ANDRÉS CALAMARO 2008

Andrés Calamaro, estéreos camboyanos, tools vaticanos y próximos posibles

 

Son 12 años en los que ha habido de todo. Son 12 años esperando un disco con canciones nuevas compuestas por él, desde El salmón. Y aquí está. Aquí y ahora. La lengua popular tiene lo que muchos habían esperado durante este tiempo, aunque parte de lo que se compuso durante estos años permanezca inédito, quién sabe si para siempre. Andrés Calamaro se ha preocupado de hacer pública su visión de su nuevo disco a través de camisetasparatodos.com.

Leyendo un artículo de prensa de Rodrigo Fresán podemos advertir que el disco es calificado como ‘el mejor de toda su meritoria carrera’. ¿Cuán cerca de la realidad está semejante calificativo? ¿En qué aspectos este nuevo disco es realmente el mejor de todos los que hemos escuchado antes?

– No tengo idea… Supongo que a Rodrigo le gustó, que prefería escuchar un disco mío de esta naturaleza. A mí me gustan todos mis anteriores discos, aunque no tengo por costumbre sentarme a escucharlos, ni mucho menos compararlos entre sí, ni con ningún otro disco. Yo no soy un genio, ni grabé obras maestras, como Mozart, digamos; por lo tanto, no me preocupa que una autoridad como Fresán entienda que esta es mi mejor grabación. Es probable que Rodrigo haya gozado del disco sin compararlo con los míos anteriores y que sean expresiones de júbilo sin ánimo de calificar a mis discos pasados como obras menores; no creo que este tratando de decir eso. Pero si me consta que Rodrigo conoce mis discos desde el primero con Abuelos de la Nada hasta el último.

 

En varios de los temas de La lengua popular la música viene firmada por Andrés y Cachorro López conjuntamente. ¿Cómo fue ese proceso de composición conjunta y cuánta influencia tiene Cachorro en el trabajo final?

– Cachorro me dijo que necesitaba más canciones flamantes para completar el disco; en otras palabras, me pidió que escriba cosas nuevas y me ofreció la opción de usar el estudio como ámbito creativo, como taller de música y letra. Entonces, encontramos el momento y escribimos una canción por día, casi como una misión divina. Cuando elegimos once canciones, pulimos letra, instrumentos y versos, y después hicimos una última casi antes de terminar la grabación. Diría que López y su equipo tienen una importante influencia. Ellos están detrás del sonido, de las tonalidades, de los instrumentos, de las armonías y de la mezcla. Tampoco entramos al estudio con el disco organizado, y podría haberse prolongado más tiempo si lo hubiéramos necesitado, pero fuimos cumpliendo con los objetivos de inspiración y música y con los tiempos ideales. Así terminamos con soltura para mezclarlo sin urgencia y sin saturar las mentes ni el espíritu.

 

¿Se mantendrá la sociedad Calamaro – Cachorro López? ¿Es la idea que haya otro disco con López como productor?

– La verdad es que trabajamos en una muy buena armonía, tanto con Cachorro como con su equipo Sebastián Schon, Juan Caballero y César Sogbe. A mí me motivaron y me mejoraron. No sé cuándo vamos a grabar de nuevo juntos, pero terminamos hermanados por un disco conjunto que, personalmente, fue una experiencia motivadora de método y de trabajo musical divertido, efectivo e ideal. El arte del disco, a cargo de Liniers, llama la atención por su originalidad.

 

¿Cómo fue esa colaboración? ¿Os conocíais de antes o lo sugirió alguien de la compañía? ¿Le propusiste cosas a Liniers, o trabajó independientemente basándose en el título?

– Descubrí tarde a Liniers, que es un dibujante joven pero consagrado, y le escribí en persona para que viniera al estudio e hiciera la portada de este álbum. El maestro estaba pasando una temporada en Canadá y, después de dos encuentros en Buenos Aires, seguimos trabajando por correo electrónico. Al principio, con otro titulo tentativo. He de decir que Liniers fue un artista muy entregado con el disco, de una gran actitud y genial inspiración. Finalmente nos encontramos en Barcelona y me propuso (o le propuse) escribir e ilustrar cada una de las letras y créditos del disco. Yo, apenas si le pedí que dibujase muchas lenguas, para no dar la impresión estar haciendo referencia al lenguaje, o idioma, desde el titulo del álbum.

