10 CANCIONES SOBRE LA ENERGÍA NUCLEAR

10 canciones sobre la energía nuclear

U2 Sellafield 2

“Yo quiero bañarme en mares de radio con nubes de estroncio, cobalto y plutonio / Yo quiero tener envolturas de plomo y niños deformes montando en sus motos / desiertas ruinas con bellas piscinas / mujeres resecas con voz de vampiras / mutantes hambrientos buscando en las calles / cadáveres frescos que calmen su hambre”.

 

Así cantaba Aviador Dro y sus Obreros Especializados a principios de los 80 esta invitación a la polémica cargada de ironía, en una declaración que era justo lo contrario a la postura más habitual en el rock en contra de todo lo que tenga que ver con la energía nuclear y sus bombas de destrucción masiva. El movimiento más activo lo encabezaron los Músicos Unidos por la Energía Segura (Musicians United for Safe Energy), que hicieron famoso el lema ‘No Nukes’ a finales de los 70 con varios conciertos y una película del mismo título.

 

Sin embargo, de la posición al hecho hay un camino que pocos llegaron a cruzar, algo que sí hicieron, por ejemplo, U2 cuando en 1992 participaron en una demostración junto a Greenpeace delante de la central de reprocesamiento nuclear de Sellafield -en la foto-. Al resto les basta con escribir una canción. Además de la decena que acompaña estas líneas (y sus correspondientes alternativas) podemos recordar, entre otras, “Nuclear War” de Jimmy Cliff, “No Nuclear War” de Peter Tosh, “Hiroshima” de Todd Rundgren, “Atom Tan” de The Clash, “Atomic” de Blondie, “Two Tribes” de Frankie Goes To Hollywood, “Fujiyama Mama” de Wanda Jackson, “Mushroom” de Can, “Breathing” de Kate Bush, “Nuclear Blues” de Blood, Sweat & Tears…

 

1) Bob Dylan: “A Hard Rain’s A-Gonna Fall” (The Freewheelin’ Bob Dylan, 1963)

La crisis de los misiles entre su país y Cuba en 1962 fortaleció la visión pesimista de Dylan, que creyó durante un tiempo que nadie viviría para contarlo, como refleja la letra de esta canción de su disco de 1963 que adaptaba el tradicional británico “Lord Randall”: “He caminado por siete bosques sombríos / He estado delante de una docena de océanos muertos / Me he adentrado diez mil millas en la boca de un cementerio /
y es dura, es dura, es dura, es muy dura, es muy dura la lluvia que va a caer”.

Alternativa: “Talking World War III Blues” o “Masters of War” de Bob Dylan (The Freewheelin’ Bob Dylan, 1963).

 

2) Barry McGuire: “Eve of Destruction” (Eve of Destruction, 1965)

Aunque fue Barry McGuire quien lo llevó al éxito, el tema había sido compuesto por P.F. Sloan junto a otras cuatro canciones en una productiva madrugada de 1965. Tras ser rechazada por The Byrds y grabada por The Turtles sin éxito, se la ofrecieron a McGuire, que cantó sin mucho convencimiento sobre una base pregrabada por músicos de estudio el jueves 15 de julio de aquel año, leyendo por primera vez la letra en un trozo de papel. De ahí su voz rasposa y un “Aaahhh” improvisado cuando no pudo leer el texto, pensando que habría oportunidad de mejorarla. Su letra se refería tanto a la amenaza nuclear como a la debacle de la sociedad en general: “¿No puedes ver el miedo que siento hoy? Si pulsan el botón, no habrá escapatoria. No habrá nadie a quien salvar con el mundo en una tumba… Y tú me dices una y otra vez, amigo mío, que no crees que estemos en la víspera de la destrucción”.

Alternativa: “Mushroom Clouds” de Love (Love, 1966)

U2 Sellafield

 

3) The Radio Actors (con Sting): “Nuclear Waste” (single, 1977)

Steve Hillage y Mike Howlett le pidieron a un tal Sting, por entonces cantante punk de los desconocidos Penetration, que pusiera la voz a una canción que decía en su estribillo “Strontium 90, strontium 90, quiero llegar a ver el año 1999”. Sólo se editaron 500 copias, aunque aprovechando el accidente de Chernóbil -y la posterior fama de Sting- se reeditó en 1986. Ya en solitario, tras la separación de The Police, Sting también le dedicó “Russians” al tema.

Alternativa: “Uranium Rock” de The Cramps (Bad Music for Bad People, 1984).

 

4) Gil-Scott Heron: “We Almost Lost Detroit” (Bridges, 1977)

“A 30 millas de Detroit hay una gran central nuclear. Trabaja toda la noche, a unos segundos de la aniquilación”. El poeta del soul ya había compuesto otra canción sobre el tema años antes (“South Carolina -Barnwell-”), aunque en este caso se refería al incidente en una central nuclear de Detroit que había recogido el libro del mismo título de John G. Fuller y que, también, había encontrado reflejo en la película Silkwood, interpretada por Meryl Streep. A continuación, Heron se preguntaba: “¿Qué nos hubiera contado Karen Silkwood si todavía estuviese viva?”

Alternativa: “New Frontier” de Donald Fagen (The Nightfly, 1982)

 

5) The Nuclear Regulatory Commission: “Z-Bomb” (Reactor, 1980)

Uno de los grupos más singulares del rock, La Comisión Regulatoria de lo Nuclear, salió de una comuna hippie en Nashville para convertirse en activistas contra ese tipo de energía. Enfundados en trajes anti-radiación, tocaron en festivales en contra de las nucleares y se dedicaron a realizar inspecciones guerrilleras en las centrales. De hecho consiguieron con sus movilizaciones que las autoridades de Tennessee clausuraran una mina de uranio en desuso con un coste de 30 millones de dólares. Grabaron un único disco, Reactor, con títulos como “Punto crítico”, “Fallo del sistema”, “Inspección”, “Generador” o “Bomba Z”.

