ROY ORBISON: Black & White Night 30

Roy Orbison: Black & White Night 30 (Roy’s Boys-Sony Legacy)

 

 

Justicia poética. No hay mejor forma de describir lo que supuso este concierto en los últimos meses de la vida de Roy Orbison. Después de todo el sufrimiento por el que había tenido que pasar en años anteriores, quien fuera uno de los mayores creadores del rock a principios de los 60, de voz inconfundible por su rango vocal de tres octavas y su característico falsete, encontró aquí su particular resurrección.

 

 

Conviene recordarlo, por si alguien lo desconoce aún o no lo recuerda: su primera mujer, Claudette, falleció en un accidente de moto el 6 de junio de 1966 y, dos años después, un incendio arrasó su casa mientras estaba de gira en Inglaterra, matando a dos de sus tres hijos. Esos hechos marcaron al cantante, quien ya no tendría más que éxitos menores en los 70, especialmente en Europa, pasando a ser una nota al margen de la historia del rock en los primeros años 80.

 

Hasta este concierto, lo más cerca que había estado Roy Orbison de revivir fue cuando Bruce Springsteen reconoció que para la grabación de Born to Run su intención era que sonase como “Roy Orbison con Bob Dylan cantando y Phil Spector produciendo”. No fue suficiente. Tuvo que esperar otra década más para que una canción suya (“In Dreams”) tuviese un papel destacado en la película Blue Velvet de David Lynch en 1986 y reavivase el interés por su persona y, sobre todo, su música (Pretty Woman llegaría cuatro años después).

 

 

Al año siguiente, varios de los músicos a los que había influido (Jackson Browne, T Bone Burnett, Elvis Costello, k.d. lang, Bonnie Raitt, J.D. Souther, Bruce Springsteen, Tom Waits o Jennifer Warnes) contribuyeron a poner en marcha su regreso, con una actuación que se celebró el 30 de septiembre de 1987 en el Coconut Grove Club del Hotel Ambassador de Los Ángeles, grabado para un especial televisivo.

 

No fue sino el comienzo de una nueva etapa gloriosa que duró bien poco, escasamente un año, hasta que un ataque al corazón lo fulminó a finales de 1988 a los 52 años. Antes había formado el supergrupo The Traveling Wilburys, junto a Bob Dylan, George Harrison, Tom Petty y Jeff Lynne, y había grabado el disco Mystery Girl con el que estaba entusiasmado, aunque se editaría dos meses después de fallecer, con gran éxito.

 

 

Black & White Night es el testimonio en imágenes de aquel concierto y también, un hito en los especiales televisivos. Rodado en riguroso blanco y negro (de ahí su título) lo que se respira en todo momento es la reverencia de todos los que participaron en él por Orbison, tratando de devolverle todo lo que él había hecho por ellos y lo que había representado en sus vidas y en su formación como músicos. Contribuyeron como uno más en la banda gente como Elvis Costello, Tom Waits o Bruce Springsteen, además de los músicos habituales de la banda TBC de Elvis Presley (James Burton, Glen D. Hardin, Jerry Scheff y Ron Tutt), prácticamente sin robar protagonismo a la estrella de la noche, a pesar de que en aquel momento cualquiera de ellos tenía mayor relevancia.

 

Grabado sin escatimar medios, con siete cámaras, ahora se reedita bajo la supervisión de su hijo menor, Alex, incorporando tomas de las canciones que no se habían visto con anterioridad y distribuyendo las canciones según el orden correcto con el que se interpretaron aquella noche. Están todos sus grandes éxitos, como “Oh, Pretty Woman”, “Only the Lonely”, “In Dreams” o “Crying”, además de temas inéditos como “The Comedians”, que Elvis Costello había compuesto expresamente para él y que aparecería en su disco póstumo. Se le suma además el ‘concierto secreto’ que dieron después del recital, cuando casi todo el público había abandonado ya el local, cuando hicieron ya más relajados nuevas tomas de “Dream You”, “The Comedians”, “Candyman”, “Claudette” y “Uptown” (aunque en esta última la cinta se acabó antes de finalizar la canción).

 

 

Como extra, en esta nueva edición se incluye un compacto con todo el material en audio y un mini-documental de 33 minutos con imágenes de los ensayos y entrevistas (en inglés sin subtítulos) anteriores y posteriores al concierto con Bruce Springsteen, Elvis Costello, k.d. lang, Bonnie Raitt y Jackson Browne, además de un libreto con una corta introducción de su hijo Roy Orbison Jr.

 

Bruce Springsteen recuerda en el libreto “la elegancia y pureza de su voz, cómo canta sin esfuerzo, y tú estás allí y te preguntas si alcanzará esa nota. A pesar de las veces que lo hayas oído alcanzarla en disco y en directo, no estás seguro, y siempre lo hace”. Tom Waits habla de “canciones sobre sueños; de hecho son canciones que son sueños para mí. Parecen ir más allá de las canciones que hablan de algo, llegan a algún lugar donde parecen sueños en sí mismos cuando las escuchas”. Elvis Costello asegura que “es el más grande… Es todo lo que puedo decir”. Y Jackson Browne lo resume en menos palabras aún: “Un pequeño milagro”. Imposible contradecirlo.

 

 

 

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