 

¿Qué grado de importancia tiene el llevar traducido el sentimiento que emana el disco a los ojos de quien compra el CD con su gráfica interior? ¿Qué se espera que sienta el usuario que lo mira por primera vez? ¿Los dibujos tienen que ver con la música, o tienen que ver con la sensación que provoca el disco en general o su tiempo presente?

– Con Cachorro y con Liniers volvemos a creer en el formato de álbum de doce canciones, con un envoltorio artístico que se entronca en la propia existencia de la obra. Los dibujos tienen la gracia tierna de todo lo que hace este gran artista, el disco tiene el sello contemporáneo y popular del productor, las sensaciones que provoque, sin embargo, son interiores y propias de cada oyente, cada uno siente lo que siente y lo que su espíritu, sensibilidad y entrenamiento musical, permitan absorber y celebrar.

 

¿Qué canción de este disco es la que más te agradó o con la que más cosas buenas te surgieron al escribirla?

– Las canciones de La lengua popular están escritas en tres etapas-momentos… El periodo Camboyano-profundo, el 2006, durante una estancia en Rosario, y en el propio estudio, en marzo 2007. Las primeras están exprimidas del mate mediante el método paranoico-crítico y la creación motivada. En Rosario escribí inspirado por la proximidad del río Paraná y empujado por mi propio corazón. Y en marzo grabamos con los pulmones enriquecidos por el verano y codo a codo con mi compadre López. Siempre que se termina una canción estamos presos del entusiasmo, incluso las canciones tristes se escriben con extraña alegría. Algunas, de las canciones incluidas en La lengua popular son canciones íntimas, casi privadas; otras responden al deseo o a la necesidad de escribir. También fue formidable vencer al silencio y derrotar a la hoja en blanco, codo a codo con mi camarada Cachorro López.

 

 

En la letra de “Carnaval de Brasil” hablas sobre las musas. Dices que “si se va, puede volver / el día menos pensado / para darle su consuelo / al poeta mal hablado”. ¿Piensas que en estos años que pasaron desde El salmón hasta ahora perdiste esa musa inspiradora y ahora “habrá que desenvainar las espadas del texto / y escribir una canción aunque no haya pretexto”? ¿Se puede tomar así de literal eso?

– En teoría, dice la leyenda, las musas son nueve diosas de algún olimpo que llegan con las fuentes salpicando inspiración, a veces llegan con vasos llenos o con espejos. En este caso, la canción propone desmantelar la teoría de la inspiración etérea y consagrarse al método de los escritores de método. Las horas dedicadas a escribir serán proporcionales a la cantidad, la calidad y la existencia de los textos. Claro que (sí) hay que escribir textos sin pretextos porque el arte, la canción y la literatura, no necesitan más excusas que existir.

 

En “5 minutos más (minibar)” rescatas una frase de una canción de El salmón, concretamente de “Mi funeral 11”: los ya famosos 5 minutos más. ¿Actualmente matarías por los mismos 5 minutos que cuando escribías hace siete años “Mi funeral 11”? ¿En que se diferenciarían?

– “Mi funeral” también es una canción-funk entroncada en una aparente marginalidad, y propone matar en forma metafórica. Hablando en serio, cada uno sabe por qué motivos mataría, pero normalmente todos los hombres tenemos las mismas razones, por lo menos en teoría, que son la defensa del honor, la familia, la venganza, la libertad, la patria y la vida. Borges escribió que el único paraíso posible es el paraíso perdido, pero sospecho que la voluntad (de los hombres) debería ser la de rebelarse contra el régimen borgiano de autocompasión.

 

La letra de la canción “Soy tuyo” es profunda y a la vez directa. ¿En qué medida colaboraron Joaquín Sabina, Cantilo, Jaime Urrutia y Marcelo Scornik en este tema?

– “Soy tuyo” es romántica y erótica, es una canción intima y madura, verdadera. Espero que todos puedan sentirse, alguna vez, en condiciones de vivir momentos de amor no platónico. Para Cachorro era descaradamente erótica; sin embargo, para mi era endiabladamente romántica, por eso pedí ayuda a estos poetas-letristas, quizás en busca de una estrofa, o apenas una metáfora, que nos dejase más tranquilos con la canción de marras. Todos contestaron y colaboraron con inspiración, entrega y amistad, incalculables. Sin embargo, para no perder el balance doméstico que la canción ya tenía, solamente usamos algunos versos, unas pocas líneas. Pero las colaboraciones eran estupendas y virtuosas. Quedó lo que quedó.

