Arcade Fire: Reflektor Tapes

Arcade Fire: Reflektor Tapes (Eagle Rock)

 

Fue en un sueño. Elvis Presley se apareció y les comentó que tenían que ensayar 37 horas a la semana. Sería complicado para cualquier hacerle caso en sentido literal a este consejo del ‘Rey’, aunque Arcade Fire, siguiéndolo o no, han llegado a arrasar en directo allá por donde pasan, más que nada porque no hay demasiados grupos que hagan de sus conciertos el acontecimiento en el que lo convirtieron desde un principio.

 

Aquel sueño lo ha recordado ahora el grupo en su más reciente DVD, una filmación que se puso en marcha cuando la banda canadiense se puso a preparar su cuarto disco. Fue entonces cuando el director Kahlil Joseph (hasta el momento conocido como autor de videoclips) se propuso seguirlos con la idea de acabar haciendo un documental que recogiese todo el proceso, desde las primeras ideas hasta los triunfales conciertos de la gira que siguió a la edición del álbum.

 

 

El resultado es este Reflektor Tapes, una serie de imágenes encadenadas libremente en la sala de montaje con alguna que otra declaración de los componentes del grupo, secuencias sacadas de la grabación y momentos extraídos de alguno de sus viajes y de alguna de sus actuaciones, todo ello, suponemos, con la idea de contextualizar lo que supuso para el grupo esa experiencia.

 

Este caleidoscopio sónico y paisajístico se inicia en Jamaica, continúa en las sesiones de grabación de Montreal, se pasea por Haití, tanto en una actuación en uno de sus hoteles como en los Carnavales (vivido aparentemente, por lo que se puede ver, más como turistas que inmersos en él, a pesar de que los padres de Régine Chassagne proceden de aquel país), y los acompaña en sus triunfales conciertos en Los Ángeles y Londres presentando ese álbum.

 

 

No se trata de un documental al uso, por cuanto no indaga en las razones de su música ni en las de sus autores; de hecho, poco se descubre sobre el grupo, más allá de que leen a Kierkegaard, en una filmación que no contiene entrevistas ni lo pretende en ningún momento. Tampoco presenta las canciones enteras, sino fragmentos que completan un montaje conscientemente fracturado, acompañado de diversas técnicas visuales como pantallas divididas, texturas distintas según la secuencia, mezcla de color y blanco y negro, saturación en las imágenes…

 

Teniendo en cuenta que no se trata de una narración convencional, el disfrute de este documental dependerá de cuánto se siga y se aprecie a sus autores y de cuánto pueda calar una narración entrecortada y atípica.

 

 

Sin embargo, la filmación del concierto de unas dos horas en el Earls Court londinense el 6 de junio de 2014 que lo acompaña en un segundo DVD, imágenes más convencionales pero registradas con todos los medios, en las que la cámara en ocasiones se introduce en el escenario como otro partícipe activo de la celebración, sí que puede ser disfrutado por cualquiera: independientemente de que convenzan más o menos sus canciones, ahí el grupo demuestra todos sus poderes, y lo hace con un espectáculo rotundo e hipnótico al que la mirada no puede sustraerse.

 

 

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