He changed the world” (“Cambió el mundo”).

 

 

En 1996, Ahmet Ertegun fue nombrado Co-Presidente de Warner y su trabajo con los artistas fue disminuyendo, cediendo el testigo a otros después de 50 años al frente de Atlantic, aunque siguió llevando las riendas de su compañía y recibiendo toda clase de condecoraciones y reconocimientos hasta su muerte en 2006, después de caer accidentalmente en un concierto benéfico de The Rolling Stones en el Teatro Beacon de Nueva York. Ni el mejor de los guionistas de Hollywood hubiera poder imaginado un final tan perfecto para él, poco después de haber contemplado en directo a uno de los grupos que más amaba y por los que más había trabajado. En el funeral de abril de 2007 de este ejecutivo atípico, músico y amigo de sus clientes, tocaron Eric Clapton, Dr. John, Solomon Burke, Stevie Nicks, Phil Collins o Crosby, Stills, Nash & Young. Led Zeppelin hizo en diciembre de 2007 su única actuación pública, tras su separación en 1980, en homenaje a su figura, cediendo la recaudación obtenida a una fundación que lleva su nombre y que proporciona becas a estudiantes del Reino Unido, Estados Unidos y Turquía.

 

El progresivo crecimiento de Atlantic desde una pequeña compañía hasta convertirse en parte indispensable de una multinacional demuestra claramente que en aquellos años era posible que personas con una ética empresarial, buen gusto y un profundo conocimiento de la música pudieran salir adelante llevando una compañía de discos exitosa. Y, aunque la industria haya cambiado más en los últimos años de lo que lo hizo en todo el siglo pasado, lo cierto es que el motivo que mueve a alguien a comprar o buscar una canción sigue siendo el mismo que sus responsables siempre persiguieron: que esa canción emocione y llegue a su destinatario.

 

 

 

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