 

¿Después de años de carrera, de música y vida en el cuerpo, la sangre fluye igual de rápida y tibia, al lanzar un nuevo disco?

– Tengo el colesterol normal para alguien de mi edad y el hígado sano. En otros términos, terminamos el disco ansiosos por mostrarlo y esperamos lo mejor. Sin embargo, el Hollywood discográfico es un dinosaurio herido y tambaleándose, y no me gusta esa imagen. Ya no sabemos qué esperar de un disco, porque el público no necesita implicarse para escuchar u opinar de un álbum. Es un efecto colateral de los tiempos que vivimos y los alcances, no siempre avances, de la tecnología aplicada a los caprichos de una humanidad torpe que inventó también la guerra.

 

Al despertar cada mañana, ¿sientes que estás viviendo la vida que soñaste desde niño? ¿Estás transitando el camino como artista y como ser humano que te lleve a alcanzar todos los sueños que tienes desde tu infancia?

– Al contrario que lo dicho por los Stones (en 1965), sí puedo encontrar en mi vida, distintos registros de satisfacción cuando me despierto cada día.

 

Teniendo en cuenta la piratería y la transmisión de música mediante los aparatos de mp3, parece que cualquiera puede escuchar cualquier cosa pero también parece que dura mucho menos un disco en la mano, se hacen más volátiles. ¿Cómo influyó esto en la creación de éste disco? ¿Cambia la forma de componer, el concepto del disco o los tiempos de producción? En definitiva, ¿notas que el producto final (de los discos en general y de éste en particular) es diferente por estas cuestiones?

– Semejante realidad inapelable no influyó en la forma de grabar y de inventarse este disco, ni en el repertorio, ni en el sonido, ni en los métodos, ni en el diseño artesanal y artístico. Ni tampoco en ninguno de mis discos anteriores. Acaso entiendo que fue imprudente liberar tantos materiales personales en Internet. Pero incluso eso ocurrió antes de esta imparable convergencia digital. Es posible que la música gratuita sea conceptualmente discutible, pero de ninguna manera está demostrado que escuchemos mejor música, que nos comuniquemos más y mejor, que leamos más libros o veamos mejores películas. Mucho me temo que la red va a destruir muchas de nuestras costumbres sociales y artesanales, industriales y editoriales. Me entristece imaginar a John Coltrane o a Camarón de la Isla colgando sus grabaciones en myspace.

 

¿Tienes en tus planes presentar en directo La lengua popular en una gira relativamente larga o, como vienes haciendo últimamente, harás pocas presentaciones que, más allá de centrarse en el último disco, recorrerán toda tu carrera? ¿Cuál sería la banda que te acompañaría?

– Voy a presentarlo en promociones clásicas y ensayar un puñado de canciones para tocar. Espero que la misma banda que toco conmigo este año siga junta el año que viene y los años por venir, ya que es eso: una banda, que es mía y es de ellos, que están identificados con el repertorio y con el cantante. Yo les doy margen total para que toquen como ellos quieren, saben y pueden. Es inevitable ir mas allá de este disco, ya que tengo un repertorio extenso y siempre hay alguna canción que quiere volver a ser cantada y tocada.

 

 

A raíz de que en tus presentaciones de la gira Dos son multitud todavía se ve que en ti hay ganas de realizar la promoción de El salmón que nunca se hizo. ¿No te gustaría una gira en la que sólo se presentaran temas de este álbum?

– No lo pensé en términos promocionales ni descarto seguir cantando canciones de El salmón, pero es poco probable, aunque no imposible, que dedique una gira entera al repertorio del penta…

 

Por tu trayectoria hasta El salmón, inclusive, se te consideraba un compositor e interprete de rock y pop, pero después de tus últimos 3 discos, predominados por el flamenco, el tango y Lito Nebbia, muchos enamorados del arte musical y poético anterior a El salmón sienten que ese Andrés ya no existe, ¿Crees que es así? ¿O que La lengua popular será el disco que ellos ansían desde entonces? Este disco se da en un momento personal muy distinto a los anteriores. ¿Consideras que es el inicio de un Andrés distinto en lo musical, un Andrés que llega a un público mucho mas amplio?