Alternativa: “Nuclear War” de Sun Ra (Nuclear War, 1983).

 

6) OMD: “Enola Gay” (Organisation, 1980)

El avión que soltó la bomba sobre Hiroshima una fatídica mañana de 1945 llevaba el nombre de la madre del coronel del aparato. 35 años más tarde, Paul Humphreys y Andy McCluskey, siempre marcados por la Segunda Guerra Mundial -uno de sus primeros grupos se llamaba La ropa interior de Hitler-, tuvieron su gran éxito con la canción del mismo nombre que el avión. En aquellos tiempos, McCluskey le confesó a un asombrado periodista que poseía una flotilla de aviones de la Segunda Guerra Mundial. “De juguete”, aclaró, para continuar diciendo, “acabo de pintarlos esta mañana”.

Alternativa: “Radioactivity” de Kraftwerk (Radio-Aktivität, 1975).

U2 Sellafield 1

 

7) Landscape: “Einstein A Go-Go” (From the Tea-Rooms of Mars… to the Hell-Holes of Uranus, 1981)

Uno de los éxitos menores del techno-pop tenía como inspiración la autobiografía de Albert Einstein, el científico que, con sus teorías, hizo posible la bomba atómica aunque él siempre fue contrario a cualquier conflicto bélico. Lo mejor de esta canción es su introducción, un montaje de llamadas telefónicas reales que la banda hizo a centros de poder como la Casa Blanca, el Kremlin y otros para avisarles de un ataque nuclear inminente, con su respuesta habitual de que las líneas estaban ocupadas.

Alternativa: “Hiroshima Mon Amour” de Ultravox (Ha!-Ha!-Ha!, 1977)

 

8) Crosby, Stills & Nash: “Barrel of Pain” (Allies, 1983)

Graham Nash se concienció cuando escuchó hablar de los residuos radioactivos que se depositaban en el Pacífico no lejos de California. Empezó a colaborar en conciertos en contra de la energía nuclear, se convirtió en uno de los impulsores de los Músicos Unidos por la Energía Segura y compuso este “Barril del dolor” (publicado por primera vez en su álbum Earth & Sky, 1980) después de anunciar que había visto fotos de ‘esponjas mutantes’.

Alternativa: “99 Luftballons” de Nena (Nena, 1983).

 

9) U2: “Seconds” (War, 1983)

The Edge, además de poner parte de las voces (algo nada habitual) en esta canción, escribió la frase principal: “Solo se necesita un segundo para decir adiós”. A partir de ahí, Bono compuso el resto e introdujo unos segundos de un documental sobre soldados preparándose para una guerra nuclear, Soldier Girls. “Son las marionetas las que mueven los hilos…. Solo se necesita un segundo para decir adiós / Decir adiós / Pulsa el botón y tira del enchufe / Di adiós / Caerse, levantarse y… / Están haciendo la bomba atómica / ¿Saben de dónde viene el baile? / Quieren que cantes / Di adiós, di adiós”. El disco se titulaba, claro está, War (Guerra).

Alternativa: “Everyday Is Like Sunday” de Morrissey (Viva Hate, 1988)

 

10) Time Zone (con John Lydon y Afrika Bambaataa): “World Destruction” de (World Destruction, 1984).

El que se tiene por uno de los primeros cruces entre rock y rap surgió cuando Afrika Bambaataa pensó en llamar a alguien excéntrico para una colaboración. Con John Lydon a bordo, tardaron cuatro horas en componer la canción a partir de un ritmo secuenciado. Su letra habla de conflictos entre naciones y pueblos que hacen que un desastre nuclear sea algo plausible: “La raza humana se está convirtiendo en una vergüenza / Los países luchan con armas químicas / No nos importa si la gente vive / Nostradamus predijo la llegada del Anticristo… / Sí, el mundo se encamina a la destrucción / ¿Se trata de una guerra nuclear? / ¿Qué están pidiendo? / Esta es la destrucción del mundo / Su vida no vale nada”.

Alternativa: “Armageddon Days Are Here Again” de The The (Mind Bomb, 1989)

 

BOMBA EXTRA:

Yoko Ono & Paul McCartney: “Hiroshima Sky Is Always Blue” (inédita, 1995)

En el momento de los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki, Yoko Ono tenía doce años y estaba viviendo en una granja familiar en Japón. Había vivido ya en los Estados Unidos, aunque después de lo de Pearl Harbour, su familia tuvo que regresar rápidamente a su país de origen. No eran, por decirlo así, bienvenidos. Curiosamente, su reconciliación con Paul McCartney 30 años después tuvo como motivo una pieza avant-garde que ella tenía y que el bajista de The Beatles le ofreció grabar en su casa en 1995 en compensación por haberle cedido las maquetas de “Free as a Bird” y “Real Love” para la Antología de The Beatles.

El 11 de marzo de 1995, Yoko Ono y su hijo Sean visitaron a la familia McCartney en East Sussex. En su estudio casero, Yoko puso la primera voz; Paul hizo coros y tocó el bajo que había sido de Bill Black, el bajista de Elvis Presley; Linda tocó un teclado clásico llamado celeste; Sean -el hijo de John- y James -el hijo de Paul- se encargaron de las guitarras; y las hijas de Paul (Heather, Mary y Stella) apoyaron con percusión y coros. Toda una reunión familiar para una canción que solo ha sonado una vez en público en una emisora nipona para conmemorar el quincuagésimo aniversario del lanzamiento de la bomba atómica sobre Hiroshima.

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