ANDRE WILLIAMS & THE SADIES

Andre Williams & The Sadies – Night & Day (Yep Roc-Popstock!)

 

 

Algo mal andan las cosas cuando todos rugimos con cada nuevo disco de Neil Young, con cada concierto de Leonard Cohen, con cada noticia sobre Bob Dylan, con si habrá o no gira de los Stones… Sí, hay mucha buena música de gente joven, de bandas de ahora, pero aquellos que son carne de geriátrico parecen ser los únicos que generan primeras planas.

 

Pues bien, demos más carnaza. Andre Williams, que en 1955 ya grababa con The 5 Dollars o The Don Juans, aparece ahora como responsable del disco del mes en esta publicación cuando ya gasta 75 años. No, no hay intención de epatar ni de seguir manteniendo que el pasado es el mejor presente. Todo aquel que escuche Night & Day con un mínimo de atención, sin prejuicios, no podrá sustraerse a la evidencia: se lo merece. No hay más.

 

Lo cierto es que tiene truco, y hasta ahora no lo hemos mencionado. Es muy simple, y responde al nombre de The Sadies. Aunque a su lado están Jon Spencer (quien dirigió las sesiones), Matt Verta-Ray de Heavy Trash, Danny Kroha de The Gories o Jon Langford de The Mekons, los canadienses son los verdaderos artífices de este milagro, los que sustentan la voz ajada y destrozada de Andre Williams, los que ponen un colchón sonoro que no admite réplicas.

 

Conociendo los antecedentes, aun tiene más mérito: grabado en buena parte hace unos años, con Andre entrando y saliendo de prisión y en proceso de desintoxicación, The Sadies consiguieron sacar de él la crudeza, la honestidad y la inmediatez para que este álbum deje poso. Pienso -y volvemos a citar clásicos, revividos en sus últimos tiempos- en lo que Rick Rubin hizo con Johnny Cash, Jack White con Wanda Jackson o Richard Russell con Gil Scott-Heron.

 

 

Hoy, The Sadies son la continuidad de una tradición que llega desde los 50, convertidos en el estandarte del rock más auténtico en épocas en las que este semeja definitivamente relegado del centro de atención o de la condición de relevante y rompedor que tuvo en su momento. La banda de los hermanos Good interpreta como muy pocos actualmente todo el amplio espectro de lo bueno que ha dado el rock de guitarras, llegando de las armonías más folk-rock de The Byrds hasta el garage más enrabietado, pasando por el bluegrass, el country, el rockabilly, el surf…

 

 

Virtuosos, pero siempre al servicio de la canción, elegantes en todo momento, no extraña nada que esta haya sido la banda todoterreno de acompañamiento de, entre otros, su compatriota Neil Young, Heavy Trash, Neko Case, Blue Rodeo, John Doe, Garth Hudson o Mary Margaret O’Hara.

 

 

También de Andre Williams. De hecho, hay un precedente. En 1999 ambos grabaron y editaron conjuntamente el álbum Red Dirt, más conocido como el disco country de Andre Williams. Nueve años después volvieron a coincidir en un estudio, con la idea de darle continuidad, aunque en aquel momento los problemas legales y las adicciones de Williams no lo tenían, precisamente, en su mejor momento. Cuando hace pocos meses se rencontraron para rematar lo que habían iniciado, el estado de Andre Williams era otra cosa, lo que The Sadies definen como “la noche y el día”, el Night & Day del título.

 

 

Sin embargo, la sorpresa es que aquí hay muy poco country (tal vez “Hey Baby!”), y sí un agradecido y estimulante repaso por diversos estilos que Williams ha tocado en un momento u otro de su trayectoria y que The Sadies han venido recreando en sus discos, sus directos y sus otras colaboraciones: garage a lo Stooges en “Bored”, góspel-blues en “I Thank God”, rock’n’roll directo en “One Eyed Jack”, lamentos a lo Waits en “The Seventy Year Old”, el remedo del “Everybody’s Trying to Be My Baby” de Carl Perkins en “I’ll Do Most Anything for Your Love”, blues en “Mississippi & Joliet”, r&b en “Your Old Lady” o “Me and My Dog”…

 

 

Al tiempo, Williams aprovecha los textos para rendir cuentas con esa sociedad que le ha dado la espalda en más de una ocasión. Es difícil saber qué letras están condicionadas por lo que vivía hace cuatro años y cuáles han sido compuestas desde la sobriedad. Da igual. En “Bored” asegura que lo peor en el mundo es “un hombre negro aburrido y sin blanca”, mientras que en “America (You Say a Change Is Gonna Come)” se lamenta sobre los problemas en un mundo aparentemente libre con un Presidente negro, al que los coros femeninos de Sallie Timms y Kelly Hogan ponen el perfecto contrapunto. La noche y el día, ciertamente.

 

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