– Antes de hablar de rock hay que saber encontrarse la salchichita en el pantalón. Yo, con mi mayor respeto, los mandaría a freír churros, les falta mirar a los ojos al rock ‘n roll demasiadas veces, antes de explicarme a mí cómo se toca eso, o lo que es como forma de vida, filosofía o cuestión estética. Hace 20 años que sigo una línea firme de sonido y de conducta, que son mis presentaciones en directo, siempre roqueras, a veces salvajes y satánicas, siempre líricas y fieles a la estética del rock ‘n roll, donde mandan las guitarras, los pianos de rock y unos buenos coros. Pero presumo de versátil, de vanguardista, de vintage, de experimental y de recorrer géneros, si quiero. En las grabaciones voy a buscar nuevos caminos, incluso viejos caminos ya transitados, con libertad. El rock, el tango, el flamenco y el jazz estarían inmóviles y extinguidos si no fuera que otros, antes que yo, escucharon estas mismas críticas sin darles demasiada importancia. El rock soy yo. Y soy lo que escuché, los que viví, los instantes de miedo y de locura, Moris, Spinetta, Maria Elena Walsh, Beatles, Sex Pistols, los fideos con tuco y pesto de Pippo, caminar, ir al cine… Yo estoy haciendo rock hace tiempo, antes que muchos de muchos oyentes, fieles o infieles, supieran escribir su nombre, y prefiero no tolerar a nadie que especule con teorías intolerantes.

 

Con El salmón pasaste a ser un rebelde contra la corriente seguramente a costa de un gran sacrificio personal. ¿Por qué volviste al formato clásico de discos de 12 temas y tocar en recitales masivos? ¿Crees seguir en la dirección de El salmón?

– López me propuso el formato clásico de álbum, con doce canciones. Yo lo entendí como un interesante desafío y puse lo mejor de mí para que la producción alcanzase sus objetivos. Un álbum con doce canciones no es menos intenso, menos interesante o menos rebelde que otro con un mayor numero de temas. Y los recitales son masivos porque ésa es la voluntad del respetable por el momento. Respetaré los altibajos de este oficio de cantar. No tengo objeciones, ni las tendré, si en el futuro mi música no está acompañada por un público grande. Cantaba en estadios en los 80 y también en clubes de barrio. Tocamos en plazas de toros en los 90 y también en bares, y en esta década trabajé experimentando y ahora girando. No es fácil, a propósito de El salmón y su dirección difícil, plantarse y cantar delante de una multitud. Para mí, incluso, no hay diferencia, a pesar del compromiso, porque siempre trato de dar lo mejor de mi canto, de reinventar las canciones y salir vencedor y cansado. No necesito un curso de rebeldía: me fume más salmones de los que la mayoría de gente va a ver, todos juntos, en su vida, y desafío a cualquiera a saborear mis sacrificios personales, porque fueron dignos de un emperador romano o un Led Zeppelin.

 

Con la seguridad y la nostalgia del futuro del profesional que sabe que su tiempo está llegando, pero que el futuro pinta mucho mejor que el presente. Pasar de ser un músico contracorriente a estar en la lengua popular. De ser un artista de culto, a un artista mayoritario que junta 60.000 personas en dos días. ¿Existe algo que se haya quedado en el camino y que valga la pena tener en estos tiempos? ¿Los daños colaterales han hecho que el viaje que ahora llega al puerto de La lengua popular valga la pena?

– No siento ni tanta seguridad ni casi nostalgias; tampoco tengo al futuro comprado y todavía tengo que seguir trabajando para vivir. La masividad me sorprende ahora, como me sorprendió hace 25 años con Los Abuelos de la Nada, y siempre es consecuencia de lucha, ensayos, suerte y justicia poética. Por lo menos, en mi caso, prefiero pensar así, con humildad y orgullo. Si transité caminos experimentales o marginales fue porque así lo quise, no me sentí postergado por la realidad, aunque si con derecho a mi propia crítica, al análisis y a elegir mis proyectos. Daños colaterales… La mayoría de la gente que no conozco daría una mano por haber sufrido los mismos daños colaterales que yo. Fue divertido y estoy vivo.

 

Hace tiempo dijiste que querías romper el mito aquel de no poder escribir canciones estando enamorado. ¿Lograste romper el mito? Porque en las letras de este último disco se te ve más romántico, y menos sufrido. ¿No te da miedo, artísticamente, cantar acerca de la felicidad? ¿O que temas como “Soy tuyo” pequen de cursi?

– No recuerdo haber dicho eso (y si lo dije puedo reconsiderar), ni creo que sea realmente un mito para tener en cuenta. Yo no estoy abonado a las letras tristes ni a las alegres. Creo que las canciones tienen que ser heroicas y pueden incluso ni ser canciones: es música lo que yo supongo que hago. La lengua popular no es un disco de letras románticas, no más o menos que cualquier otro disco. El amor tiene momentos de erotismo, de fragilidad, de entrega y de sensibilidad, pero no creo estar encapsulado en los sentimientos cuando escribo. También existen las ideas, la conciencia y las imágenes, también el disparate, la crítica, la valentía… Cualquiera que escriba en castellano corre el riesgo de parecer sencillo, vulgar o poético, porque las letras en ingles no las entiende casi nadie… Para decirme cursi a mí hay que tener mucho estilo, o ser un maleducado. Sé que el publico podría estar celoso porque un sex-symbol internacional, como yo, está tan bien acompañado y conforme con su vida, pero lo que realmente debería molestarles es que mi mujer esté enamorada de mí, porque es una actriz talentosa y bellísima, y, probablemente, una de las mejores vestidas del mundo. Además de ser una madre excepcional y una compañera intelectual sólida, valiente y divertida. Si estuvieran en mi lugar, cosa que no va a ocurrir jamás, la mayoría de los hombres, estarían pavimentando el mundo de babas. “Soy tuyo” es una canción del mejor amor, que nunca es platónico, es erótica y el que considere cursi al erotismo debería crucificarse, si no está ya… Cursi-ficado.

 

 

En los últimos 12 años, éste es tu primer disco formado sólo por canciones inéditas. ¿A qué se debe? ¿Te hubiese gustado incluir alguna versión?

– No conocía ese dato o no entendí la pregunta. En los últimos doce años publique, casi exclusivamente, grabaciones inéditas, con la excepción de las Grabaciones encontradas que también son inéditas. Suelo incluir versiones o canciones de otros autores, o de autoría compartida, en mis discos. Y espero seguir haciéndolo porque, para mí, no hay diferencia entre interpretar propias o firmadas por otros, y es un gran placer. Como intérprete y como músico me da igual quien escriba la canción que voy a cantar. Tienen todas el mismo valor en ese sentido.

 

Leyendo un poco los músicos que participaron en La lengua popular me digo… ¡Qué selección! Vadalá, Baleirón, Furmansky, Sujatovich, Losavio, Gringui, etc. ¿Cómo es grabar con músicos de esta cepa? ¿Te hubiese gustado invitar algún artista en especial? ¿Qué colega te gustaría que elogie La Lengua Popular o haga una versión de uno de sus temas?

– Ya había grabado, antes, con los mejores músicos de Argentina y del mundo, y eso es mérito de los músicos de marras (y no mío). Estos músicos, además de ser muy buenos, son mis amigos y mis compañeros hace muchos años, ya nos conocemos con todos. Yo soy un músico también y puedo mirarlos a los ojos y hablar en el mismo idioma. También me gustaría grabar con la banda con la que comparto las giras, con los músicos de 2 Son Multitud.

 

“Supongo que habrá una ciudad entera y me sirve de consuelo, si me esperas allá”. En principio el tema “Los chicos” fue conocido como “El cielo”. Una vez pusiste en tu blog: “lo único seguro de la vida es la muerte”. ¿Crees en la vida después de la muerte? ¿Qué te gustaría que te dijeran tus amigos, hoy ausentes, cuando los vuelvas a ver? ¿Qué te gustaría que pensara de ti la gente que se queda? ¿Podría decirse que esa canción la hiciste con la intención de recordar a Julián Infante, Pappo, Miguel Abuelo y darles un pequeño homenaje?

– ¡No recuerdo haber escrito eso! Ni siquiera me parece una verdad importante, ni tan verdadera tampoco. Creo en otras vidas en ESTA vida. No sé si voy a volver a ver a mis amigos ausentes, por eso prefiero tenerlos presentes. Y sí, podría decirse que escribí “Los chicos” (que también circuló con otro nombre de batalla) pensando en los chicos, en los amigos ausentes. Pero no sólo les escribí una canción, también les dedico cada una de mis notas, y brindé por ellos, a veces en silencio, antes de cantar cada concierto, cada cante. Espero que exista un cielo para encontrarnos todos dentro de mucho tiempo.

 

En algunas letras se nota cierto abandono por escribir en prosa, cosa impensable hace varios años. ¿Por qué?

– Yo nunca pensé eso. Escribir con rimas no es más fácil, ni es vulgar ni sencillo. Los poetas del rap o Joaquín Sabina le dan mucho valor a las rimas, y también se lo dieron muchos autores en todos los idiomas y en todas las épocas. Yo no me abandoné ni a la prosa ni a la rima, y lo importante es escribir si eso es lo que uno quiere. Dicen que si a un texto se le quita la rima, la métrica, la melodía, lo que queda es poesía, pero tampoco presumo de poeta. Espero lograr instantes de buen texto, buen canto y de buena música, pero también quiero inventar canciones atractivas, populares, extrañas y personales. Para La lengua popular traté de darle a la producción lo que hacía falta para cumplir con los objetivos, así fuera cantando, escribiendo, tocando guitarra o teclados. Lo que me pedían, trataba de hacerlo, una sílaba más, una sílaba menos. Para mí, toda la polémica con las rimas es ridícula; las rimas son pasillos que nos llevan a distintos lugares narrativos y musicales, al sentido o sinsentido de las cosas. Este complot empezó cuando publiqué “Te quiero igual” a partir de una crítica muy severa en la edición argentina de la revista Rolling Stone: Sin embargo, es una letra llena de equivalencias marginales interesantes. También me criticaron por “Maradona”, que es una letra llena de rimas interiores y escondidas, bastante sofisticada. Es el recurso de los que perdieron, para su desgracia, la capacidad de admirar y se conforman con el inconformismo ciego.

 

Por estas cosas de Internet, tu música se ha propagado fácilmente a muchos países de habla hispana, en donde ansían verte en vivo. ¿Estaría en tus planes hacer presentaciones por países como Chile, Colombia, México, Perú, Uruguay o Costa Rica? ¿Y qué hay acerca del interior de Argentina?

– Una vez más, desconozco el alcance de mi música y mis graba-canciones. Está en mis planes presentarme en Chile, Colombia y México, y espero hacerlo también en Uruguay, Perú y Costa Rica. Tengo programado un recital en Córdoba, y espero cantar en el interior argentino el año que viene con más frecuencia o en más provincias.

 

A lo largo de toda tu carrera se han desparramado, como hojas que lleva el viento, temas inéditos, versiones y colaboraciones en vivo, por los que tus más asiduos fanáticos estarían dispuestos a pagar cualquier precio monetario o moral por una versión de estudio de los mismos. ¿Serías capaz de hacer un disco con esos temas a pedido de tu público más fiel? Algo así como un disco tributo a tus fans!

– Mejor que mis oyentes conserven su moral intacta. Yo ya revisité alguna de esas canciones desparramadas en mis últimos discos en estudio y las empapé con distintos conceptos (muchos fanáticos desperdiciaron municiones morales para criticar mis nobles intentos. Lamentablemente no eran tan incondicionales como creían). En La lengua popular estoy reflotando dos de mis preferidas del desparrame, aunque sé perfectamente que hay valiosas cosas sin regrabarse, acaso porque soy íntimo de las versiones originales o porque me siguen gustando así. Lo que siempre tengo es el permanente asunto pendiente de las grabaciones Ineditóxicas, que graciosamente llamaron Las Desparramadas en el Viento. Un proyecto extenso, intenso e interesante, que debería ver la luz en etapas, en formato físico y virtual, y mostrarse en sus estadios de estéreos camboyanos, tools vaticanos y próximos posibles, y así abarcar más de un lustro de grabaciones perdidas y encontradas. Y eso sería solamente para escuchar aquellas grabaciones comprendidas entre los años posteriores a El salmón y anteriores a El cantante, porque también hay abundancia de contenidos anteriores al siglo en funciones, léase outtakes, grabaciones en directo y experimentalismos.

 

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